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domingo, 23 de marzo de 2014

¿POLÍTICO Y CRISTIANO?

"Si deseamos bendecir a nuestras naciones latinoamericanas tenemos que prepararnos responsablemente. Una participación irresponsable afecta el testimonio y avance de la obra de Dios. La no participación tampoco es una opción, ya que estamos llamados a ser bendición en medio de nuestros pueblos".

Por: Alberto Reyes
El autor es pastor e ingeniero agrónomo de profesión, ha trabajado por veintidós años con las Sociedades Bíblicas Unidas.

Ideas básicas de este artículo
1. La iglesia latinoamericana contemporánea juega de forma intencionada un papel en la política, ahora más fuerte y más frecuentemente.
2. El crecimiento numérico de la iglesia ha sido una de las razones por las cuales el pueblo evangélico se ha incorporado a la vida política de la las naciones.
3. El crecimiento numérico no ha significado un crecimiento en los énfasis de fe y de vida de la iglesia.
4. Las experiencias política-iglesia en Latinoamérica no han sido favorables, gracias a la falta de una preparación responsable de aquellos que representan la iglesia.
5. Debemos establecer criterios para reivindicar la participación de la iglesia evangélica en la política latinoamericana.

Preguntas para pensar y dialogar
1. ¿Tiene su iglesia una postura con respecto a la política? Si tiene una escríbala.
2. Defina con una palabra la política de su país.
3. Defina con una frase la función de su iglesia en la política de su país.
4. Como cristianos y como ciudadanos responsables ¿cuáles serían algunas acciones que se podrían desarrollar en nuestra iglesia y en la política?

EL PANORAMA EN LATINOAMÉRICA Y EL CARIBE
Actualmente la iglesia evangélica latinoamericana juega intencionadamente un papel en la política. El autor interpreta que es el crecimiento numérico de la iglesia el que ha contribuído a la participación política del pueblo evangélico, pero lamentablemente este crecimiento no ha significado un énfasis de fe y de vida de la iglesia. Las experiencias política-iglesia en latinoamérica han sido desfavorables, esto por falta de preparación responsable de aquellos que representan a la iglesia. Por lo cual urge establecer criterios para reivindicar la participación del pueblo evangélico en la política latinoamericana.
Llegué a la iglesia hace unos cuarenta años. Era apenas un jovencito y tenía avidez por aprender. El énfasis era lo espiritual. En época de elecciones los pastores y misioneros, que en ese entonces eran muy influyentes, nos decían que la política no era para los creyentes.
Ha pasado mucho tiempo y la iglesia latinoamericana ha crecido en número. Hemos pasado de ser un puñado de hombres y mujeres menospreciados y perseguidos a ser un porcentaje importante de la población. A pesar de ese crecimiento, algunos de los viejos énfasis siguen siendo la base de lo que creen y de lo que viven muchos de los actuales miembros de la iglesia. 

LOS VIEJOS ÉNFASIS SUBSISTEN EN NUESTRAS IGLESIAS
Veamos algunos aspectos:
√ La predicación ha sido principalmente evangelística. Se promueve la salvación individual y se descuida la dimensión social de la misma.
El discipulado, cuando lo hay, se centra en aprender de las Escrituras pero no en vivirlas. Se ha perdido el énfasis en el testimonio personal.
El crecimiento numérico ha dado origen a iglesias autóctonas, muchas de ellas, sin un sustento doctrinal sólido. Tenemos ahora un cristianismo popular mezclado con creencias no bíblicas. Nuestro repudio por lo mundano nos ha llevado a olvidar que aun estamos aquí y solo nos preparamos para llegar al más allá. Nos hemos olvidado que el Señor dijo: «no que los saque del mundo sino que los libres del mal». En muchos casos no sabemos como vivir siendo sal y luz, porque nos hemos retirado del mundo. El tamaño de las iglesias nos ha hecho creer que nuestro poder está en los números y no en el Señor. En algunos países el crecimiento numérico nos ha hecho pensar que tenemos en nuestras manos el poder de decidir una elección presidencial.
En casi todos los países de Latinoamérica han surgido personas cristianas que quieren ingresar a la política. Algunos se convirtieron siendo políticos, otros han descubierto su «llamamiento» luego de pasar algún tiempo en la iglesia. Debemos reconocer que en la mayoría de las casos la experiencia ha sido catastrófica. Unos pocos han logrado ascender y una vez ahí no han sabido como ser cristianos en círculos de poder y han terminado dando mal testimonio. Otros han usado el poder para beneficiar instituciones o personas cercanas (iglesias particulares, ministerios o amigos) copiando el modelo de los políticos no cristianos.
En casi todos los países se ha intentado instrumentalizar la iglesia en busca de respaldo para llegar al poder. Se han levantado partidos políticos confesionales. En no pocos casos personas con supuestas buenas intenciones, pero ingenuas, han hablado en nombre de los cristianos evangélicos y nos han dejado en ridículo.

SÍNTOMAS  DE LA REALIDAD POLÍTICA EN LATINOAMÉRICA Y EL CARIBE
Me parece conveniente, antes de compartir algunas recomendaciones, recordar algunos síntomas de la realidad política de muchos de nuestros países:
Los políticos profesionales y empíricos seguirán tratando de manipular al pueblo cristiano para lograr sus fines.
Los partidos políticos ponen poca o ninguna atención a la base política-doctrinal y la lucha por el poder se enfoca más en la capacidad administrativa.
√ El ciclo de esperanza generado por cada elección se está reduciendo. El pueblo, ante la corrupción y el incumplimiento de las promesas de campaña, se está volviendo pesimista, lo cual atenta contra la democracia. Es posible que la gente ponga su esperanza en algún partido alternativo o en líderes más autocráticos (mesiánicos).
La Asamblea Legislativa o Congreso, así como el Poder Judicial han estado siendo cuestionados por su corrupción e inoperancia. Las medidas correctivas son de carácter represivo y no existen esfuerzos serios para la recuperación de valores.

¿QUÉ DEBEMOS HACER LOS CRISTIANOS?
¿Qué debemos hacer ante esta realidad? ¿Cómo evitar que las experiencias negativas de los cristianos en la política se sigan repitiendo? 
Permítanme compartir algunas ideas al respecto:

1. El liderazgo debe tomar conciencia de que hay muchos campos en el mundo en donde es legítimo ser sal y luz. La iglesia debe reconocer que toda actividad humana legítima es un campo de misión. La política no es mala en si, Dios está interesado en gobernantes justos y capaces. Dios desea el bienestar de los pueblos y en esto juegan un papel importante los políticos.
2. La iglesia debe preparar a sus miembros a ser cristianos en el medio social y laboral en el cual les corresponde vivir. Mucho del discipulado que se da hoy día es enseñanza teórica que tiene muy poco que ver con el vivir diario. Gran cantidad de gente ha llegado a la iglesia, pero aun conserva muchas de sus viejas costumbres. Tenemos que enseñar a los miembros de la iglesia a vivir su fe, predicar con ejemplo y con palabra.
3. Debemos organizar las actividades eclesiásticas dejando un espacio para que los cristianos sigan insertos en su mundo social y laboral, de lo contrario no lo podrán cambiar. Cuando la gente se convierte, la queremos tan involucrada en las actividades de la iglesia que ya no tiene tiempo para servir de sal en el mundo. La efectividad de la misión de la iglesia está precisamente en que permanezcamos en el mundo y nos convirtamos en embajadores del Reino de Dios.
4. El liderazgo de la iglesia debe organizar actividades de reflexión sobre como manifestar las señales del reino en medio de la situación cultural y social imperante. No basta con tener buenas intenciones, se necesita preparación y experiencia. Los cristianos interesados en política o que ejerzan algún puesto de servicio deberían de participar de actividades de reflexión sobre problemas nacionales y las posibles alternativas de solución desde una perspectiva cristiana. El pastor interesado en la madurez de sus fieles necesita estar informado y recomendar buenos libros que promuevan la reflexión y profundización de temas sociales.
5. La iglesia debería organizar actividades propias para personas con profesiones específicas. Los profesionales tienen que enfrentar, al igual que otros trabajadores, situaciones que retan su fe, o bien, que necesitan definir como su posición cristiana. Los profesionales y trabajadores en campos específicos son las personas indicadas para asesorar a los servidores en el campo político.
6. Las iglesias deben rechazar todo intento de manipulación política. La iglesia debe mantener su libertad de opinión para poder aconsejar o apoyar a cualquier grupo que haga lo bueno para el país o para la comunidad, así como también para estar en desacuerdo y denunciar a todo aquel que esté haciendo lo perjudicial para la comunidad. Los políticos cristianos deben aprender a respetar la iglesia y no involucrarla en su propio proyecto político. El púlpito y el ministerio son para promover y proclamar a Cristo y su obra, no proyectos políticos partidistas de hermanos en la fe. Los hermanos y hermanas deben sentirse libres para votar y apoyar proyectos de acuerdo a su propia conciencia.
7. Como en todas las cosas, a los miembros de la iglesia se les debe dar instrucción para ejercer sus deberes y derechos ciudadanos en forma responsable. El cristiano está llamado a pensar en beneficio de los demás y de la comunidad. La iglesia debe tener una actitud semejante de buscar el beneficio comunal y nacional, antes que el beneficio propio. Se debe recordar a los miembros que no por ser cristiano un candidato será un buen funcionario. En la historia bíblica el Señor usa como sus instrumentos aun a inconversos, mientras que algunos miembros del pueblo de Dios tuvieron que ser desechados.
8. Los líderes cristianos deben evitar la tentación de involucrarse en la lucha por puestos en partidos políticos. Si deciden esa vía, lo más aconsejable es que no estén al frente de iglesias o ministerios cristianos específicos.
9. La iglesia debe asumir un papel profético al denunciar todo aquello que se opone a lo enseñado en la Palabra de Dios (pecado) y de apoyo a proyectos en beneficio de la comunidad (el bien común). Esto requiere un esfuerzo en el estudio e interpretación de la Biblia, pero esto es precisamente lo que Dios espera de nosotros.
10. Los líderes de la iglesia deben estar atentos al desarrollo de la vocación de los miembros de sus congregaciones. Estas vocaciones incluyen la del servicio público.

participación del pueblo evangélico en la política latinoamericana.





Anarquía y Anarquismo: antecedentes ingleses



  • Mario R. Cancel Sepúlveda
  • Historiador y escritor

George Woodcock (1912-1995), historiador, escritor, ensayista y crítico literario anarquista y autor de la entrada “Anarchism” en The Enciclopedia of Philosophy (1967), obra editada Paul Edwards (1923-2004) filósofo austriaco-americano,  fijan los antecedentes modernos del Anarquismo en la experiencia de los Diggers o Real Levelleres ingleses. Su criterio para apoyar dicha conclusión es el estudio de la praxis político social del grupo rebelde de la Revolución Inglesa que, aparte de todo, no usó el concepto anarhkia para referirse a sus posturas.
Teóricamente, aquellos activistas procedían de otras fuentes y la más notable seguía siendo el Cristianismo. Sus propuestas podían asociarse más al Comunismo Evangélico, sistema ideológico con una larga tradición en Occidente que manifestaba un fuerte compromiso con los pobres. El Comunismo Evangélico fue común a los Joaquinistas, los Fraticelli o Pobrecitos,Taboritas, entre otros,  propuestas medievales ligadas al culto al Cristianismo Primitivo y su simpleza ante la opulencia  de Roma o “La Gran prostituta de Babilonia”.
La figura más visible y orgánica fue el dirigente de los Diggers,  Gerrard Winstanley (1609-1660), un tejedor y cristiano fundamentalista de origen inglés. En 1649, los Diggers resentían la inseguridad económica que sucedió a la Guerra Civil inglesa. Su táctica más emblemática fue el rescate de la tierra realenga, es decir, propiedad de la Corona,  al sur de Inglaterra. Los Diggers establecían en las tierras ocupadas comunidades apoyadas en el trabajo agrario y el carácter común de la producción. Desde una perspectiva amplia, los Diggers articularon un sistema de producción y distribución igualitaria en el modelo del Cristianismo Primitivo.
El producto teórico más relevante de Winstanley fue La nueva ley de la justicia (1649), un panfleto cuyo pretexto teórico era la lectura de los “Hechos de los Apóstoles”, capítulo 2, versículos 44 y 45 donde dice:
44. Todos los creyentes vivían unidos y tenían todo en común. 45. Vendían sus posesiones y sus bienes y repartían el precio entre todos, según la necesidad de cada uno
El mito de que los Cristianos Primitivos eran comunistas, estaba bien difundido en la época. Winstanley abogaba por un “Cristianismo Racional” e interpretaba a Jesús Cristo como una manifestación de la “Libertad Universal”. No se trataba de una novedad: en el Medievo los teólogos cristianos identificaron a Dios con la Razón, apoyados en la interpretación tomista aristoteliana. Basado en ello,  Winstanley declaró la universalidad de la naturaleza corrupta de la autoridad y sostuvo que  había una relación estrecha entre la Propiedad y la ausencia de Libertad.
El modelo de producción en la sociedad soñada por Winstanley era como sigue:
1.     El trabajo se hacía en común
2.     La distribución debía ser controlada e igualitaria
3.     Los centros de distribución serían almacenes abiertos: la meta era abolir el comercio ganancioso
En el fondo se trataba de una protesta bien articulada contra la Monarquía y los privilegios de la Nobleza y contra el Mercantilismo y el Mercado en general. Pero la solución se reducía a  una socialización de la distribución del mismo modo en que luego enfrentaron el problema algunas de las utopías sociales del siglo 19.
La reflexión social de Winstanley, un Libertario Cristiano o Comunista Evangélico,  fue enriquecedora. Veía el crimen como un producto de la desigualdad económica y sostenía que la gente no debía confiar en los representantes del poder. Por el contrario, había que estimular que la gente tomara la iniciativa en el proyecto de terminar con la injusticia. Para que ese objetivo fuese posible, la tierra debía convertirse  en un “tesoro común” o, bien dicho, colectivizada. Para el Anarquismo del siglo 19, la vida y obra de Winstanley tuvo un valor más bien simbólico y no es una figura a la cual se apela como antecedente.








sábado, 22 de marzo de 2014

Sigamos el ejemplo de Jesús

LA POBREZA y la opresión son casi tan antiguas como la humanidad. Por ejemplo, aunque la Ley que Dios dio a Israel procuraba proteger a los más desfavorecidos y aliviar su sufrimiento, muchas veces se pasaba por alto (Amós 2:6). El profeta Ezequiel condenó la forma en que se trataba a los pobres, al decir: “La misma gente de la tierra se ha ocupado en un proyecto de defraudación y ha efectuado un arrancar en robo, y al afligido y al pobre han maltratado, y al residente forastero han defraudado sin justicia” (Ezequiel 22:29).
La situación era parecida en los días de Jesús. Los guías religiosos no mostraban el más mínimo interés en los pobres y necesitados. La Biblia indica que eran “amantes del dinero”, que “devora[ban] las casas de las viudas” y que estaban más preocupados por guardar sus tradiciones que por cuidar de los ancianos y desamparados (Lucas 16:14; 20:47; Mateo 15:5, 6). Cabe señalar que en la parábola de Jesús sobre el buen samaritano, un sacerdote y un levita vieron a un hombre herido, pero siguieron por el otro lado del camino en vez de detenerse a ayudarlo (Lucas 10:30-37).
Jesús se interesó por los pobres
Las narraciones de los Evangelios sobre la vida de Jesús muestran que comprendía bien las dificultades de los pobres y era muy consciente de sus necesidades. Aunque vivía en el cielo, abandonó su puesto encumbrado, vivió como ser humano y “se hizo pobre por causa de [nosotros]” (2 Corintios 8:9). Al ver las muchedumbres, “se compadec[ía] de ellas, porque estaban desolladas y desparramadas como ovejas sin pastor” (Mateo 9:36). El relato sobre la viuda necesitada nos enseña que a Jesús no le impresionaban las cuantiosas dádivas de los ricos, que daban “de lo que les sobra[ba]”, sino la modestísima contribución de la viuda pobre. Lo que ella hizo conmovió el corazón de Jesús porque “echó, de su indigencia, todo el medio de vivir que tenía” (Lucas 21:4).
Jesús no solo se compadeció de los pobres, sino que se interesó personalmente por sus necesidades. Él y sus apóstoles tenían un fondo común que usaban para dar ayuda a los israelitas necesitados (Mateo 26:6-9; Juan 12:5-8; 13:29). Jesús animaba a quienes querían ser sus seguidores a reconocer su obligación de socorrer a los más desfavorecidos. En cierta ocasión, dijo lo siguiente a un joven y rico gobernante: “Vende todas las cosas que tienes y distribuye entre los pobres, y tendrás tesoro en los cielos; y ven, sé mi seguidor”. El hecho de que el joven no estuviera dispuesto a abandonar sus posesiones mostró que amaba más las riquezas que a Dios y al prójimo, por lo que no tenía las cualidades necesarias para ser discípulo de Jesús (Lucas 18:22, 23).
Los seguidores de Cristo se interesan por los pobres
Después que Jesús murió, los apóstoles y otros seguidores de Cristo siguieron interesándose por los más necesitados. Alrededor del año 49 de nuestra era, el apóstol Pablo se reunió con Santiago, Pedro y Juan para hablar de la comisión que él había recibido del Señor Jesucristo de predicar las buenas nuevas. Concordaron en que Pablo y Bernabé debían ir a “las naciones” y concentrarse en los gentiles. Sin embargo, Santiago y sus compañeros los instaron a tener “presentes a los pobres”. Y eso fue lo que Pablo se esforzó “solícitamente por hacer” (Gálatas 2:7-10).
Una terrible hambruna azotó varias regiones del Imperio romano durante el mandato del emperador Claudio. En vista de la situación, los cristianos de Antioquía “resolvieron, cada uno de ellos según los medios que tenía, enviar una ministración de socorro a los hermanos que moraban en Judea; y lo hicieron, despachándola a los ancianos por mano de Bernabé y de Saulo” (Hechos 11:28-30).
Los cristianos verdaderos de la actualidad también reconocen que, como discípulos de Jesús, deben interesarse por los pobres y necesitados, sobre todo si son sus hermanos en la fe (Gálatas 6:10). Por lo tanto, se preocupan sinceramente por atender las necesidades materiales de los desfavorecidos. Veamos un ejemplo. En 1998 una intensa sequía azotó gran parte del nordeste de Brasil. La pérdida de las cosechas de arroz, frijoles y maíz ocasionó hambrunas generalizadas, las peores en quince años. En algunos lugares hasta escaseó el agua potable. Sin embargo, la respuesta no se hizo esperar: los testigos de Jehová de otras partes del país organizaron comités de socorro, y en poco tiempo recogieron toneladas de alimentos y los enviaron pagando el costo de transportarlos.
Unos Testigos que apoyaron las labores de socorro escribieron: “Nos alegra mucho haber podido ayudar a nuestros hermanos, sobre todo porque sabemos que hemos regocijado el corazón de Jehová. Nunca olvidamos las palabras de Santiago 2:15, 16”. Esos versículos de la Biblia dicen: “Si un hermano o una hermana están en estado de desnudez y carecen del alimento suficiente para el día, y sin embargo alguno de entre ustedes les dice: ‘Vayan en paz, manténganse calientes y bien alimentados’, pero ustedes no les dan las cosas necesarias para su cuerpo, ¿de qué provecho es?”.
En una congregación de los testigos de Jehová de la ciudad de São Paulo, una humilde y celosa Testigo de escasos recursos siempre lucha para llegar a fin de mes. Ella dice: “Aunque vivo en la pobreza, el mensaje de la Biblia ha dado verdadero sentido a mi vida. No sé qué habría sido de mí sin la ayuda de otros Testigos”. Hace algún tiempo, esta laboriosa cristiana tuvo que someterse a una operación, pero no podía pagar la factura del hospital. En este caso en particular, sus hermanos cristianos de la congregación estuvieron en condiciones de cubrir el costo de la intervención quirúrgica. Así es, ayudar a sus hermanos en la fe es algo que acostumbran hacer los auténticos cristianos de todo el mundo.
Sin importar lo conmovedoras que sean estas experiencias, la realidad es que tales iniciativas sinceras no pueden erradicar la pobreza. Los esfuerzos de gobiernos poderosos y organismos humanitarios internacionales han logrado algún alivio, pero no han podido eliminar este azote, casi tan antiguo como la humanidad. Por eso, surge la pregunta: ¿cuál será la solución permanente a la pobreza y los demás problemas que nos aquejan?
Las enseñanzas de la Biblia brindan ayuda duradera
Los Evangelios relatan que Jesucristo efectuó muchas buenas obras a favor de los pobres o de los que tenían otras necesidades (Mateo 14:14-21). Pero ¿a qué actividad dio prioridad? En una ocasión, después de haber pasado algún tiempo ayudando a los necesitados, Jesús dijo a sus discípulos: “Vamos a otra parte, a las villas cercanas, para que prediquetambién allí”. ¿Por qué interrumpió Jesús su labor a favor de los enfermos y desfavorecidos a fin de seguir predicando? Él explicó: “Porque con este propósito [el de predicar] he salido” (Marcos 1:38, 39; Lucas 4:43). Aunque hacer buenas obras por los necesitados era importante para Jesús, predicar el Reino de Dios era su objetivo principal (Marcos 1:14).
Dado que la Biblia anima a los discípulos de Jesús a que “sigan sus pasos con sumo cuidado y atención”, los cristianos de hoy cuentan con una guía clara de cuáles deben ser sus prioridades al ayudar a sus semejantes (1 Pedro 2:21). Al igual que Jesús, prestan ayuda a las personas necesitadas. Sin embargo, también como Jesús, su mayor prioridad es enseñar el mensaje bíblico relacionado con las buenas nuevas del Reino de Dios (Mateo 5:14-16; 24:14; 28:19, 20). Pero ¿por qué debe darse preferencia a predicar el mensaje de la Palabra de Dios, y no a otras formas de socorrer al prójimo?
Informes de distintas partes del mundo demuestran que cuando las personas comprenden y obedecen los prácticos consejos de la Biblia, están mejor preparadas para hacer frente a los problemas de la vida diaria, entre ellos la pobreza. Además, el mensaje bíblico del Reino de Dios que predican los testigos de Jehová ofrece una esperanza para el futuro, una esperanza que hace que vivir valga la pena, incluso en las circunstancias más difíciles (1 Timoteo 4:8). ¿Cuál es esa esperanza?
Las Escrituras nos dan la siguiente garantía respecto al futuro: “Hay nuevos cielos y una nueva tierra que esperamos según [la] promesa [de Dios], y en estos la justicia habrá de morar” (2 Pedro 3:13). Cuando la Biblia habla de “la tierra”, a veces se refiere a los habitantes de este planeta (Génesis 11:1). De modo que la justa “nueva tierra” prometida es una sociedad de personas que cuentan con el favor divino. La Palabra de Dios también promete que, bajo el gobierno de Cristo, aquellos a quienes Dios apruebe recibirán el don de la vida eterna y vivirán felices en un paraíso terrestre (Marcos 10:30). Este maravilloso futuro se ofrece a todo el mundo, tanto a ricos como a pobres. En la “nueva tierra”, el problema de la pobreza se habrá solucionado para siempre.

¿Cómo es que Jesús “librará al pobre”? (Salmo 72:12)
  JUSTICIA. “Juzgue él a los afligidos del pueblo, salve a los hijos del pobre, y aplaste al defraudador.” (Salmo 72:4.) Durante el reinado de Cristo sobre la Tierra, habrá justicia para todos. Desaparecerá la corrupción, una plaga que lleva a que muchos países potencialmente ricos caigan en la pobreza.
  PAZ. “En sus días el justo brotará, y la abundancia de paz hasta que la luna ya no sea.” (Salmo 72:7.) Mucha de la pobreza en el mundo es el resultado de los conflictos y las guerras del hombre. Cristo traerá paz perfecta a la Tierra, y así acabará con una de las causas principales de la pobreza.
  COMPASIÓN. “Le tendrá lástima al de condición humilde y al pobre, y las almas de los pobres salvará. De la opresión y de la violencia les redimirá el alma, y la sangre de ellos será preciosa a sus ojos.” (Salmo 72:12-14.) Los de condición humilde, los pobres y los oprimidos formarán parte de una sola familia humana feliz, unida bajo la autoridad del Rey Jesucristo.
  PROSPERIDAD. “Llegará a haber abundancia de grano en la tierra.” (Salmo 72:16.) Durante el reinado de Cristo habrá prosperidad y abundancia. La gente no sufrirá por la escasez de alimentos ni las hambrunas, causas frecuentes de pobreza hoy día.
[Ilustración de las páginas 4 y 5]
Jesús se interesó personalmente por las necesidades de los pobres
[Ilustración de la página 6]
El mensaje bíblico brinda verdadera esperanza


EL SOCIAL CRISTIANISMO

Teoría que procura conferir a la, religión cristiana un tinte socialista, presentar el cristianismo como defensor de los Intereses de los trabajadores y como medio de liberación de todas las calamidades sociales. El socialismo cristiano surgió en las décadas de 1830 y 1840 como variedad del socialismo feudal, en el que se revelaba la hostilidad de las clases feudales en trance de desaparecer respecto al capitalismo. La misión del socialismo cristiano consiste en luchar contra el movimiento revolucionario, en reconciliar las clases enemigas. En nuestros días, el socialismo cristiano constituye una variedad de la ideología burguesa. La crítica que los socialistas cristianos hacen del capitalismo posee un carácter demagógico. Lo típico de dicho socialismo es la búsqueda de una "tercera línea", distinta del capitalismo y del comunismo; en realidad, su ideal la "democracia cristiana" no rebasa el marco de las relaciones sociales burguesas. El socialismo cristiano se halla estrechamente vinculado al reformismo y lleva a cabo una política escisioncita en el movimiento obrero.
Se sostiene  que el cristianismo es más que uno de los ingredientes principales de la "cultura de occidente" su esencia misma, su espíritu. Primero, mediante la iglesia única de Roma y luego por la acción radial de sus diversas ramas.
El cristianismo tiene parte activa en la vida espiritual de millones de seres humanos y en los acontecimientos que informan su realidad durante 20 siglos en Europa, América y partes de otros continentes. Es, pues, natural que de uno u otro modo el cristianismo haya tenido contacto con los fenómenos político-sociales que se desarrollan en ese lapso.
  El cristianismo no pudo mantenerse ajeno a las conmociones causadas por la aparición del socialismo como participante activo en la historia de Europa. Ocupó con relación a este nuevo personaje del drama político una serie de actitudes que evolucionaron desde breves diálogos cautelosos con el socialismo de tipo utópico y reformista, pasando por una abierta guerra con el materialismo marxista hasta una convivencia pacífica que deja a salvo ciertos principios. 
El cristianismo es intrínsicamente individualista, ya que proclama los valores primordiales del espíritu humano, reflejo de la sustancia divina. Tanto su metafísica como su ética se asientan en el concepto de la responsabilidad individual ante Dios, y del libre albedrío, incompatible, por ejemplo, con el determinismo materialista, económico, del marxismo. 
Sin embargo es evidente que la doctrina de Cristo encierra un profundo e indiscutible contenido social. La igualdad de los hombres, el amor a los semejantes, la caridad misma, tienen similitud con los postulados de las tendencias colectivistas.
El desprendimiento de los bienes terrenales que predicó Jesús aparta al hombre del desenfreno posesivo, del apetito desmedido que es causa y efecto del enriquecimiento individual de unos a costa de otros.
Fue un Padre de la Iglesia quien empezó a negar rotundamente la legitimidad del derecho de propiedad; es por eso que el cristianismo y el socialismo hubiesen seguido rumbos paralelos en ciertas etapas del viaje histórico y que, en distintas épocas y formas diferentes, se hubiese tratado de refundirlos. Hay que resaltar que si bien esas corrientes marcharon por rumbos semejantes, no llegaron nunca a unirse permanente y totalmente. 
B-Edad Media
El cristianismo tomó sus formas teológicas definitivas, y la iglesia asentó su poder temporal. Pero, en estricta verdad, no puede decirse lo mismo de la ética cristiana en el campo social. Poco logró hacer la Iglesia para remediar los males de la sociedad feudal. Hubo, como en todo tiempo, sacerdotes que se aproximaron a los siervos, pero en ausencia de una acción oficial definida por parte de la Iglesia, la sala caridad cristiana no tuvo alcance para tocar el fondo del abismo que separaba a las clases medievales. No logró valerse de su poder en el orden espiritual para imprimir el acento de Cristo en el orden de relaciones humanas que, por diez siglos, caracterizó al feudalismo. 
Se le dio a la Iglesia el derecho para imponer sanciones espirituales por actos inmorales. Conforme creció el poderío de la iglesia y la autoridad de ésta, gravitó en las manos del Papa, el derecho de excomulgar a miembros de la Iglesia que desobedecieran por lo que se convirtió en un arma valiosa y se estableció la doctrina de que el soberano excomulgado perdía el derecho a la lealtad de sus súbditos.  Sin embargo ni el derecho a imponer sanciones espirituales, ni la acción individual de religiosos pudieron poner freno a los desmanes del absolutismo y del sistema de privilegios. 
Durante la Edad Media, la división de clases llegaba a veces hasta el clero mismo. Los sacerdotes salidos de los estratos inferiores realizaban la tarea evangélica, en contacto con el pueblo. Los clérigos aristócratas hacían la política de la Iglesia. La Revolución Industrial, que llevó a su punto crítico el desequilibrio social, produjo memorables reacciones entre algunos exponentes de las iglesias católica y protestante. 
Había dos aspectos que considerar:
  • Uno de carácter doctrinal.
  • Otro de valor práctico.
Desde el carácter doctrinal, los representantes de aquellas dos ramas cristianas comprendieron que era tiempo de revitalizar, en el campo de la realidad, las prédicas de Cristo. El industrialismo hacía manifiestos, de las injusticias sociales. El hombre había encontrado en el capitalismo individualista un camino abierto para la satisfacción desenfrenada de sus ganas de posesión. El hombre había dejado de ser el prójimo, para convertirse en una especie de enemigo del hombre, dentro de un sistema organizado y permanente del aprovechamiento de unos a costa de otros.
Y desde el punto de vista práctico, algo debía hacer el cristianismo para poner límite al abandono de adeptos desde los rediles de la iglesia hacia las filas del socialismo militante, acaudalado en promesas de soluciones inmediatas para los problemas vitales de las grandes masas.
En el campo católico, correspondió al sacerdote francés Roben de Lamennais iniciar en Francia, a principios del siglo XIX, un movimiento destinado a acercar entre sí a la Iglesia rumana y las masas trabajadoras de Europa. El planteamiento de Lamennais era simple: la iglesia debía ponerse, generosa y decididamente, de parte de los desposeídos, lo que inmediatamente le conquistaría la simpatía y adhesión de los trabajadores.
Al principio, el Papa León XII apoyó a Lamennais, quien de este modo empezó a ganar considerable influencia. Pero cuando se atrevió a pedir que la Iglesia adoptara los principios de la Revolución Francesa que eran "Libertad, Igualdad, Fraternidad", incitando además la organización de sindicatos y adoptando un gobierno republicano, el Papa le retiró su apoyo. Y el movimiento del padre Lamennais quedó frustrado. 
Otros sacerdotes, también en Francia y en Alemania, hicieron iguales tentativas encaminadas a estimular un proceso de reforma del capitalismo, cuyos abusos se proponían contrapesar mediante las cooperativas; pero también aquellas iniciativas individuales quedaron reducidas a simples enunciados teóricos, por falta de auspicio oficial y efectivo de la Iglesia. 
Pocos años más tarde, los protestantes Frederick Denison Maurice, Charles Kingsley y John Ludlow iniciaron campañas similares en Inglaterra, solidarizándose francamente con las demandas de los trabajadores para obtener algunos beneficios justos en aquella era de verdadera crisis social. Su programa estaba fundado en la noción de que, si bien el socialismo ignoraba las necesidades y aspiraciones espirituales del hombre, por su parte el cristianismo descuidaba sus necesidades y aspiraciones materiales. Por lo que dedujeron que era preciso simultáneamente , cristianizar al socialismo y socializar al cristianismo. Para equilibrar 1a tendencia materialista del socialismo extremo, organizaron grandes campañas educativas encaminadas tanto a levantar la conciencia política de las masas trabajadoras como a inculcarles las enseñanzas cristianas. 
Tornando al mundo católico, los papas León XIII y Pío XI promulgaron en 1891 y 1931, respectivamente, las encíclicas Rerum Novarum y Quadragesimo Anno en las cuales formularon severas críticas contra los excesos del capitalismo y proclamaron el derecho de los trabajadores a una justa retribución y a otras compensaciones materiales y espirituales. En la última de las citadas encíclicas se hace referencia a la jornada de trabajo y a las limitaciones que deberían imponerse al trabajo de las mujeres y los menores de edad.

lunes, 10 de marzo de 2014

CÉLULA "HOREB" - LIBRO DE OSEAS


Hno. Ubaldo Tejada Guerrero

PRESENTACIÓN
La época en que se desarrolló la vida del profeta fue tumultuosa en extremo. Después de un reinado de esplendor, encarnado en Jeroboam II (783-743), el cual, después de haber vencido a los sirios, logró una era de prosperidad comercial para su país, éste entró en un período completo de descomposición política como consecuencia de la invasión de Teglatfalasar III (745-727). Después de la -muerte de Jeroboam II se sucedieron vertiginosamente los reyes. Su hijo Zacarías apenas reinó un año (743), pues fue asesinado por Sellum (743), el cual a su vez lo fue por Menajem (743-738). El hijo de éste, Pecaya, fue asesinado por Pecaj (737-732) 5. Este se alió con Rasín de Damasco contra Asiría 6, pero Teglatfalasar les venció, ocupando Damasco (732) y parte del reino israelita del norte, que fue anexionado como provincia tributaria a Asiría, deportando a sus habitantes7. El reino del norte quedó reducido al territorio de Efraím, y oficialmente en estado de vasallo.
En la capital, Samaría, había una fuerte facción egiptófila, y parece que Pecaj la favorecía. Por ello fue asesinado por el asirófilo Oseas (732-724), que fue el último rey de Samaría, ocupada por los asirios en 722-21 a.C. Al principio Oseas entregaba sumisamente el tributo al rey de Asiría, Teglatfalasar; pero, al morir éste, con su sucesor, Salmanasar V (727-722), las relaciones se endurecieron; a causa de la afición del rey Oseas hacia Egipto, rehusó pagar el tributo acostumbrado. Oseas fue depuesto (725-24), y después de tres años de asedio, Samaría, capital del reino, cayó en manos de los asirios (722-21). En este ambiente de zozobra y de conspiraciones en la corte se desarrolló la vida profética de Oseas.
Con el bienestar conseguido en tiempo de Jeroboam II, las costumbres se relajaron y el culto cismático de Yahvé sufrió profundas infiltraciones idolátricas, con lo que surgió una religión sincretista, contra la que luchó denodadamente el profeta. El culto oficial del Estado se centraba en la adoración del "becerro de oro," representación sensible de Yahvé 8; lo que era un primer paso para la idolatría, a la que era tan propenso el pueblo hebreo. Desde los tiempos de Acab (s.IX), los cultos fenicios habían penetrado hondamente en la vida religiosa del reino septentrional 9. El profeta Oseas luchó contra estas infiltraciones paganas, pues prácticamente Yahvé había sido reducido a la categoría de un Dios principal en un panteón. Por otra parte, las manifestaciones culturales externas, como ofrendas de sacrificios, observancia del sábado y de las fiestas anuales 10, no tenían el contenido religioso interno de entrega a Dios y a sus preceptos. De ahí la religión hipócrita y formularia, que era en realidad una caricatura de la tradición religiosa de Israel.
I.              SIGNIFICADO
A.     Poco se sabe acerca de Oseas, sólo su tragedia conyugal.
B.     En hebreo Hosea: "Yahvé salva". 
C.     “Salvación” – “Liberación”.
D.     Era del reino del norte.
E.     El norte se llamó Reino de Israel y el sur, Reino de Judá. Los asirios conquistaron y destruyeron el reino del norte. Siglos después los babilonios hicieron lo mismo con el del sur.
F.      Su ministerio se extiende a unos sesenta años.
G.    Él era un contemporáneo de Isaías.
H.     Oseas era una persona culta, por su lenguaje y conocimiento histórico.
I.        Él es el único profeta de Israel que ha dejado ninguna profecía escrita.
J.      Predica el mensaje a través de su vida personal, de su ejemplo.
K.     Testifica por su pueblo infiel.
L.      Oseas profetizó en un periodo de oscuridad y melancolía de la historia de Israel, el período de la decadencia de Israel y el otoño.
M.    Fue el primer escritor bíblico de utilizar la imagen del matrimonio como una ilustración de la relación entre Dios y su pueblo.
N.     Adopta medidas dolorosas para hacerle regresar a el.
II.            ORIGEN Y CONTEXTO
A.     Entre 755 y 715 A.C.
B.     Reinado de 4 Reyes de JUDÁ (Uzías, Jotam, Acaz, y Ezequías).
C.     Reinado de 1 Rey de ISRAEL (Jeroboam II).
D.     Reino del norte de ISRAEL disfrutaba de un poder militar y una paz y prosperidad, que nunca había conocido.
E.     Después de la muerte de Jeroboam II, Irsrael vivió un periodo de descomposición política, por la sucesión de varios golpes de estado y Reyes (2R 15).
F.      Paralelamente se desarrolló el poderío de Asiria (Os 5:13, 7:15s, 8:9).
III.           CARACTERÍSTICAS DEL REINO DE ISRAEL
A.     Apostacía Religiosa.
B.     Injusticia Social.
C.     Inmoralidad descarada.
D.     Líderes Políticos y Religiosos corruptos.
E.     Confía en su propio poder militar y en alianzas extranjeras.
F.      Adoración a Jehová en forma de dos becerros de oro.
G.    Altares en Dan y Bet-el.
H.     Sacerdotes que no se contaban entre los hijos de Levi (I R 11.25-33).
I.        Los Israelitas fueron adoptando y confiando en las prácticas del culto a Baal.
IV.          CONTENIDO DE SU MENSAJE
A.     Relación de DIOS con Israel.
B.     Ve los mismos males y religiosos que Amós.
C.     Halla la raíz de los males en la infidelidad de Israel al Pacto.
D.     La nación israelita abandonó a su esposo y se entregó a los dioses cananeos (baales).
V.            CORAZÓN DEL MENSAJE
A.     Mira la severidad del desierto como una disciplina, a la que Israel debe retornar.
B.     La gracia de DIOS disciplina, pero no abandona a su pueblo.
C.     La esperanza de restauración, descansa en la fidelidad inquebrantable de DIOS.
VI.          ESTRUCTURA DEL LIBRO
A.     “Primera Parte” (1-3), se centran en la experiencia persona de OSEAS.
-          1 y 3, contienen la narración.
-          2, es un sermón de la relación de Jehová con Israel.
B.     “Segunda Parte” (4-14), contiene principalmente:
-          Reproches y anuncios de juicios por la entrega de Israel a los dioses y cultos paganos.
-          Reproches y anuncios por la traición de los príncipes y sacerdotes.
-          Referencias históricas no identificadas.

-          Condenación al sensualismo del culto cananeo adoptado por Israel e introducido por la ambición de los Reyes.