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martes, 12 de mayo de 2009

PRESENCIA DE EVANGÉLICOS EN POLITICA EN CHILE

Cada vez más miembros del mundo evangélico se observan en el ámbito municipal, estudiantil y gremial. La gran ausencia está en el Parlamento.

Por Francis Parra Morales.
“Antes, para los evangélicos, meterse en política era poco menos que un pecado. Era raro que alguien de la Iglesia participara en la actividad pública. Pero eso ha ido cambiando y hoy es cada vez más fuerte la participación en esta área”, señaló el flamante presidente de la FEC, Omar Núñez Pulido, al dar cuenta de la evolución que se ha vivido respecto de la participación de sus hermanos en política. La misma opinión tiene el alcalde de Talcahuano, Abel Contreras, quien admite que la percepción al interior de la Iglesia Evangélica, hace años, sobre esta tema, “era de mucha duda”. Pero rápidamente, dijo, “comprendieron que nuestra concepción de justicia social está ligada a nuestra concepción evangélica de la sociedad y que no existe ninguna incompatibilidad entre ser presidente de una federación y ser evangélico, entre ser alcalde o parlamentario y ser evangélico”, dijo. Para Contreras, también ayudó a una mayor presencia evangélica en el ámbito público, la visión más ecuménica de la sociedad. “Si bien la iglesia protestante fue marginada de la institucionalidad en Chile, por una tendencia conservadora católica, con la apertura de los gobiernos democráticos se genera una mayor apertura y hoy los espacios están abiertos”, acotó. Y ello es importante, dijo, porque para él, “es fundamental que la gente que tiene fe empiece a ocupar los espacios públicos, a participar en los municipios, en el Parlamento, en la vida vecinal”. Para Omar Núñez, asumir la conducción de la FEC, desde su condición de evangélico, “fue continuar una tarea que ya se venía haciendo, hace años, a través del grupo cristiano Aguilas”. En la UDEC, dijo, “partió Héctor Muñoz (ex presidente de la FEC) e hizo cosas buenas, por tanto, era como una carrera, como una posta, que había que seguir”. Antes el camino era más difícil, por las dudas que existían al interior de las iglesias, admitió. “Ha existido todo un proceso, desde ver la participación en política como algo malo hasta entender que es algo bueno, que debemos impulsar, pero todavía está empezando. Se ha tomado conciencia de lo importante que es participar en la vida pública y están tomando cada vez más fuerza las personas y líderes que están saliendo desde el nicho evangélico”, señaló el dirigente estudiantil.
Preparar gente
Durante los 16 años que el ex diputado Edmundo Salas, DC, estuvo en la Cámara, fue el único parlamentario evangélico en el Congreso. “Antes, la Iglesia era muy reticente a que su gente participara en la vida política. A mí me tocó intervenir en muchas reuniones para decir que el servicio público era un don que Dios les da a las personas y que la Iglesia está obligada a preparar personas para servir a la comunidad”, señaló. El camino no fue fácil, dijo. Hoy, “la idea es que la Iglesia Evangélica prepare ética y moralmente a personas probas para asumir responsabilidades en el servicio público o cargos de representación popular”. En la actualidad, existen varios alcaldes y concejales evangélicos en el país, señaló Salas, muchos de los cuales militan en la DC. “Ahí tuvimos que explicar que la DC no es un partido confesional, católico, sino que un partido inspirado en valores humanistas y cristianos”, precisó. Espera que pronto haya evangélicos en el Parlamento, “porque echo de menos una voz unificadora, acogedora, que ponga paños fríos a la efervescencia que a veces se da en el Congreso”.
Las cifras
De acuerdo al censo de 2002, el 70% de la población mayor de 14 años se identificó como católica romana y los evangélicos totalizaron 1.699.725 personas, es decir, el 15,1% de la población mayor de 14 años. En el censo, el término “evangélico” se refiere a todas las iglesias no católicas cristianas, con la excepción de la Iglesia Ortodoxa (griegos, persas, serbios, ucranianos, y armenios), la Iglesia de Jesucristo de los Ultimos Días (mormones), Adventistas del Séptimo Día y Testigos de Jehová. Según el censo, aproximadamente el 90% de los evangélicos eran pentecostales. También están presentes las iglesias protestantes tradicionales, incluyendo la wesleyan, luterana, evangélicos reformados, adventistas del séptimo día, presbiteriana, anglicana, y metodista. Otras denominaciones registradas fueron los testigos de jehová (119.455 personas), los mormones (103.735), judíos (14.976), cristianos ortodoxos (6.959), y musulmanes (2.894). Todas las demás religiones totalizaron 493.147 personas, es decir, un 4,4%. Los ateos y aquellas personas “indiferentes” a la religión constituyen aproximadamente el 8,3% (931.990) de la población mayor de 14 años.

domingo, 10 de mayo de 2009

GIORDANO BRUNO: UNA VÍCTIMA DE LA IGLESIA CATÓLICA

OTRA HISTORIA NEGRA DE LA LLAMADA SANTA INQUISICIÓN
Giordano Bruno, nacido Filippo Bruno (Nola, Nápoles, 1548 - Roma, 17 de febrero de 1600) fue un religioso, filósofo, astrónomo, y poeta italiano. Estudió en Nápoles especializándose en humanidades y dialéctica. Datos biográficos y académicos A la edad de 16 años, en 1565, ingresó a la Orden de los Dominicos, donde se dedicó al estudio de la filosofía aristotélica y la teología de Santo Tomás de Aquino (Tomismo). Ese mismo año cambió su nombre por el de Giordano.Expresó en escritos y conferencias sus ideas acerca de la pluralidad de los mundos y sistemas solares, el heliocentrismo, la infinitud del espacio y el universo y el movimiento de los átomos, lo cual le traerá una persecución en su contra por parte de la Iglesia católica y la Inquisición, hasta ser encarcelado (1593) durante ocho años, acusado de blasfemia, herejía e inmoralidad, para finalmente ser condenado por herético, impenitente, pertinaz y obstinado, a la hoguera en la que murió el 17 de febrero de 1600 en Campo dei Fiori, Roma.Según Asimov, su muerte tuvo un efecto disuasorio en el avance científico de la civilización, particularmente en las naciones católicas, pero a pesar de esto, sus observaciones científicas continuaron influenciando a otros pensadores, y se lo considera uno de los precursores de la Revolución científica.[1 El comienzo de la controversia Sus problemas comenzaron durante su adoctrinamiento, al rechazar tener imágenes de santos, aceptando sólo el crucifijo. En 1566 tuvo lugar el primer procedimiento en su contra por sospechas de herejía. Dicho proceso no prosperó y, en 1572, fue ordenado como sacerdote dominico en Salerno y pasó al estudio de Santo Domingo Mayor, recibiendo en 1575 el título de Doctor en Teología de la Orden. En 1576 fue acusado de desviarse en la doctrina religiosa y tuvo que abandonar la orden, huyendo a Roma, donde consiguió asilo en el Convento de Santa María, en Minerva. Después de viajar por Italia y Francia llegó a Ginebra. Allí abandonó los hábitos. Su paso por el Calvinismo En Ginebra, Juan Calvino había instaurado una república protestante, doctrina a la que adhirió Bruno, pero con la cual también se pronunció en disconformidad. En una ocasión publicó y distribuyó un panfleto acusando a Calvino de cometer 20 errores en una lectura. Por este motivo fue hecho prisionero hasta que se retractó y abandonó el Calvinismo bajo la acusación de coartar la libertad intelectual. Se trasladó a Francia donde, luego de varios tropiezos por la guerra religiosa, fue aceptado por Enrique III como profesor de la Universidad de París en 1581.En esta etapa de su vida publicó sus dos primeras obras: “Las Sombras de las Ideas” y “El canto de Circe”. En 1583 viajó a Inglaterra, tras ser nombrado Secretario del embajador francés Michel de Castelnau. Allí se convirtió en asiduo concurrente a las reuniones del poeta Philip Sydney. Enseñó en la Universidad de Oxford la nueva cosmología copernicana atacando las ideas tradicionales. Después de varias discusiones abandonó Oxford. Sus escritos más importantes son De umbris idearum, de 1582; La cena de las cenizas, Del universo infinito y los mundos y Sobre la causa, el principio y el uno, las tres últimas escritas en 1584. En 1585 escribió Los furores heroicos donde, en un estilo de diálogo platónico, describe el camino hacia Dios a través de la sabiduría. Ese mismo año regresó a París con el embajador, para luego dirigirse a Marburgo, donde dio a la prensa las obras escritas en Londres. En Marburgo retó a los seguidores del aristotelismo a un debate público en el College de Cambrai, donde fue ridiculizado, atacado físicamente y expulsado del país. Durante los siguientes 5 años vivió en diversos países protestantes donde escribió muchos trabajos en latín sobre cosmología, física, magia y el arte de la memoria (siendo uno de los grandes representantes de la tradición hermética). Llegó a demostrar, aunque por métodos falaces, que el Sol es más grande que la Tierra. En 1586 expuso sus ideas en la Sorbona y en el Colegio de Cambray y enseñó Filosofía en la Universidad de Wittenberg. En 1588 viajó a Praga donde escribió artículos dedicados al embajador de España y a Rodolfo II. En 1590 se dirigó al Convento de las Carmelitas en Fráncfort y Zúrich. Ahí escribió sus poemas. El comienzo del fin
El proceso de Giordano Bruno a cargo de la Inquisición romana. Relieve de bronce por Ettore Ferrari (1845-1929), Campo de' Fiori, Roma.
A instancias de Giovanni Moncenigo, noble veneciano, regresó a Italia. Moncenigo se convierte en su protector, para impartir cátedra particular.El 21 de mayo de 1591, Moncenigo traicionó a Bruno entregándolo a la Santa Inquisición. El 27 de enero de 1593 se ordenó el encierro de Giordano Bruno en el Palacio del Santo Oficio, en el Vaticano. Estuvo en la cárcel durante ocho años mientras se disponía el juicio –bajo el tribunal de Venecia–, en el que se le adjudicaban cargos por blasfemia, herejía e inmoralidad; principalmente por sus enseñanzas sobre los múltiples sistemas solares y sobre la infinitud del universo. Durante la ocupación napoleónica se perdieron la mayoría de los folios de ese juicio. El proceso fue dirigido por Roberto Belarmino, quien posteriormente llevaría el similar proceso contra Galileo. En 1599 se expusieron los cargos en contra de Bruno. Las múltiples ofertas de retractación fueron desestimadas.Finalmente, sin que se tenga conocimiento del motivo, Giordano Bruno decidió reafirmarse en sus ideas y el 20 de enero de 1600 el papa Clemente VIII ordenó que fuera llevado ante las autoridades seculares.El 8 de febrero fue leída la sentencia en donde se le declaraba herético, impenitente, pertinaz y obstinado. Es famosa la frase que dirigió a sus jueces:"Tembláis más vosotros al anunciar esta sentencia que yo al recibirla". Fue expulsado de la Iglesia y sus trabajos fueron quemados en la plaza pública.Durante todo el proceso fue acompañado por monjes de la Iglesia. Antes de ser ejecutado en la hoguera uno de ellos le ofreció un crucifijo para besarlo pero Bruno lo rechazó, diciendo que moriría como un mártir y que su alma subiría con el fuego al paraíso. Fue quemado vivo el 17 de febrero de 1600 en Campo dei Fiori, Roma. De Wikipedia, la enciclopedia libre:http://es.wikipedia.org/wiki/Giordano_Bruno

viernes, 1 de mayo de 2009

EVANGÉLICOS E IGUALDAD ANTE LA LEY

De Agencia de Prensa Ecumenica
Los evangélicos, la política y la igualdad de cultos. (I)
Reportaje al sociólogo de la religión Hilario Wynarczyk
La creciente importancia de la participación de las iglesias evangélicas en la sociedad y en especial su participación política es objeto de análisis desde distintas ópticas. Sobre ese particular el fue entrevistado por Ricardo Docampo. La primera parte de ese reportaje, "Los evangélicos, la política y la igualdad de cultos", se presenta en esta edición. (*).
Ricardo Docampo: Es usual hablar del problema de los evangélicos y la política, sobre todo en relación con una supuesta renuencia a participar en la política. El sociólogo francés Christian Lalive D'Epinay la había llamado "huelga social". ¿Cuál es su opinión al respecto?
Hilario Wynarczyk :Creo que primero tenemos que hablar de un panorama, y después, de la inserción dentro de ese panorama, inserción como una forma de creación y ampliación de la ciudadanía. Hablemos entonces primero del panorama. En la Argentina tenemos un sistema constitucional republicano, basado en la alternancia en el poder, la elección de los funcionarios mediante el voto, la división de los poderes y los controles sobre los poderes del Estado. Pero también es cierto que la cultura política de los argentinos, no es completamente republicana. A comienzos del 82 los argentinos fueron reprimidos por un gobierno militar en el mes de marzo; y el 2 de abril se entusiasmaron con una aventura bélica en las islas Malvinas, que resultó desastrosa en vidas humanas y recursos económicos. Poco después, gritaban en la Plaza de Mayo "que se vayan los militares". Tenemos fuertes rasgos autoritarios en nuestras conductas cívicas, y también populistas. Por otra parte, en nuestra cultura se encuentran activas tendencias a evitar el cumplimiento de las normas, lo cual contribuye a que el sistema no funcione bien. Se trata de un círculo vicioso porque la falta de premios y castigos trabaja en definitiva como un dispositivo pedagógico para aprender a no cumplir las normas. Este dispositivo es una influencia ambiental que actúa sobre las personas desde que son muy jóvenes. Lo vemos con los jóvenes que matan personas con sus autos y huyen, o los ciclistas que circulan en contramano y por las veredas. Quizás el no cumplimiento de las normas es un mecanismo de supervivencia, pero ese sería tema para otro análisis.
En dicho panorama – o en cualquier escenario, pero en ese escenario particularmente – es importante que las personas se incorporen a la política, que reclamen derechos y lugares y que participen en forma responsable, no en forma de simulacros de participación gregaria. Es necesaria una participación decidida a través de los canales del sistema político, para aumentar la calidad institucional del país y para hacer que el Estado funcione cada vez mejor, que integre mejor los intereses de las personas y los colectivos y brinde respuestas a esos intereses.
En ese espacio de participación los evangélicos tienen mucho para hacer a partir de la tradición de administración de muchas de sus congregaciones mediante asambleas y comisiones y a partir de códigos éticos que emanan de sus creencias religiosas.
De hecho las congregaciones evangélicas, pese a que muchas veces se basan en una centralidad personalista de los pastores, son espacios de participación, que les ofrecen la posibilidad de ejercitar diversas prácticas, a personas que fuera de las congregaciones no tienen un papel social significativo: personas que solamente forman parte de sus ambientes de trabajo, donde posiblemente no pueden opinar mucho, y de sus familias. Pero no de otras organizaciones donde puedan dar opiniones y desempeñar diversos papeles en comisiones y equipos. Iglesias como Ondas de Amor y Paz, tan criticada, le dan a muchas personas la posibilidad de ejercer roles y adquirir entrenamientos, y la sensación de gozar de un estatus específico que emana de la función que cumplen, aunque sea como encargados de limpieza de un espacio. Otras iglesias con presencia mayor de públicos de clase media, les permiten a los integrantes llegar a ser tesoreros, secretarios, miembros de comisiones y redes.
R. ¿Pero cree que los evangélicos tendrían que involucrarse en la cosa pública desde la plataforma de partidos políticos propios, es decir, partidos evangélicos?
HW
. No. La creación de partidos políticos confesionales es mala, por varios motivos. En primer término porque corre en contra de la laicidad del Estado, que es un hecho conveniente para el mejor funcionamiento de una democracia y un ideal de buena parte del campo evangélico. Como "laicidad" es una palabra que genera confusiones, mejor sería hablar solamente de separación de iglesia y Estado.
En segundo lugar, porque está probado que esos partidos, en escenarios como el de la Argentina, no funcionan. La Democracia Cristiana existió por varias décadas y tuvo algunos éxitos, pero finalmente una notable decadencia. Y los intentos de crear partidos políticos evangélicos entre los años 1990 y 2001 resultaron un fracaso. Estos partidos no tienen posibilidades de éxito donde existen partidos importantes que representan los intereses de clase y las tendencias culturales de la población, como el Partido Justicialista o la Unión Cívica Radical , y así siguiendo. Es decir, la gente encuentra sus vehículos políticos en los partidos existentes y a las iglesias no va a buscar partidos políticos. Los miembros de las congregaciones no votan de acuerdo con su religión, sino de acuerdo con determinantes sociográficas que se generan en la sociedad en la que interactúan, fuera de las congregaciones.
Y en tercer término, sucede que, los pastores y los líderes de las federaciones les impiden a los líderes de pretendidos partidos confesionales que vayan a buscar votos en las congregaciones. Están decididamente en contra de mezclar la política con la religión, y por otra parte, quieren mantener el control de las fronteras de sus congregaciones, no están dispuestos a la intrusión de liderazgos carismáticos que no sean los de la función exclusivamente pastoral.
Entonces, es mejor para los evangélicos, en mi opinión, participar simplemente como ciudadanos y nada más que como tales. Luego tienen que tomar sus decisiones a partir de su estoc de valores. Y estos valores pueden nutrirse de su condición de creyentes. Estos valores vienen en parte de las iglesias pero en parte de otros puntos de inclusión en la sociedad. Cada individuo responsable posee un estoc de valores que puede tener su origen en una formulación teológica, en una filosofía, en una herencia familiar y otros lugares de la cultura.
De ese modo los evangélicos pueden colaborar con el fortalecimiento de la democracia, con el fortalecimiento institucional del Estado y el sistema republicano, y a la vez pueden poner un plus en el mantenimiento de la separación entre la iglesia y el Estado.
Pero inclusive en esa hipótesis me parece incorrecto y hasta pretencioso que los evangélicos quieran entrar en la política para ser "sal y luz de la tierra", lo cual significa asumir que serán el cordón que unirá al país con Dios, una especie de fuerza mesiánica que no hace sino reforzar tendencias mesiánicas existentes en sectores de la política de nuestro país y en sectores que tienen una visión integrista de la religión, fuera del campo evangélico.
RD. En ciertas ocasiones surgen comentarios referentes al acercamiento de políticos o funcionarios a los líderes evangélicos para ofrecerles ayudas a cambio de admitir una influencia política y actuar de hecho como virtuales punteros. ¿Cuál es su comentario al respecto?
HW.
Aparentemente existe una tendencia de parte del liderazgo evangélico en ciertos niveles y situaciones, a admitir intercambios prebendarios con el Estado. principalmente en los espacios institucionales de nivel municipal. En realidad existen anécdotas en tal sentido desde hace décadas, ya desde el primer gobierno de Perón. Cuando esto sucede en sectores populares los pastores tienden a convertirse en "punteros sustitutos" y lo hacen posiblemente sin darse cuenta de todas las implicancias, guiados por la buena voluntad.
Pero esto va a la inversa precisamente de una contribución al fortalecimiento de la institucionalidad del sistema político, pese a que puede significar un beneficio para las congregaciones que consiguen recursos para modestos programas sociales o de educación.
Estas conductas contribuyen a la cooptación de personas como una estrategia de maximización del poder por medio del empleo de recursos que realmente pertenecen a la sociedad y al Estado que la representa. En definitiva tienden a fortalecer mecanismos de concentración personalista del poder por encima de la institucionalidad.
De todos modos esto es inevitable en cualquier organización política, lo que puede cambiar es el grado que alcanzan estas prácticas. Lo importante es aminorar sus efectos negativos. El tema forma parte de la condición humana, y por momentos resulta inevitable dependiendo de la presión de las circunstancias.
RD. Usted ha sido testigo de las acciones de reclamo de igualdad religiosa por parte de los evangélicos y ha estudiado el problema, en la que constituye la tesis con la que obtuvo el doctorado en sociología. ¿Podría exponernos su perspectiva frente a la situación actual?
HW.
En la Argentina hay libertad religiosa pero no hay igualdad religiosa, desde el punto de vista institucional. Todos conocemos el problema de las iglesias evangélicas que deben inscribirse para poder funcionar. Esto se funda en la Constitución, concretamente en el artículo 2. El reclamo de igualdad religiosa es un reclamo legitimo que le hace bien a los evangélicos si el Estado les reconoce sus derechos eclesiásticos en pie de igualdad, y le hace un bien a la sociedad argentina en su totalidad en la medida en que la institucionalidad se refuerza, porque de ese modo las iglesias evangélicas no necesitan hacer malabares para inscribirse mediante registros de culto ajenos o "ficheros de culto prestados" y otros mecanismos. Los católicos, en mi opinión también serían fortalecidos. De hecho los líderes eclesiásticos católicos han probado que en un contexto democrático pueden funcionar bien como líderes éticos y han contribuido al fortalecimiento de la institucionalidad del país en determinadas situaciones. De modo que no veo cuán grave pueda ser el tema de la igualdad de culto, salvo para personas con ideología integrista, y en cambio traería muchos beneficios.
RD. ¿Cómo ve la situación del campo evangélico dentro de la totalidad del campo religioso de la Argentina desde un punto de vista cuantitativo y cualitativo?
HW
. El campo evangélico actualmente puede estar en el orden del 9 ó 10 al 13 % de la población del país. Pero estas cifras varían mucho con los contextos. En sectores urbanos de clase media y media alta posiblemente los evangélicos no alcanzan el 5 % pero en sectores urbanos populares pueden alcanzar y tal vez superar el 20 %. Mientras tanto ha disminuido la cantidad de personas que se declaran a sí mismas católicas, pero en cualquier variante es posible que estén en el orden del 65 ó 70 % de la población. Por otra parte, los evangélicos son en su mayoría practicantes, si entendemos por practicantes "que van al culto", y en el ámbito católico es posible que los practicantes, los que van a misa se encuentren por debajo del 10 %, tal vez en el orden del 5%. En conclusión, desde este ángulo, los evangélicos son una masa demográfica muy significativa.
El peso cuantitativo no se debe exclusivamente a una suerte de avalancha evangélica sino al hecho de que la sociedad argentina se ha permitido ser más heterogénea. Pero de cualquier manera el campo católico tiene una importancia dominante, y la seguirá teniendo, principalmente por su capacidad de movilización de recursos en varios sistemas de la sociedad, educativo, político y hasta empresarial. Pensemos en que la Iglesia Católica en la Argentina tiene, de acuerdo con estas informaciones de la agencia AICA que aquí le muestro (se trata de un informe del año 2007), una cantidad de 7 universidades, 2.543 colegios, que van del rango de colegios parroquiales baratos a colegios de élite, 455 publicaciones periódicas y 122 emisoras, y su propia agencia informativa AICA.
Además posee una industria cultural con 42 editoriales y 142 librerías. En el área de servicios a la comunidad observe que cuenta con 137 centros asistenciales, 25 centros de salud, 37 organizaciones de asistencia de enfermos en situaciones de riesgo y 53 de ayuda y servicio comunitario. Caritas básicamente, es una gran ONG.
De hecho, la sola presencia en el campo educativo, con independencia de las orientaciones teológicas e ideológicas, es algo muy importante y positivo para una nación en la cual las prestaciones del Estado necesitan ser complementadas. Algunas facultades católicas tienen filiales y sistemas de extensión que permiten estudiar a personas que se encuentran en ciudades menores donde no disponen de universidades o la gente necesita otras ofertas.
Por otra parte muchos abogados que se consideran católicos creyentes y practicantes desempeñan papeles en la justicia. Y así hay otros ejemplos. En fin, esta es una masa de recursos demográficos, materiales e institucionales muy importante, a la cual se le suma una notable experiencia en materia de gestión. Tome en cuenta un indicador muy simple, cada vez que hay algún problema estructural muy serio en la sociedad argentina, los líderes de la iglesia católica emiten opiniones, y ocupan las primeras planas de los diarios.
Los evangélicos están muy lejos de eso pero tienen un notable espacio para crecer también en el desarrollo de recursos institucionales paralelos a la actividad religiosa, en las áreas de educación y asistencia comunitaria, en materia de salud, niñez y familia, mayores carenciados y temas similares. En realidad ya cuentan con colegios secundarios muy prestigiosos desde hace décadas y actualmente una universidad en la ciudad de Rosario conducida por los metodistas. Los adventistas, que suelen ser algo periféricos al campo evangélico institucionalizado alrededor de las federaciones de iglesias, tienen una universidad de excelencia en la provincia de Entre Ríos.
RD. ¿Cómo ve entonces la intención de crear una nueva universidad evangélica? Desde la década del 90 existe un proyecto promovido por los hermanos libres pero ahora hay otro, promovido desde un sector de los pentecostales con el apoyo de otras iglesias.
HW.
La actividad de los evangélicos en emprendimientos educativos puede ser exitosa porque en el campo evangélico hay personas con notable capacidad de gestión de emprendimientos y otro tanto para conseguir recursos económicos que son imprescindibles. Los datos técnicos indican que los gastos de las universidades privadas se financias con las matrículas estudiantiles en un 30 a 40 % aproximadamente, de modo que es imprescindible saber hacer búsqueda de fondos.
Pero me parece, en mi modesta opinión, que es fundamental resistirse a la tentación de establecer algún tipo de hegemonía teológica sobre la actividad científica y técnica en las universidades. La teología puede brindar valores para la práctica científica, para evitar inclusive algunas actividades que pueden ser consideradas dañinas para el género humano o para el medio ambiente.
Pero las disciplinas de la ciencia y la tecnología, deben funcionar en forma autónoma y de acuerdo con sus propias reglas de juego técnicas, incluso en los rubros de las ciencias sociales y de la administración. De lo contrario la actividad pedagógica va a ser de escaso nivel, los programas no van a atraer estudiantes, a causa del desprestigio, y los que se reciban sufrirán dificultades tal vez para insertarse en el mercado laboral, y de hecho habrán sido estafado, en tal caso.
Me parece que aquí, como es importante una separación entre la religión y el Estado, es importante una independencia entre la religión y la ciencia. La ciencia en definitiva no genera valores. El científico adquiere valores de otros dominios, ideológicos, filosóficos, religiosos. Solamente queda establecida como común denominador de la actividad científica la sujeción a las reglas de la lógica y la contrastación empírica de los datos. Estos son valores cruciales que emanan de la ciencia.
Creo que lo mismo sucede con el Estado. Si bien la estructura está montada sobre un sistema que incluye un consenso mínimo alrededor de valores establecidos en la Constitución republicana, tales como la división de poderes y el respeto de determinados derechos básicos, existe un amplio espacio de valores que los actores no adquieren del Estado sino de sus trasfondos ideológicos, filosóficos, religiosos y llevan al plano de la política.
Ese es el punto de inserción de los trasfondos éticos de los actores en diferentes ámbitos públicos. Por supuesto, existen otros casos, de quienes desean cambiar la forma del Estado de un modo radical, quieren un Estado teocrático, o un estado propietario de los medios de producción, inclusive un estado ateo, y otras variantes, pero éste es otro problema, y de cualquier forma sus valores provienen de trasfondos ideológicos, filosóficos o religiosos.+ (PE)
(*) Ricardo Docampo es abogado civilista, especializado además en temas de derecho eclesiástico. Editor del periódico digital Argentina Evangélica y dirigente comunitario de la iglesia de los Hermanos Libres. Hilario Wynarczyk es doctor en Sociología. Integrante de RELEP, Red Latinoamericana de Estudios Pentecostales, y ACSRMS, Asociación de Cientistas Sociales de la Religión en el Mercosur. Tanto Docampo como Wynarczyk, socios fundadores del CALIR, Consejo Argentino para la Libertad Religiosa , integran su Consejo Directivo. Previamente pertenecieron al consejo de asesores de la Secretaría de Culto de la Cancillería entre 1999-2001.
Nota: Acerca de los intentos de creación de partidos políticos evangélicos en la Argentina, existe un estudio de Hilario Wynarczyk titulado "Partidos políticos evangélicos conservadores bíblicos en la Argentina. Formación y ocaso 1991- 2001" , publicado en idioma español por la revista CIVITAS de la Pontificia Universidade Católica do Rio Grande do Sul. Para acceder al texto en
www.calir.org.ar/docs/WynarczykCivitas-2007-55.pdf
También en www.revistaseletronicas.pucrs.br/ojs/index.php/civitas/article/view/54
PreNot 7995
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