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lunes, 30 de julio de 2012

PROTESTATISMO Y ORDEN SOCIAL

R. Amestoy es especialista en Historia del Protestantismo en el Río de la Plata e Historia de la Iglesia en América Latina.
30 DE JULIO DE 2012, ARGENTINA
 “La historia de la Iglesia en Latinoamérica ha perdido terreno en muchos seminarios del continente. Ahora está comenzando a recuperarlo en países como Argentina, México, Perú, Chile, Colombia y Brasil, donde se nota un esfuerzo importante en la difusión del protestantismo”, dice Rubén Amestoy al comenzar la entrevista. “Con el énfasis neoliberal, lo latinoamericano perdió valor. Pero ahora hay una recuperación”, añade.

Al Dr. Amestoy, de nacionalidad argentina, siempre le gustó la Historia. En su adolescencia leyó la biografía de varios hombres ilustres y este interés de escolar contribuyó a que conociera el Evangelio.Historia y fe siguen hoy unidas en su vida.“El pastor de la iglesia donde iba a practicar básquet con otros chicos del barrio –en la Provincia de Buenos Aires-, siempre nos hablaba…”, recuerda Amestoy. “Yo no era evangélico en ese entonces, pero mi pasión por la Historia se fue mezclando con el protestantismo”, añade.

Después de leer la biografía de Domingo Faustino Sarmiento, accedió a una de sus obras (“La educación popular”) y notó que el autor “hablaba bien de los protestantes”. Luego, en la biblioteca de la iglesia evangélica encontró la biografía de Benjamín Franklin. “Descubrí que él permanentemente hacía referencia al protestantismo”, rememora.

Cuando abrazó la fe en Jesús decidió capacitarse en Teología en el ISEDET, uno de los pocos seminarios evangélicos de América Latina que en lugar de enseñar la Historia de la Iglesia comenzando por la iglesia patrística, lo hace al revés.

 RECUPERACIÓN DE LA HISTORIA
 Con la materia “Historia de la Iglesia en América Latina”, el joven Amestoy se introdujo en una corriente de pensamiento en la que ha seguido navegando. “El enfoque de aquella materia era la recuperación de la historia de la iglesia. El profesor nos motivaba a investigar y escribir permanentemente. No nos tomaba exámenes; su énfasis estaba en la investigación, lo cual implicaba ir a las fuentes y escribir. Un gran esfuerzo!”.

El esfuerzo dio frutos. Actualmente el Dr. Rubén Amestoy –que acaba de participar en el CLADE V, celebrado en San José, Costa Rica- es profesor invitado de la Cátedra de Historia de la Iglesia en el Instituto Bíblico Buenos Aires.  Sus áreas de especialización son: Historia del Protestantismo en el Río de la Plata e Historia de la Iglesia en América Latina . Ha escrito y publicado numerosos artículos e informes de investigación, es co-presidente de la Comisión de Historia de la Fraternidad Teológica Latinoamericana y coordina el Centro de Estudios Teológicos “Martin Luther King ”  en Córdoba.
LA IGLESIA DE AMÉRICA LATINA
Estando en segundo año del seminario, Amestoy decidió que haría su tesis en Historia. José Míguez Bonino, profesor de Teología Romana, fue uno de sus mentores. Rubén frecuentaba su casa los domingos, ya que era amigo de su hijo. “Era un placer escucharlo… Él era una historia viva”, dice, recordando al destacado teólogo recientemente fallecido.

Junto a otros estudiantes interesados en Historia conformaron un grupo de trabajo. Se convirtieron en ayudantes de cátedra y Amestoy eligió la de “Historia de la Iglesia de América Latina”. En tercer año comenzó a participar en trabajos de investigación con Sydney Roy y juntos editaron una revista (que tuvo un solo número). “Allí publiqué un estudio sobre la conversión, analizando a los protestantes del siglo XIX”.

Se fue inclinando hacia la escuela francesa de las mentalidades y Míguez Bonino lo puso en contacto con Pierre Bastian, quien trabajaba en México. “Le envió un artículo que yo había escrito sobre cómo morían los protestantes. Comenzamos a mantener un vínculo y en el año 92 vino como profesor a ISEDET. Su apoyo fue muy importante para nosotros”.

 Lo que Amestoy intentaba hacer, junto a los otros integrantes del grupo de estudiantes interesados en la Historia, era realizar trabajos de investigación significativos para el pueblo evangélico y que a la vez fueran suficientemente rigurosos como ser leídos y valorados en ámbitos no evangélicos . “Hice cursos de Metodología de la Investigación y asistí a clases abiertas en la Universidad de Buenos Aires, para aprender de destacados pensadores e investigadores. Aprendí a ser riguroso en la investigación”, apunta.

 TESIS DOCTORAL
 En 1992, cuando Amestoy estaba por terminar la Licenciatura en Teología, recibió la invitación del profesor Roy para asistir al CLADE III (Congreso Latinoamericano de Evangelización), a celebrarse en Quito, y presentar allí su trabajo sobre “Católicos y protestantes liberales frente a la cultura”.
“Me recibí y fui al CLADE. Allí me encontré con quienes irían a formar la Comisión de Historia de la Fraternidad Teológica Latinoamericana”. Se trataba de José Carlos Mondragón y Carlos Martínez García, ambos de México, y Tomás Gutiérrez Sánchez, de Perú. Amestoy se sumó a ellos y lleva 20 años trabajando en ese contexto.


Con su flamante título en la mano, Amestoy debió decidir qué rumbo seguir. Tenía posibilidades de ir a estudiar a Suiza con Jane Pierre Bastian, o asumir el pastorado de una iglesia en el interior del país. Optó por lo segundo. “Quise venir a donde más me necesitaban. Pero, al mismo tiempo, decidimos con mi esposa que haría la tesis doctoral”, explica. Para él, la antinomia entre estudio y pastorado no existía.

Fueron ocho años de investigación, con numerosos viajes a Uruguay durante los primeros 24 meses. “Llevaba adelante el estudio –de 6 a 9 de la mañana- y desarrollaba las tareas pastorales, visitas, etc. Mi esposa y yo teníamos un llamado misionero y pastoral importante. Levantamos cuatro iglesias, formarndo equipos de trabajo, de líderes y pastores”, expresa.

Su tesis doctoral (Doctor en Teología por el Instituto Universitario ISEDET, Buenos Aires) como becario de  Zending en Werelddiakonaat  (Holanda) versó acerca de "Difusión y Cultura Protestante en el Río de la Plata; El rol del metodismo en los orígenes del Uruguay moderno; 1868-1904". Sydney Roy y José Míguez Bonino fueron sus directores de tesis.

 PROTESTANTISMO Y SOCIEDAD
 Durante las últimas dos décadas, han sido numerosos e interesantes los temas abordados por miembros de la Comisión de Historia de la Fraternidad Teológica Latinoamericana: Identidad protestante; los aportes de la Iglesia protestante a la misión de la Iglesia hoy; la incidencia del protestantismo en la conformación de las sociedades latinoamericanas; cómo se difundió el protestantismo en América Latina…

Respecto a este último tema, Amestoy señala que “la manera como se difunde un movimiento religioso no es una cuestión neutral”, y  destaca que “la Iglesia católica ha intentado deslegitimizar al protestantismo como un fenómeno foráneo, exótico a la realidad latinoamericana, es decir, como un elemento que es contrario a la identidad nacional”.

En respuesta, los teólogos e historiadores de la FTL  han trabajado para demostrar que el protestantismo fue precisamente “un elemento que prende en sectores sociales que están buscando resistir a la denominación de la Iglesia católica”. Estos sectores –explica Amestoy- encuentran en el protestantismo “un canal de manifestación religiosa alternativo, que les permite vincularse a incipientes movimientos obreros, liberales radicales, masones, etc., y formar un frente opositor a la Iglesia católica y sectores dominantes, oligárquicos”.

 En definitiva, “el protestantismo contribuye a la superación del orden colonial en América Latina”,  afirma Rubén Amestoy. Justamente para celebrar los 200 años de independencia del colonialismo, la Comisión de Historia del la FTL publicó junto a la Universidad Nacional de México el libro “Ecos del Bicentenario. El protestantismo y el nacionalismo de las nuevas repúblicas latinoamericanas”. “Este libro fue traducido al inglés y ha posibilitado que hoy Dana Roberts, profesora de  la Boston  University School of Theology, quiera trabajar con nosotros”, comenta con satisfacción.

 A PARTIR DE CLADE V
 Veinte años de trabajo separan al CLADE III, en el que se constituyó la Comisión de Historia de la FTL, y el reciente CLADE V, donde a Rubén Amestoy le cupo -junto a Carlos Mondragón- organizar la consulta de dicha Comisión, a la que este año se han incorporado 15 historiadores jóvenes.

El documento elaborado durante las jornadas de trabajo en Costa Rica, señala que la Comisión desea “convocar a las jóvenes generaciones de historiadores, sociólogos, antropólogos y cientistas sociales a incursionar nuevos caminos, temas y metodologías de investigación que permitan seguir construyendo una historia significativa para las iglesias evangélicas del continente”.

 Entre las propuestas para la siguiente década (CLADE se realiza cada 10 años), figuran las siguientes:
Promover la creación y publicación de materiales de investigación y difusión de la historia y la teología de los protestantismos. Crear una revista digital con un comité de notables (integrado por S. Roy, S. Escobar y J. González) y un equipo de trabajo que incluya diversas regiones. Incentivar el estudio y cuidado del acervo histórico de la FTL y para ello organizar y preservar un Archivo General de la FTL en convenio con otras instituciones o bibliotecas teológicas. Ofrecer a los miembros de la FTL y estudiantes evangélicos un programa de diplomatura y maestría que contemple de manera exhaustiva los Estudios Históricos de la Iglesia en América Latina. Continuar organizando consultas y congresos que permitan ayudar a promover las investigaciones de las diferentes regiones.

La aparición de revista digital está prevista para el 2013. Esta publicación nos permitirá acceder a informes de investigación y artículos de historiadores de renombre, así como a los trabajos de los nuevos investigadores. Será un importante paso en la recuperación de la historia del protestantismo latinoamericano.
 

DE NAUFRAGOS Y DE ISLAS DE ESPERANZA

Escrito el 29 mayo 2012 por Jaume Trigine Prats
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Demasiados náufragos en las aguas de los mares que circundan la iglesia institucional, cansados de la hipocresía de un lenguaje religioso y de una apariencia de espiritualidad y piedad cuando, a la primera de cambio, se pierde el control de las emociones y se trata, sin la consideración debida, al hermano. Cuesta aprender que si bien nada puede hacerse sin las emociones, tampoco dejándose llevar por ellas.
Jaume TriginéTriste descubrimiento al constatar que no siempre la iglesia es sinónimo de comunidad de afectos y que el concepto paulino de cuerpo de Cristo, con todas sus implicaciones prácticas, queda, en ocasiones, en mera retórica.
Demasiados cristianos hartos de comprobar como la omnipresente motivación de poder induce a ciertas personas y grupos a no evaluar ni considerar los nefastas consecuencias que sus pretensiones de control e influencia tendrán sobre la comunidad. El dolor y los daños colaterales provocados no parecen hacer mella en la armadura de la religiosidad farisaica, de quienes justifican sus injustificables medios con tal de alcanzar exiguas parcelas de poder.
Demasiadas personas insatisfechas con una teología desfasada que poco aporta al hombre y a la mujer contemporáneos. Teología, en general importada de otros mares geográficos e ideológicos alejados de los nuestros, que margina el inmenso caudal de la teología de la reforma, desde sus orígenes hasta la actualidad.
Demasiados creyentes sinceros que desean agradar a Dios y que se sienten agobiados por el peso del yugo de una religiosidad legalista que les impide vivir la gracia y la libertad que el evangelio proporciona.
Cristianos aburridos ante la falta de creatividad litúrgica y de estructuras cúlticas que no favorecen su finalidad: la apertura al absoluto de Dios. Demasiados momentos de distracción y entretenimiento y pocos de introspección. Demasiado viento huracanado, terremotos y fuego en lo que ahora denominamos el tiempo de alabanza y poco silbo apacible de la Palabra, empleando el lenguaje de la experiencia de Elías.
Demasiados cristianos hartos de que se les convoque para dar su placet a decisiones tomadas por quienes, desde las posiciones de liderazgo, no pretenden otra cosa que mantener su status quo, planteamiento u opinión a cualquier precio. La discriminación elitista se convierte en el arma de los mediocres para mantener su ineptitud.
Demasiadas personas cansadas del pensamiento único, de la falta de flexibilidad y de sensibilidad en las estructuras institucionales. Creyentes que terminan por autoexcluirse a fin de mantener su propia coherencia personal y ser fieles, de este modo, a su conciencia. Cristianos perplejos ante la imposibilidad de resolver los problemas de la iglesia de una forma racional, con diálogo, buscando soluciones consensuadas al abrigo de la Palabra de Dios, nuestra pauta suprema en cuestiones de fe y conducta, al menos en teoría.
Demasiadas comunidades se asemejan a los odres viejos del evangelio que no pueden contener, sin romperse, el vino nuevo de formas renovadas y actualizadas de vivir la fe que impulsa el Espíritu.
Todo ello comporta que sea urgente y necesario aprender a interpretar lo que en la negatividad de la institución pueda haber de signo. Este ejercicio viene exigido por lo que Pablo denomina sabiduría de Dios al hace referencia a Jesús de Nazaret, signo primordial del Reino de Dios, aparentemente vencido en la cruz. En este caso, la negatividad de la muerte deviene en signo del poder transformador y  de la sabiduría de Dios (1 Co 1, 24).
Esta interpretación de los signos de los tiempos coloca frente a nosotros todo aquello que no es Reino y que debe ser excluido de la praxis creyente si queremos mantener la credibilidad del mensaje cristiano muy desvirtuado por el aparato eclesial. La cruz desenmascara la hipocresía, los discursos aprendidos pero no interiorizados, la falta de amor, la motivación de poder orientada a satisfacer las propias necesidades narcisistas, la falta de sensibilidad interpersonal, la superficialidad en el tratamiento de las cuestiones…
Cuando las expectativas no se cumplen, sólo nos queda la esperanza que nos permite otear, en medio de unas aguas tan revueltas, espacios esperanzadores hacia los que dirigir el rumbo de nuestra vida de fe. Creyentes que viven, en la propia institución, de acuerdo con los valores y principios bíblicos, seguidores honestos de Jesús en medio de los condicionantes de la existencia… son zonas liberadas de la negatividad que nos permiten un punto de esperanza y de credibilidad en el mensaje cristiano.
Auscultar, discernir e interpretar los signos de los tiempos nos induce a descubrir que la comunidad creyente puede encontrarse en otros muchos lugares que no siempre coinciden con la iglesia – institución, cuando en ellos se vive en consonancia con el mensaje de Jesús. Son islas de anticipación histórica del Reino de Dios.
Todas estas realidades positivas, espacios, sin duda, de la manifestación de Dios, son las que ayudan a mantenerse firme en las propias convicciones, renovar energías cuando estas decaen y seguir trabajando para que se cumpla la petición de la oración modelo: Venga tu reino. Nos permiten también seguir esperado, contra esperanza como Abraham, la irrupción del Reino de Dios que, debe motivarnos a la consideración de que el germen del mismo actúa ya en nosotros y en los demás.
Jaume Triginé

Sobre Jaume Trigine Prats

Licenciado en Psicología por la Universidad de Barcelona. Articulista y autor de LA IGLESA DEL SIGLO XXI ¿CONTINUIDAD O CAMBIO?, de ¿HABLAMOS DE DIOS? TEOLOGÍA DEL DECÁLOGO y de ¿HABLAMOS DE NOSOTROS? ÉTICA DEL DECÁLOGO.

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domingo, 29 de julio de 2012

MENSAJE PRESIDENCIAL 28 JULIO 2012

BANCO MUNDIAL Y POBREZA

Según el Banco mundial (2011) para el año 2015 la proyección de la pobreza a nivel mundial (vivir con menos de 2 dólares por día) es de más de 2 mil millones de habitantes. Otras fuentes indican que:

— 100.000 personas mueren de hambre al día.

— Cada 5 segundos un niño menor de 10 años muere por falta de alimento.

— Más de 1.000 millones de personas viven actualmente en la pobreza extrema (menos de un dólar al día); el 70% son mujeres.

— Más de 1.800 millones de seres humanos no tienen acceso a agua potable.

—1.000 millones carecen de vivienda estimable.

— 840 millones de personas malnutridas.

— 200 millones son niños menores de cinco años.

— 2.000 millones de personas padecen anemia por falta de hierro.

— 880 millones de personas no tienen acceso a servicios básicos de salud.

— 2.000 millones de personas carecen de acceso a medicamentos esenciales.

http://es.wikipedia.org/wiki/Pobreza

lunes, 23 de julio de 2012

MENSAJE DE AMOR

Dichosos son todos aquellos que abren su puerta y nos dejan entrar. Aquí les entregamos el mensaje que también nosostros recibimos.
Como está escrito: No hay justo, ni aun uno;
Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros. 
Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.
Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen, y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano.
Además os declaro, hermanos, el evangelio que os he predicado, el cual también recibisteis, en el cual también perseveráis; por el cual asimismo, si retenéis la palabra que os he predicado, sois salvos, si no creísteis en vano.
Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras;  y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras;
Entonces les abrió el entendimiento, para que comprendiesen las Escrituras; y les dijo: Así está escrito, y así fue necesario que el Cristo padeciese, y resucitase de los muertos al tercer día;  y que se predicase en su nombre el arrepentimiento y el perdón de pecados en todas las naciones, comenzando desde Jerusalén.
Y vosotros sois testigos de estas cosas.
Mas la palabra del Señor permanece para siempre.  Y esta es la palabra que por el evangelio os ha sido anunciada. Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios. 
Romanos 3:10, 8:5  - Juan 3.16, 10:27/28 - 1 Pedro 1:25 - 1 Corintios 15:1/4 - Romanos 10:17 - Lucas 24:45/48.
 
DIOS  LES BENDIGA GRANDEMENTE, ABRA SU MENTE Y TOQUE SU CORAZÒN!!!




domingo, 22 de julio de 2012

¿Asistimos a la agonía de las denominaciones evangélicas en EEUU?, pregunta teólogo

Miércoles 09 de Febrero del 2011

NUEVA YORK, Estados Unidos (Protestante Digital) Un artículo reciente del periódico Wall Street Journal asegura que, al menos en Estados Unidos, posiblemente estamos siendo testigos de la progresiva muerte de las denominaciones cristianas evangélicas o protestantes.
Según la Encuesta sobre la religión de la Universidad Baylor, las iglesias sin denominación ahora representan el segundo grupo más grande dentro del abanico que conforman las iglesias evangélicas o protestantes estadounidenses y también son las de más rápido crecimiento.
Russell D. Moore, decano del Seminario Teológico Bautista del Sur en Louisville, escribió una nota publicada por Wall Street Journal donde dice que los estudios realizados por organizaciones laicas y cristianas indican que cada vez menos cristianos estadounidenses se identifican con una particular denominación religiosa, como los metodistas, bautistas, presbiterianos y pentecostales.
Moore asegura que cada vez más cristianos eligen una iglesia no por pertenecer a una denominación concreta, sino basándose en cuestiones más prácticas. ¿El templo es fácil de encontrar? ¿Me gusta la música? ¿Existen grupos de apoyo para los que luchan contra las adicciones?
Según el decano, esta tendencia es una extensión natural de la experiencia evangélica de Estados Unidos. Después de la Segunda Guerra Mundial la nueva generación de evangélico enfrentó a las congregaciones que consideraban les faltaba vida espiritual. Las personas pertenecían a una iglesia pero parecía que dentro del templo no tenían una experiencia que marcase sus vidas.

CAMBIOS EN LAS IGLESIAS

Los nuevos grupos e iglesias renovadores vieron crecer la burocracia cuando la denominación se hizo más grande y se pasó de enviar misioneros a predicar por todo el mundo a la producción de documentos técnicos sobre temas como la política energética.
La Iglesia Lakewood en Houston, Texas, es la mega Iglesia más grande de EEUU y una iglesia no denominacional, cuyo pastor es Joel Osteen.
Moore cree que los renovadores desean volver a lo básico, para recuperar la centralidad de una relación personal con Jesús; cumpliendo el tópico siempre presente en el púlpito evangélico: “Ser miembro de una iglesia no te hace cristiano, de la misma forma que vivir en un garaje no te convierte en coche.”
Esta renovación al margen de las denominaciones ha tenido diversas consecuencias, una de ellas las megaiglesias. Antes de 1955, prácticamente no existían mega-iglesias en EEUU (congregaciones con más de dos mil personas en el culto dominical). Ahora, en cambio, hay entre 850 y 1.200 mega-iglesias y muchas de ellas no pertenecen a ninguna denominación, según una Investigación del Instituto Hartford para la Religión.

IDENTIDAD GENÉRICA

Otro factor que influye en el desapego de las denominaciones es que muchos nuevos creyentes a menudo carecen de raíces en las tradiciones históricas y culturales de las grandes denominaciones, y en cambio las numerosas iglesias evangélicas que tienen una identidad genérica les abren sus puertas sin complicaciones de arrastrar sus propias tradiciones y cultura.
El autor termina diciendo que hay algunas señales de una creciente iglesia centrada en el mensaje evangélico. Sobre todo “muchos evangélicos jóvenes pueden estar a punto de reconsiderar su doctrina confesional, por la sencilla razón de que están mostrando signos de fatiga con el estilo de vida consumista típico de los evangélicos”.
A modo de ejemplo, Moore ha mencionado a predicadores de la prosperidad como Joyce Meyer que, según expone en su libro “Eat the Cookie, Buy the Shoes,”, anima a los cristianos a “iluminar” su vida comiendo galletas y comprando zapatos.
En contraste con esta postura, el decano bautista citó el libro “Radical” de David Platt, un predicador de Alabama que está motivando a miles de jóvenes a rescatar su fe mediante la reducción de su alto nivel de vida, y dar su tiempo y dinero a organizaciones de ayuda social llevadas por las Iglesias.

Escrito por diarioberea el 10/02/2011 05:31
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WE WESTERNERS, THE MOST RESPONSIBLE


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We Westerners, the Most Responsible

              Leonardo Boff


Theologian

Earthcharter Commission

The number of crises overwhelming humanity forces us to stop and take stock. It is a time for all critical observers who wish go beyond the conventional and intra-systemic speeches to philosophize.
Why have we come to the present situation, that objectively threatens the future of human life and of our civilizing work? Our response lacks serious justification: those principally responsible for putting us on this path are those who in recent centuries have held the power, the knowledge, and who owned everything. They wanted to dominate nature, conquer the whole world, subjugate its peoples and put everything at the service of their interests.
To this end they employed a powerful weapon: techno-science. Through science, they determined how nature functions, and through technology they created interventions for human benefit, with no thought for their consequences.
The men who did this were the Western Europeans. They incorporated us Latin Americans, by force, as an appendix: the Far Westerners.
These Westerners, however, are now enormously perplexed. Stunned, they ask themselves: how can we be at the center of the crisis, when we have the best knowledge, the best democracy, the best technology, the best movies, the biggest military and the best religion, Christianity?
Now these “conquests” are in question, because in spite of their value, they undeniably fail to offer us a vision of hope. We sense that the time of the West has been used up, and is already past. This is why it has lost its legitimacy and convincing strength.
Arnold Toynbee, analyzing the great civilizations, noted the following historical constant: when the answers to the challenges no longer suffice, civilizations always enter into crisis. They start to decay, until they either collapse or are assimilated by another. The new one brings renewed vigor, new dreams and new meaning for personal and collective life. What will come? Who knows. That is the crucial question.
What makes the crisis more serious is the persistent Western arrogance. Even in decay, Westerners imagine themselves to be the obligatory point of reference for everyone else.
For the Bible and the Greeks, such behavior constituted supreme deception, because it puts oneself on the same pedestal as the divinity, considered to be the supreme reference and the Last Reality. This attitude was called hybris, this is, arrogance, and extreme egotism.
It was this arrogance that led the United States intervene under false pretenses in Iraq, then in Afghanistan, and previously, in Latin America, for many years supporting military dictatorships and the shameful Operation Condor, in which hundreds of leaders of several Latin American countries were kidnapped and murdered.
With the new president, Barak Obama, a new path seemed promising, a more multipolar one, respectful of cultural differences and compassion for the vulnerable. It was a huge mistake. Obama is carrying out the imperialist trajectory, in the same line as fundamentalist Bush. He has not substantially changed anything, in this strategy of arrogance. To the contrary, Obama inaugurated something outrageous and perverse: un-declared war, using “drones”, un-manned planes. Electronically directed from cold rooms in military bases in Texas ,they attack, killing individual leaders and entire groups whom they suspect to be terrorists.
Christianity itself, in its different forms, has distanced itself from ecumenism and is taking on fundamentalist traits. There is a competition in the religious market, to see which denomination acquires more of the faithful.
We have witnessed in Rio+20 the same arrogance of the powerful, who refused to participate and to find even minimal points of convergence, that could alleviate the crisis of the Earth.
And to think that, deep down, we only seek a simple utopia, well expressed by Pablo Milanes and Chico Buarque: “history could be a happy bus, filled with contented people".

Leonardo Boff
07-20-2012

Free translation from the Spanish sent by
Melina Alfaro, alfaro_melina@yahoo.com.ar
Done at REFUGIO DEL RIO GRANDE, Texas, EE.UU.









sábado, 21 de julio de 2012

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MAS SOBRE CLADE V

CLADE V

Logo_CLADE_VCLADE V: Día a día

Congresos Latinoamericanos de Evangelización ("Los CLADE") 1969-2012 - Ruth Padilla DeBorst

¿Quién pone la mesa y para quién?
Revisión a tres años de una nueva celebración

¿Qué pasa en nuestras casas cuando llega la hora de la comida? Al menos en los hogares privilegiados en los cuales tenemos comida a diario, y en los cuales la familia se reúne para compartirla, alguien debe poner la mesa.  En mi casa, quien pone la mesa tiene cierto poder de decisión: determina quién toma qué puesto, si se usan individuales o mantel. Pero obviamente tendrá que sujetarse a decisiones previas. ¡No vale poner tenedores si sólo hay sopa, ni hace falta aderezo si no hay ensalada! Quien prepara la comida tiene mucho poder de decisión: en familias de cierta condición económica determina qué se come y qué no.
Muchas son las escenas que nos pintan los evangelistas de Jesús en la mesa, partiendo y compartiendo pan con personas muy diversas. Sus críticos le achacan: “Es un glotón y tomador”.  “Y para colmo de ofensas, ¡come y bebe con publicanos y pecadores!” Jesús no se achica, ni esconde su agenda alternativa a los valores imperantes. Critica frontalmente las prácticas discriminatorias que otorgan puestos de importancia en la mesa según el prestigio y la riqueza personal del comensal. Y cuando un hombre acomodado en el sistema religioso levanta orgulloso su copa diciendo “¡Bendito el que participe en el banquete del Reino!”, Jesús responde con la parábola del gran banquete donde los comensales favorecidos son los pobres, los cojos, los ciegos, las “nadie” de fuera de la ciudad, los desechados de la sociedad ‘culta’ y del sistema económico (Lucas 14).

Pero Ruth, dirán algunos de ustedes, se supone que nos hables de los CLADE, los Congresos Latinoamericanos de Evangelización. ¿Por qué nos hablás de mesas, comidas, comensales?
Bueno, es que lo que pretendo es guiarnos en una reflexión sobre los cuatro congresos pasados y el que vendrá por medio de la metáfora de la mesa. Vamos a considerar quién dispuso el menú, quién puso la mesa, quiénes fueron invitados a la mesa y quiénes se vieron nutridos por estos ‘banquetes’. Confío que el ejercicio de plantearle estas preguntas a nuestro pasado nos proveerá un fundamento crítico para que juntas y juntos comencemos a preparar la mesa para CLADE V en julio del 2012.
Valga una aclaración: no pretende ser este un registro exhaustivo de cada Congreso que satisfaga los rigurosas expectativas de una historiadora profesional. Al final de este escrito se encuentra una bibliografía para quien quiera incursionar con mayor profundidad. Este trabajo apenas pretende abrirnos el apetito para tal incursión.

Cuatro décadas, cuatro congresosUna orientación general para comenzar. Dentro de dos meses se cumplirán exactamente 40 años desde CLADE I. El primer Congreso Latinoamericano de Evangelización tuvo lugar del 21 al 30 de noviembre de 1969. Casi exactamente una década después, en noviembre de 1979 se realizó CLADE II. Ya veremos las sustanciales diferencias entre ambos encuentros. Mientras el siguiente congreso se hizo esperar --CLADE III no se realizó hasta 1992—el cuarto llegó antes de completarse una década --CLADE IV coincidió con el milenio; tuvo lugar en el año 2000.

CLADE I: El desencuentro catalizador del encuentroIgnoro cuantos de los presentes tienen recuerdos claros del año 1969. Yo tengo grabada la memoria de aquel día en julio cuando miré anonadada en la tele de los vecinos Fernández el primer paso de Neil Armstrong en la luna. Pero también recuerdo el difuso sinsabor que como niña me suscitaba la dictadura de Onganía y el temor patente que tenía de tomar un tren gracias al incendio provocado por un grupo guerrillero en la estación Retiro. Es que esos eran años de turbulencia en nuestro continente. Creciente tensión entre izquierda y derecha. Desastres naturales y no tan naturales: terremotos y huracanes, dictaduras y desaparecidos, guerras y guerrillas. Era un continente en crisis.

De allí el título de CLADE I: «Acción en Cristo para un Continente en Crisis». La crisis, sin embargo, no se vivía sólo en el escenario amplio, político y social, sino también en el seno de la creciente población protestante-evangélica. La Guerra Fría entre las super potencias comenzó a sesgar posiciones, especialmente entre quienes veían a América Latina como campo misionero. La mesa para CLADE I no se puso en el vacío: había otro banquete programado que los organizadores percibían como amenaza a su versión de cristianismo.

Explico: ¿Quién puso la mesa para CLADE I? Fueron organizaciones misioneras evangélicas de Norteamérica, la Asociación Evangelística Billy Graham, la Evangelical Fellowship of Mission Associates (EFMA) y la International Fellowship of Mission Associates (EFMA). Estas agrupaciones ya habían organizado congresos sobre evangelización luego del grande en Berlín (1966) para Asia y Africa y ahora le tocaba el turno a América Latina. Como ellos ponían la mesa –convocaban y pagaban la cuenta—naturalmente se sentían con todo el derecho de determinar el menú –el programa--, y los comensales –a quiénes se le invitaría a participar y a quienes no. La lectura de la correspondencia que circuló en preparación para el Congreso revela el fuerte filtro conservador y la acrítica imposición de definiciones nacidas en el contexto de controversias teológicas en EEUU a nuestro medio. En la percepción de los líderes norteamericanos, la mesa de CELA III (la Tercera Conferencia Evangélica Latinoamericana) se proponía como “liberal”, y por lo tanto como una amenaza a la cual había que contrarrestar (Salinas: 32 y Archivos Biblioteca BGC). CLADE I sería el espacio en el cual los líderes evangélicos norteamericanos “corregirían” la mala dieta ofrecida por los movimientos progresistas cercanos al Consejo Mundial de Iglesias y sus simpatizantes.

CLADE I se realizó en Bogotá del 21 al 30 de noviembre de 1969 y reunió a más de 900 delegados. A varios líderes cuestionados por los organizadores se los incluyó, pero sin voz en la mesa. En contraste, central en el menú constó el libro Teología Latinoamericana: Evangélica o Izquierdista?, de Peter Wagner, que se repartió al comienzo y gratuitamente a todos los participantes (Salinas: 44). Con tenue base investigativa, Wagner describe y cataloga a movimientos y líderes cristianos entre protestantes evangélicos conservadores, católicos conservadores, y católicos y protestantes liberales, seculares y radicales de izquierda. Critica la ausencia de reflexión y producción teológica y postula la teoría del igle-crecimiento como la vía más fiel al evangelio.

Algunos participantes recibieron con aprobación la perspectiva de Wagner. Pero a otro sector este plato les cayó mal.  Para varios líderes --que a pesar de valorar los desafíos presentados por el libro, lo juzgaron como caricatura injusta, investigación irresponsable y fruto de un dualismo nocivo y polarizante— esta fue la última gota que colmó el vaso. No era hora ya de que como latinoamericanos siguieran recibiendo el menú del Norte, repitiendo y polarizándose por recetas teológicas foráneas. Debían generar sus propio pensamiento teológico que surgiera de la Palabra de Dios y de su contexto social y político. Samuel Escobar explica:
La toma de conciencia teológica que se dio en Bogotá… consistió primero en comprobar que una comunidad evangélica dinámica y que crecía rápidamente iba llegando a cierta mayoría de edad sin identidad ni expresión teológica. Se comprobó también que la toma de conciencia respecto a una crisis en el continente encontraba a los evangélicos sin respuesta ni alternativas serias frente al pensamiento que empezaba a forjarse en el ámbito ecuménico. Se percibió finalmente que la dominación misionera que explicaba en parte la falta de expresión teológica, intentaba polarizar desde fuera a la comunidad evangélica latinoamericana (Escobar: Boletín 59-60).
 
Era hora de teologizar como evangélicos latinoamericanos y de publicar y difundir ese pensamiento pertinente a su propia realidad. Así fue como “durante el transcurso de CLADE I, un grupo de pastores, evangelistas, misioneros y profesores de seminarios, se reunieron para proyectar una “fraternidad” dedicada al estudio y la reflexión (Escobar: Boletín 59-60).

El desencuentro de CLADE I había servido como catalizador de nuevos encuentros, enraizados estos en nuestro continente. Y así fue como apenas un año más tarde, del 12 al 18 de diciembre, se fundó en Cochabamba la “Fraternidad de Teólogos Latinoamericanos”. En la mesa había veinticinco personas de nueve denominaciones, con diversas corrientes teológicas: wesleyana, anglicana, reformada, dispensacionalista, bautista, pentecostal, independiente, y del movimiento estudiantil evangélico (CIEE). En medio de debates y controversias internas, Escobar atribuye la sobrevivencia de la FTL desde el comienzo a “una actitud caracterizada por tres elementos”: “firmeza en la definición en cuanto a una base evangélica común claramente expresada, búsqueda de pertinencia contextual y resistencia a la polarización por factores extrateológicos.” (Escobar: Boletín 59-60). Estos elementos se plasmaron en la “Declaración de Cochabamba” y sirvieron de norte al “Comité Deliberativo” constituido por Samuel Escobar (presidente), Pedro Savage (Coordinador international), Emilio Antonio Nuñez, Ricardo Sturtz y René Padilla.

De aquel encuentro inicial surgieron muchos otros, consultas regionales y nacionales sobre la iglesia, ética social, Reino de Dios, Liberación y Biblia, El hombre y las estructuras en America Latina, el aborto, nuestra misión en América Latina. Se ofrecieron “institutos teológicos pastorales” en todo el continente con teólogos como Saphir Athyal, de la India, Carl Henry, de EEUU, John Stott y Michael Green, de Inglaterra, y Leon Morris de Australia. La década de los 70 fue prolífica, y la influencia de la FTL se hizo sentir desde muy temprano no sólo en América Latina sino el en mundo entero a partir, especialmente, de Lausana 1974. Aunque ese capítulo es significativo, no podemos adentrarnos en él en esta ocasión. Valga destacar que si había duda con anterioridad a aquel Congreso Internacional de Evangelización de que había nuevos comensales en la mesa de la familia evangélica mundial, comensales de fuera de los tradicionales centros de poder, comensales con voz y voto y contribuciones propias al mapa teológico, esas dudas se vieron disipadas contundentemente, para celebración o temor de los que hasta entonces acostumbraban poner la mesa y determinar el menú y los invitados. Esto lo registran reconocidos historiadores de la iglesia global como son Yeats y Bevans, quien afirma que “los evangélicos latinoamericanos aportaron a Lausana 1974 la preocupación por la justicia social.” (Bevans: 279). Seguía gestándose entre los miembros de la FTL una teología evangélica, bíblica, comprometida con los desafíos del dolido contexto latinoamericano y que se resistía a las rígidas categorizaciones impuestas desde afuera.

CLADE II: Sabor y sinsabor latinoamericanoYa declinaba una década nefasta en nuestro continente. En Argentina, mientras, vitoreábamos los goles del Mundial 78, miles eran torturadas, torturados, a pocas cuadras del Monumental, en la Escuela de Mecánica de la Armada. Y mi país no era la excepción. Las muertes por motivos políticos en el continente sumaron por lo menos 200.000 durante los años 70 y los desaparecidos unos 100.000 (Salinas: 114). Se hacía ineludible aún para cristianos conservadores la demanda de atender a las preocupaciones sociales, económicas y políticas de una tierra que se desangraba en guerras civiles y guerras sucias, en revueltas y represiones, contras e invasiones, creciente pobreza y diminuida esperanza de salidas viables.
Fue en ese contexto que la FTL convocó al Segundo Congreso de Evangelización, CLADE II, que se realizó en Huampaní, Perú, del 31 de octubre al 8 de noviembre de 1979 (Boletín FTL 6: 17).
A diferencia de CLADE I, esta vez la mesa la pusieron cristianos latinoamericanos. La determinación del menú y la invitación de los comensales también corrió por cuenta de ellos. Recuerda Sidney Rooy que incluso se fijó en 10% el tope de Norteamericanos que serían bienvenidos al encuentro (Rooy: 30014). Tampoco se recibió dinero de Estados Unidos: el 40% de los fondos se levantó dentro de América Latina y el resto provino de iglesias amigas en Europa (Salinas: 123 y Rooy: 3008). 266 participantes de 39 denominaciones y 22 países deliberaron esa semana bajo el lema Que América Latina oiga Su voz. Su propósito central era: “Considerar juntos la tarea evangelizadora que somos llamados a cumplir en las próximas décadas, en nuestro contexto histórico” (Boletín FTL 6: 17). Los participantes en esta ocasión recibieron unas 500 hojas de materiales de estudio, pero en lugar de recibir también estrategias preestablecidas como había ocurrido en CLADE I, fueron los mismos participantes quienes, en mesas de trabajo, aportaron sus propios ingredientes para gestar “Proyecciones Estratégicas” para los siguientes años. La “Carta al Pueblo Evangélico en América Latina”, acompañada por las ponencias presentadas se publicó al año siguiente en el libro de la FTL, América Latina y la evangelización en los años 80 (Mexico, 1980).
Esta era una mesa latinoamericana con olores, sabores --y sinsabores-- latinoamericanos. Tampoco hubo, a juicio del historiador peruano Tomás Gutierrez, más que tangencial consideración de los problemas sociales, políticos y económicos que vivía América Latina. No hubo un unísono en las voces, ni unanimidad en los acercamientos, ni acuerdo respecto a ciertos posicionamientos, particularmente respecto al valor de las grandes campañas evangelísticas o la situación política en Cuba y Nicaragua. Pero el equipo de la FTL no percibió esta diversidad como una sorpresa negativa. El diálogo, aún la confrontación de diversas perspectivas, era vistos como valores y generadores de nuevas y más fieles comprensiones del evangelio y de la encarnación del evangelio en tierra latinoamericana.
Los sinsabores, sin embargo, sí repercutieron en años posteriores tanto dentro como fuera de América Latina. Los líderes de la FTL siguieron despertando la sospecha de los grupos conservadores del Sur y del Norte.  El nacimiento de CONELA (la Confraternidad Evangélica Latinoamericana) en abril de 1982, por ejemplo, resulta en gran parte de sectores que juzgan como demasiado progresista la teología y misionología de la FTL.
Paralelamente, y frente a lo que perciben como un retroceso en el movimiento de Lausana a definiciones de misión previas al consenso plasmado en el Pacto de Lausana, los líderes de la FTL convocan y sirven de motor inicial a INFEMIT, la Fraternidad de Teólogos Evangélicos de la Misión en el Mundo de los Dos Tercios. Su primer encuentro se realizó en Bangkok, en marzo del 1982, y el segundo en México en 1984. Fuera de América Latina comienzan a identificar a este movimiento, en cuyo corazón estaba la FTL y líderes como Escobar, Padilla, Costas, Savage, Gutiérrez, y Rooy, como “evangélicos radicales.” Y en él se van nucleando con el paso del tiempo personas de diversos continentes: ISAAC Instituto para el Estudio de la Iglesia y la Cultura en Asia, con Meba Maggay (Filipinas), Evangelicals for Social Action (USA) Vinay Samuel, Chris Sugden, Tom Sine, David Lim (China Ministries International), David Gitari and Kwame Bediako (Tizón). Lastimosamente no podemos aquí expandir este intrigante capítulo que sigue abierto hasta el día de hoy.
Antes de despedirnos de la década de los 80, sin embargo, notaremos que, aunque van agregándose nuevas personas a la mesa, las mujeres brillan por su ausencia. Cierto es que Beatriz Couch contribuyó al encuentro sobre el aborto, y que Elsie Powell participó en nombre de la FTL en encuentros de IAPCHE. Sin embargo, no aparecen hasta 1992 las primeras mujeres en el registro de los líderes del movimiento. Recién en la sexta asamblea general desde su fundación, se incorporan al comité directivo presidido por Valdir Steuernagel Carmen Perez Camargo como Vicepresidenta y Dorothy de Quijada como Tesorera.

CLADE III: Se amplía la mesaEsta Asamblea coincidió con CLADE III organizado bajo la coordinación general de René Padilla como Secretario General con el apoyo de la ofina regional de la Comunidad Internacional de Estudiantes Evangélicos y MAP Internacional. La década del 90 había iniciado con la simbólica caída del muro de Berlín y con una intensificación de los procesos de ajuste económico en los países deudores por parte de las entidades crediticias mundiales. El año 92 también era significativo por el cumplimiento de “los 500 años” --de opresión, colonización, descubrimiento, evangelización según la perspectiva del que recuerda.
En ese contexto, tuvo lugar CLADE III, entre el 24 agosto y el 4 de septiembre, en el Colegio Anderson de Quito, Ecuador. En plenarias teológicas, misionológicas, históricas, sociales y económicas y en alrededor de cincuenta talleres y seminarios, los participantes, 1080 mujeres y hombres de 25 países, encararon la temática Todo el Evangelio para Todos los Pueblos desde América Latina. 
Esta sí era una mesa diversa en más de un sentido. Sobre este Congreso recuerda Miguez Bonino:
(CLADE III) rebasa los límites de la FTL para constituirse en un verdadero ‘congreso protestante latinoamericano’ tanto por la amplitud de la representación como por la riqueza de los materiales y la libertad de la discusión. Estuvimos, recuerda, en presencia de un verdadero ‘evento ecuménico’ del protestantismo latinoamericano (Miguez Bonino: 56).

CLADE III no sólo invitó a la mesa a líderes evangélicos jóvenes y emergentes sino que también les abrió espacio para aportes en plenarias y talleres. Estas eran personas que se habían nutrido de la teología generada por el movimiento y llegaba a la convocatoria con testimonios, preguntas y experiencia de campo. Entre ellos hubo más mujeres que en conferencias anteriores, constituyendo sus aportes en plenarias un 20% del total. Los participantes del encuentro indígena Pre-CLADE en Otavalo (19-23 de agosto) también compartieron sus conclusiones al pleno de CLADE.

A su vez, entre los comensales la FTL invitó a personas alineadas tanto con CONELA como con el CLAI.  Padilla califica como “importante logro” el encuentro histórico de miembros titulares del CLAI y de CONELA sobre “Unidad y Misión” (CLADE III: Introducción). Sidney Rooy se conmueve recordando que de las 67 preguntas que el público presentó a los panelistas aquella tarde, casi todas aludían al hecho de que este era el primer encuentro público entre ambas entidades en sus diez años de existencia, frente lo cual el obispo metodista Pagura confesó abiertamente su omisión (Rooy: 3009). La confesión, sin embargo, fue de todos los presentes; y la Declaración de Quito deja plasmada la omisión del pueblo evangélico que había sido demasiado silencioso frente al incremento de la pobreza, las dictaduras militares, las torturas y los desaparecidos (CLADE III: 856-861).

El énfasis en la integralidad de la misión a la cual Dios llama a su pueblo, la conciencia respecto a quienes con demasiada frecuencia quedan excluidas y excluidos de la mesa de la iglesia y de la vida, y la toma de responsabilidad en la encarnación de la misión en el contexto latinoamericano y más allá surgieron entre y marcaron indeleblemente a quienes participaron de CLADE III. En el libro Misión de la iglesia: una visión panorámica, lanzado en ocasión de este congreso, Valdir Steuernagel, entonces Presidente de la FTL explica que mediante el libro y el Congreso:
Se quiere contribuir a la superación cada vez mayor de la dicotomía entre cuerpo y espíritu, individuo y comunidad, palabra y acción, evangelización y compromiso con la justicia, dicotomía que se ha posesionado de muchas de nuestras iglesias y escuelas de formación bíblico-teológica en las últimas décadas de este siglo (Steuernagel: Intro).
 
Y posiblemente pensando en CLADE III es que Justo González afirma lo siguiente:
Es posible trazar en la historia de este movimiento una creciente conciencia primero de las dimensiones sociales del evangelio y después de las dimensiones estructurales de los problemas sociales y económicos de América Latina (González 2007: 237).
 
Aunque reta mucho trabajo investigativo al respecto, es innegable que son innumerables los proyectos y las iglesias que se han visto impactadas por esta perspectiva no polarizada sino integradora de la misión de la iglesia en América Latina.

CLADE IV: y se ponen nuevas mesas…

Nuevamente fue Quito el escenario de otro Congreso Latinoamericano. Esta vez el anfitrión fue el recién estrenado campus del SEMISUD, el seminario de la Iglesia de Dios en el Ecuador. Entre el 2 y el 9 de septiembre del 2000 se dieron cita más de 1200 personas de todo el continente aunque no se esperaban más de 800. Se salió del paso gracias al arduo trabajo de Freddy Guerrero, Coordinador General, y utilizando cuanta casa de retiro o sitio de campamento había en kilómetros a la redonda. La temática central fue Testimonio Evangélico en el tercer milenio: Palabra, espíritu y misión. Nuevamente hubo plenarias teológicas y contextuales que se recogieron en el libro La Fuerza del Espíritu.  Nuevamente se oyeron aportes y perspectivas diversas, que esta vez en lugar de plasmarse en un “libro gordo” se publicaron luego como libros temáticos en la Serie CLADE IV.
La tónica particular de CLADE IV fueron sus consultas temáticas paralelas, que encararon asuntos tan variados como Presencia Cristiana en el Medio Académico,  Ministerios editoriales, Educación Teológica, Misión Integral e Iglesia, y Ministerios entre Niños. Fueron justamente estas dos últimas las consultas que generaron no solo reflexión y publicaciones sino movimientos que se han formalizado en la Red del Camino, de líderes y pastores en Misión Integral, y en el Movimiento Juntos para la Niñez, que bajo la coordinación logística de Red Viva ha estado ministrando en todo el continente desde entonces.
CLADE IV sirvió de catalizadora para la puesta en escena de otras mesas donde se sintieron particularmente invitadas personas, instituciones y redes que se habían nutrido del sólido menú bíblico y contextual ofrecida en décadas anteriores por la FTL. En el 2000, al voltearse la página del milenio, la FTL cumplía sus treinta años de vida y presencia en el continente. El contexto había cambiado, pero el desafío seguía siendo el mismo. ¿La FTL nutriría espacios de estímulo a una reflexión que fuera tanto pertinente como bíblica, tanto propositiva como denunciadora, tanto de las unas como de los otros, tanto local como global?

CLADE V: Desafío de fidelidad y pertinenciaPreguntas como estas indujeron unos años más tarde al entonces equipo de la FTL continental a considerar que, dado el contexto y los propósitos de Dios para su mundo, incluyendo América Latina, era oportuno que la FTL convocara a una nueva mesa.  El lema que la actual directiva de la FTL ha fijado para CLADE V es “Sigamos a Jesús en su Reino de Vida. ¡Guíanos, Santo Espíritu!” El V Congreso Latinoamericano de Evangelización se propone como un proceso de reflexión teológica, comunión, confesión y celebración de la misión de Dios en el contexto latinoamericano.
Los tres ejes centrales, expresados en el lema son: 1. Sigamos a Jesús, porque como iglesia de Jesucristo necesitamos aprender a seguirle, a encarnar con compromiso un discipulado integral; 2. Reino de Vida, porque el Reino de Dios es reino de vida, aun en un contexto latinoamericano plagado por múltiples expresiones de muerte; y 3. ¡Guíanos, Santo Espíritu! porque el nuestro es un ruego, un clamor, una confesión en un medio en el cual demasiados evangélicos se sienten triunfalistas por el crecimiento numérico y el acceso al poder.
Mediante CLADE V, la FTL procura
1.    Generar un movimiento de participación que involucre el mayor número posible de personas, iglesias, instituciones teológicas, organizaciones de servicio y otras instancias del pueblo evangélico de América Latina y El Caribe, alrededor de los ejes centrales.
2.    Promover la reflexión en torno al Evangelio y a su significado para el ser humano y la sociedad.
3.    Contribuir a la vida y misión de las iglesias en América Latina y El Caribe en el siglo XXI con creciente conciencia de la realidad de nuestro contexto.
4.    Servir de plataforma para el diálogo cristiano y entre iglesias, ministerios, redes y movimientos cristianos en América Latina, el Caribe y el mundo.
5.    Propiciar oportunidades para que la Fraternidad Teológica Latinoamericana extienda su servicio como movimiento facilitador de la reflexión evangélica y como plataforma de diálogo cristiano en América Latina y El Caribe.

CLADE V está siendo concebida no como un evento sino como El Proceso de CLADE V, que consta de tres momentos entrelazados.
Los desafíos para esta época están planteados. Tenemos una rica herencia; la FTL ha impactado dentro y fuera del continente con su misionología integral, su hermeneutica contextual, su resistencia a ser forzada a calzar categorías exógenas, su apuesta a la unidad y encuentro dialogal.
Pero el panorama social, político, económico de América Latina no deja de ser lúgubre. Si Ud. es joven entre 17-25 años de edad, es 70% veces más probable de morir asesinado que si Ud viviera en Europa. La desigualdad social, la corrupción y la desesperanza parecen haberse instalado inamoviblemente. Y la realidad eclesial muestra apenas pequeños resquicios de apertura mientras en otros lugares las puertas parecen ir hermetizándose más.
Necesitamos seguir preguntándonos lo mismo que al comienzo: ¿quiénes están poniendo la mesa de la reflexión teológica, quiénes se sientan a la mesa, quiénes tienen voz y voto? ¿Dónde están los jóvenes, las mujeres, los indígenas, las personas de ascendencia africana? ¿Estamos diseminando nuestra provocación no solo en libros y publicaciones académicas sino en folletos, libros temáticos, programas radiales, sitios de Internet? ¿Estamos haciendo disponible nuestro material a las comunidades de fe locales? ¿Estamos asumiendo la responsabilidad que nos cabe en relación con a la comunidad evangélica internacional?  ¿Estamos de veras generando nuevas articulaciones teológicas frente a las realidades actuales como la globalización, el papel de la mujer, la sexualidad, las espiritualidades posmodernas, el movimiento del Espíritu Santo, el inestable contexto político, la inmigración, el tráfico de personas? Estas preguntas deberán contarse en el menú del próximo Congreso Latinoamericano de Evangelización si la FTL va a nutrirse y nutrir a la iglesia latinoamericana para que esta viva plenamente la misión de Dios en este tiempo.
Oremos: Sigamos a Jesús en su Reino de Vida. ¡Guíanos Santo Espíritu!
__________
BIBLIOGRAFÍA:
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DOCUMENTO FINAL DE CLADE III "LA DECLARACIÓN DE QUITO"

Continuando con nuestra caminata hacia el CLADE V a realizarse en Costa Rica en el 2012, te traemos en esta oportunidad el documento final del CLADE III conocido como "La Declaración de Quito" El CLADE III se realizó del 24 de agosto al 4 de septiembre de 1992 en Quito, Ecuador


Fotografía de Alberto Matos

PROLOGO

A 500 años de la llegada de los europeos a las Americas, convocados a Quito, Ecuador del 24 de setiembre de 1992 para el III Congreso Latinoamericano de Evangelización (CLADE III), expresamos nuestra gratitud a Dios por este encuentro de evangélicos de 24 países con su riqueza de culturas, etnias y lenguas. Nos reunimos bajo el lema “TODO EL EVANGELIO PARA TODOS LOS PUEBLOS DESDE AMERICA LATINA”, en un momento de grandes cambios en el mundo, que plantean serios interrogantes para la situación de los pueblos de nuestro continente.

Confesamos nuestra fe en todo el evangelio de Jesucristo conforme a las Sagradas Escrituras, hermanados con todas las iglesias evangélicas de América Latina, y en el mismo espíritu de CLADE I y II. Reflexionamos sobre algunos aspectos del evangelio, en relación con nuestro contexto y el desafío que presenta para nuestra participación en la misión mundial. Nos comprometemos a llevar a la práctica misionera las consecuencias que surgen de la reflexión y los testimonios presentados en este encuentro.

I. TODO EL EVANGELIO

1. El evangelio y la Palabra de Dios

Todo el consejo de Dios y la manifestación de su Reino se nos han dado a conocer por medio del evangelio. Las escrituras registran la revelación de Dios en la historia por medio de hechos concretos. Ellas convergen en Jesucristo, la expresión plena y definitiva de la revelación de Dios. Por tanto, la Palabra de Dios es el fundamento y punto de partida para la vida, teología y y misión de la Iglesia.

2. El evangelio de la creación

Dios es el creador de todo y lo que El creo es bueno. Creó al ser humano, hombre y mujer a su imagen como seres llamados a vivir en relación armónica con El, su prójimo y la naturaleza. Dios los colocó como mayordomos responsables de toda la creación para beneficio de toda la humanidad. Pero los seres humanos cayeron en pecado y toda la creación sufrió los efectos de esa caída, quedando cautiva del pecado y la muerte. Sin embargo, Dios en su soberanía ha tomado la iniciativa de establecer un pacto para reconciliar consigo mismo a los seres humanos y todo lo creado en la persona y obra de Jesucristo. En Cristo, Dios está restaurando la dignidad humana, transformando las culturas y conduciendo su creción hacia la redención final.

3. El evangelio del perdón y la reconciliación

Jesucristo es el Verbo encarnado, don de Dios y único camino hacia El. Por medio de la vida, muerte y resurección de Jesucristo se ofrece perdón al ser humano,reconciliación y redención para todo lo creado. El arrepentimiento y la fe son imprescindibles como expresión de la total dependencia de Dios, para recibir la salvación. Quienes reciben el perdón son hechos hijos de Dios y esta nueva relación filial los capacita para obedecerle. La nueva vida significa mantener y desarrollar esta relación con su Creador. Ella produce una nueva relación con sus semejantes y con toda la creación, mediada por el compromiso con el Señor y basada en la práctica del amor, la verdad y la justicia. Dios en Cristo crea una comunidad perdonada y reconciliada llamada a ser agente de perdón y reconciliación en un contexto de odio y discriminación.

4. El evangelio y la comunidad del Espíritu

La persona del Espíritu Santo actúa con poder en el mundo. Lo hace primordialmente por medio de la Iglesia otorgándole vida, poder y dones para su desarrollo, madurez y misión. La Iglesia, comunidad de reconciliados con Dios, es enviada al mundo por Jesucristo. En ella se opera una transformación radical que muestra el propósito divino de eliminar toda injusticia, opresión y signos de muerte. Como comunidad del espíritu la Iglesia debe proclamar libertad a todos los oprimidos por el diablo e impulsar una pastoral de restauración que traiga consuelo a los que sufren discriminación, marginación y deshumanización.

5. El evangelio y el Reino de Dios

Con la llegada de Jesucristo el Reino de Dios se hizo presente entre nosotros, lleno de gracia y de verdad. El Reino está en conflicto constante con el poder de las tinieblas; la lucha ocurre en las regiones celestiales y se expresa en todo lo creado a nivel personal, colectivo y estructural. Sin embargo, la comunidad del reino vive sostenida por la confianza de que la victoria ya ha sido conquistada y que el Reino de Dios se manifestará plenamente al final de los tiempos. Con el poder y la autoridad delegados por Dios, ella asume su misión en este conflicto, para ser agente en la redención de todo lo creado. El Rey Jesucristo se ha encargado y llama a su comunidad a hacer lo mismo en el mundo. Seguirle como sus discípulos significa asumir su vida y misión.

6. El evangelio de justicia y poder

El evangelio revela a un Dios santo, justo y poderoso en su carácter y sus acciones. por ello la iglesia es llamada a vivir según la justicia del Reino, en el poder del Espíritu. En un mundo caracterizado por el abuso del poder y el predominio de la injusticia, el testimonio de la Iglesia confronta a los poderes que dominan en el presente. por eso, la proclamación del Reino anuncia a Jesucristo y denuncia a las fuerzas del mal.

II. DESDE AMERICA LATINA

1. Perspectiva histórica de la iglesia evangélica

En el pueblo evangélico de América Latina se ha despertado una conciencia misionera hacía otors continentes. Sin embargo, las nuevas generaciones de evangélicos, en general, desconocen sus propias raíces históricas y herencia protestante. El conocimiento de nuestra historia es fundamental para evitar los errores del pasado, recuperar ciertos distintivos de nuestra herencia y cumplir con el mandato misionero.

En América Latina y el caribe el protestantismo tiene raíces históricas que datan del siglo XVI . Es parte de la historia misma de América Latina, no simplemente un agente extranjerizante que obedece a la penetración del imperialismo de turno. Esta afirmación no excusa a la iglesia evangélica de sus errores históricos y de las deformaciones del evangelio en su llegada y establecimiento en el continente. por lo tanto, resulta fundamental examinar cuáles han sido los aportes positivos y negativos de la misiología europea y norteamericana, además de los que surgen desde aquí mismo.

2. Evangelio y cultura

El evangelio es pertinente a toda la realidad humana, incluida la cultura, por medio de la cual el ser humano transforma la creación. La capacidad de creación cultural es un don otorgado al ser humano por Dios, a cuya imagen fue creado. Por lo tanto, es importante que la cultura ocupe el lugar que merece en nuestra reflexión y práctica misiológica.

Durante estos 500 años, nuestro continente ha sido testigo del desprecio y la destrucción sistemática de las culturas autóctonas en nombre de la evangelización. Es entonces condenable el sometimiento y ultraje del cual fueron objeto los pueblos indígenas. Por eso resulta imprescindible buscar la reconciliación entre nuestros pueblos. A la vez tenemos que reconocer que toda cultura puede ser vehículo adecuado para comunicar fielmente el evangelio. Desde la perspectiva de éste, toda cultura debe ser entendida, respetada y promocionada, sin presuponer la superioridad de una cultura sobre otras. Hay que señalar que toda cultura está afectada por el pecado, que introdujo la corrupción, los conflictos, el egoísmo y el rompimiento de las relaciones entre Dios y todo lo creado. Por lo tanto, todas las culturas están bajo el juicio de la Palabra. El creador no debe ser confundido con su creación ni con cultura particular alguna. La revelación de Dios en Cristo trasciende a ambas y a la vez entra en relación con ellas para redimirlas.

La misiología evangélica deberá actuar en dos sentidos. primero, reconocer, respetar y dignificar a las etnias y sus culturas; segundo, evaluarlas a la luz del juicio de la Palabra, ofreciendo la esperanza del evangelio para su transformación. La fidelidad de la iglesia a los propósitos de Dios demanda una hermenéutica contextual que permita comunicar fielmente el evangelio en diálogo abierto con la cultura. La iglesia debe cumplir con su misión de anunciar la salvación integral a la totalidad del ser humano en la realidad en que está arraigado.

3. Identidad evangélica

Como evangélicos necesitamos revalorar nuestras raíces indigenas, africanas, mestizas, europeas, asiáticas y criollar y considerar la pluralidad de culturas y razas que han contribuido a enriquecernos. Como iglesia latinoamericana confesamos que nos hemos identificado más con los valores culturales foráneos que con los auténticamente nuestros. Por la gracia de Dios podemos reencontrarnos con el mundo sin complejos ni vergüenzas a partir de nuestra identidad cultural y evangélica como pueblo de Dios.

Afirmar nuestra identidad evangélica implica reafirmar nuestro compromiso con la herencia de la Reforma. No significa asumir una postura acrítica respecto a nuestra tradición, doctrinas o misiología. Como iglesia estamos llamados a reformarnos permanentemente a la luz de las Escrituras como palabra final.

Debemos evaluar los modelos de misión que heredamos del pasado o que se importan en el presente, y buscar nuevos modelos. Esto implica forjar una misiologia desde América Latina que tome en cuenta las experiencias y aportes de las iglesias de los diferentes grupos étnicos y culturales del continente. Sin embargo, la búsqueda de nuevos modelos no debe conducirnos a hacer concesiones en cuanto a la verdad de Jesucristo.

Agradecemos a Dios los avances en la unidad de las iglesias evangélicas en América Latina y las nuevas formas de cooperación surgidas en el cumplimiento de la misión. Sin embargo, debemos reconocer que el individualismo y el denominacionalismo han creado divisiones en la Iglesia de América Latina. Confesar la unidad de la iglesia en Cristo significa superar las barreras ideológicas, culturales, sociales, económicas y denominacionales. Debemos abrirnos a un diálogo constructivo, valorar las contribuciones de cada uno, estrechar la comunión y cooperar en la misión. No es honesto de nuestra parte proclamar un evangelio que reconcilia al mundo si todavía no nos hemos reconciliado entre nosotros.

4. Contexto socio-político

América Latina, en el momento actual, se puede caracterizar como un continente en crisis. Varios países han sufrido bajo regímenes militares represivos que cometieron graves violaciones de los derechos humanos. En otros, muchos años de guerra civil han causado enormes pérdidas humanas y económicas. La persistencia del machismo en nuestra cultura ha hecho de las mujeres víctimas de formas diversas de discriminación que impiden su plena participación en el papel social y ciudadano. Profundas divisiones sociales y raciales en el campo y la ciudad, colocan a millones de hombres, mujeres, jóvenes y niños en condiciones de extrema pobreza; negándoseles empleo, alimentación adecuada, vivienda , salud y educación que hagan posible una vida humana digna.
La democracia puramente formal, la corrupción de las instituciones del Estado y las inadecuadas medidas económicas neoliberales muestran que el poder no está al servicio de toda la sociedad, especialmente de las mayorías empobrecidas. Los problemas de corrupción, deuda externa, narcotráfico, terrorismo, degradación moral en sus distintos órdenes y desintegración de la familia, también laceran a nuestros pueblos.

5. La responsabilidad de la iglesia

Ante esta situación, nuestra conciencia cristiana no puede cerrar los ojos. El evangelio del Reino de Dios nos exhorta a la práctica de la justicia, consecuencia intrinseca del perdón y la reconciliación en Jesucristo. Nuestra fidelidad al llamado del evangelio demanda que asumamos la responsabilidad cristiana en las situaciones conflictivas de nuestro continente. La Iglesia debe afirmar y promover la vida negada por todo pecado, por las estructuras injustas y los grupos de interés mezquino. En su seno, se debe poner fin a las diferentes formas de discriminación predominantes en la sociedad por razón de sexo, clase social, condición económica, nivel educacional, edad, nacionalidad y raza. Ella cumple su misión siguiendo el modelo de Jesús, y tomando en serio la pregunta de Dios a Caín, “¿dónde está tu hermano?”.

Reconocemos que la Iglesia evangélica latinoamericana en general no asumió fielmente esta responsabilidad. Confundió al mundo en el que Dios la envió a servir con lo mundano y pecaminoso y se aisló de los procesos sociales y políticos. En algunos casos inclusive ha llegado a justificar regímenes dictatoriales violentos. Esto explica por qué algunos evangélicos que han participado en la arena pública poco o nada han logrado en favor de las mayorias; por el contrario, han reducido su participación política a satisfacer intereses personales y obtener ciertos baneficios para la iglesia evangélica.

Al mismo tiempo, celebramos la toma de conciencia de la iglesia evangélica respecto a su responsabilidad social y política y su creciente participación en la sociedad. Diversas entidades evangélicas, iglesias y creyentes en particular, participan en proyectos de desarrollo, en la administración pública e instituciones que velan por los derechos humanos.

6. La responsabilidad del cristiano

La proclamación de todo el evangelio nos compromete a un trabajo creativo para desarrollar más y mejores medios de participación en la sociedad. La certeza del triunfo final de Jesucristo garantizada por su resurrección nos anima a hacer aportes constructivos, aunque no resulten defenitivos. Nuestro compromiso con Jesucristo como el único mediador de la paz de Dios, fundamenta la convicción de que su obra redentora es pertinente a todo conflicto y sufrimiento humano.

La participación responsable en la vida ciudadana demanda la formación de líderes guiados por una vocación cristiana de servicio. La iglesia deberá afirmar que todo aspecto de la vida nacional es un campo de acción legítimo para el servicio cristiano. Deberá promover elementos formativos y acompañamiento pastoral para quienes tienen vocación política. Al mismo tiempo, es necesario que la Iglesia asuma su función profética para denunciar entre otras cosas el abuso del sexo, la manipulación de los medios de comunicación, el endiosamiento del Estado, el dinero y la violencia, cualquiera que sea su origen. Lo hace legítimamente cuando se manifiesta en su propia existencia la vida de amor, justicia y paz que es posible mediante la obediencia a la Palabra y el poder del Espíritu de Dios. El ejercicio del liderazgo en la vida de las iglesias locales, deberá estar marcado por el modelo del siervo sufriente y mostrar un constante con el caudillismo y otras deformaciones causadas por el abuso del poder.

La práctica está demostrando que las iglesias locales pueden responder a las necesidades de sus comunidades en la medida de sus recursos. Se están desarrollando proyectos que muestran la posibilidad de transformación a partir de las iniciativas y recursos locales que promueven la valoración de la dignidad de las personas y de los pueblos; vemos aquí un desafio que debiera ser tomado en serio por todo el pueblo evangélico. El poder del evangelio y la acción consecuente de las iglesias evangélicas, podrán permear y transformar las condiciones de injusticia y desigualdad que predominan hoy en América Latina.

III. PARA TODOS LOS PUEBLOS

1. La universalidad de la misión

Dios cumplió su promesa de proveer un redentor para todo el mundo. El propósito de Dios es que todos los seres humanos sean salvos por la fe en Jesucristo. La suficiencia y la universalidad de Jesucristo corresponden la esencia del evangelio. El carácter universal de la fe cristiana y la confesión del señorio de Cristo confieren a la iglesia su dimensión misionera. En consecuencia, la iglesia es enviada al mundo para vivir y ser mensajera de la universalidad del evangelio.

El propósito divino y la universalidad del evangelio no significa que todos los caminos y opciones sean válidos para obtener la salvación de Dios. Las prácticas sacramentalistas y ritualistas que expresan la intención de lograr la justificación por obras, son ajenas al propósito revelado por Dios en las Escrituras. La verdad única del evangelio y su ética consecuente se oponen a todo universalismo y relativismo que consideran como igualmente válida toda experiencia religiosa.

2. Toda la iglesia es misionera

Toda la iglesia es responsable de la evangelización de todos los pueblos, razas y lenguas. Una fe que se considera universal, pero que no es misionera, se transforma en retórica sin autoridad y se hace estéril. La afirmación de que toda la iglesia es misionera se basa en el sacerdocio univeral de todos los creyentes. Es para el cumplimiento de esta misión que Jesucristo ha dotado a su iglesia de dones y del poder del Espíritu Santo.

3. Misión integral

La visión, acción y reflexión misionera de la Iglesia deben fundamentarse en el evangelio que, cuando es comprendido en su integridad, se proclama en palabra y obra y que se dirige a todo el ser humano. Nuestra misiología debe hacerse a partir de la Palabra, desde nuestra realidad latinoamericana y en diálogo con otras misiologías, buscando superar las deformaciones o dicotomías que pueden haber afectado al evangelio que recibimos. Esto demanda también una comprensión de los nuevis desafios que el mundo actual presenta, tales como la globalización, la postmodernidad, el resurgimiento del racismo, los esoterismos y el creciente deterioro ecológico.

4. La nueva conciencia misionera en América Latina

El Espíritu Santo ha hecho surgir en América Latina una nueva conciencia misionera. A la práctica misionera del pasado se suma una creciente disposición a asumir la responsabilidad de la iglesia, en obediencia a la Palabra, desde América Latina. En los últimos años han aumentado las oportunidades de formación y envío de misioneros para otros continentes y contextos. Sin embargo, las nuevas posibilidades que abre esta actividad misionera deben llevarnos a una evaluación de modelos y experiencias y a una continua corrección de éstos a la luz de la Palabra de Dios.

5. El estilo encarnacional de misión

La encarnación es el modelo para la misión de la iglesia. En su encarnación, Jesús se identificó con la humanidad pecadora, se solidarizó con ella en sus aspiraciones, angustias y debilidades y la dignificó como criatura hecha a imagen de Dios. La iglesia está llamada a encarnar su misión al estilo de Jesús. Este cumplimiento demanda el cruce de fronteras geográficas, culturales, sociales, lingüísticas y espirituales, con todas sus consecuencias. En todo el mundo, el crecimiento de las grandes ciudades y sus mayorías empobrecidas constituyen un desafio de especial urgencia. Para responder a todos estos retos se necesita reconsiderar el model del Nuevo Testamento, usar adecuadamente las ciencias sociales y humanas y reflexionar sobre la práctica. También es indispensable la formación espiritual que capacita al misionero para la santidad y humildad que hacen posible el respeto y valoración de otras lenguas y culturas y la fidelidad al evangelio.

6. La urgencia de la misión

La iglesia en América Latina debe asumir plenamente y sin tardanza su responsabilidad en la evangelización mundial. Debe crear y promover centros de formación en cada país con programas adecuados de capacitación para la misión local y transcultural. La estructura de toda la educación teológica debe ser revisada a la luz del imperativo misionero. El avance misionero siempre ha surgido de la vitalidad espiritual en momentos de renovación. Para ser misionera la Iglesia en América Latina debe renovar su dependencia del Espíritu y entregarse a la oración. Así podrá responder al desafio de proclamar todo el evangelio a todos los pueblos de la tierrra desde América Latina