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viernes, 17 de abril de 2015

MENSAJE EVANGÉLICO DE FRANK PAIS

Entrevista a Ruth Gaínza, quien conoció al líder revolucionario cubano Frank País.

Mi nombre es Ruth Gaínza Fonseca. Nací en 1937, en una finca de Sagua de Tánamo, Holguín. Soy de origen bautista. Mis padres eran campesinos y cristianos (esa fue una de las cosas que nos identificó mucho a Frank y a mí: el hecho de ser bautistas).

Presumiblemente es de día. Un día de 1952. El sol ha salido más temprano que de ostumbre. Una muchacha trigueña, alta, con el pelo recogido camina por las calles de Santiago de Cuba. La acompaña una amiga que ha viajado con ella desde Sagua de Tánamo. La muchacha lo recorre todo con la mirada: las gentes, las calles empinadas por donde corren las bandadas de niños, los pregoneros, los autos que vienen y van, las tiendas y mercados, las casas y los parques, cubiertos de grandes árboles, donde se refugian las parejas de enamorados que huyen del agobiante calor en busca de la sombra de los frondosos laureles. Ella tiene apenas 15 años y unos ojos curiosos, llenos de emoción y asombro.Es la primera vez que viene a Santiago.
Pero Santiago es otra ciudad. Ni siquiera el terremoto, que en 1932 casi la redujo a escombros, puede compararse con la sensación de desamparo y brutal represión que vive y sufre su pueblo. Y a pesar del terror, muchachas y muchachos empiezan a organizar la protesta popular y ciudadana para hacer frente a los que quieren hundir en el oprobio y la
indignidad a la patria.
Conocí a Frank País García en la Primera Iglesia Bautista de Santiago de Cuba, ubicada en las calles Carnicería y Enramadas. Una amiga mía, la hermana Flora C. Terrero me lo presentó. Fue una linda noche en la que entrecruzamos sentimientos y esperanzas. Después del culto nos llevó a su casa y nos presentó a doña Rosario, su mamá, que nos preparó limonada. Él se dirigió al piano e interpretó para mí Habanera tú. Cierro los ojos y lo veo, y escucho aquella melodía como si estuviera sucediendo en este mismo instante.

Mi nombre es Ruth Gaínza Fonseca. Nací en 1937, en una finca de Sagua de Tánamo, olguín, en lo que luego fue el Segundo Frente Oriental Frank País. Soy de origen bautista. Mis padres eran campesinos y cristianos (esa fue una de las cosas que nos identificó mucho a Frank y a mí:el hecho de ser bautistas).
Frank era una persona tierna, tenía una mirada muy profunda, era muy curioso en el sentido intelectual, le gustaba conocerlo todo. Le conté que vivía en el campo, monte adentro y se interesó por saber cómo vivían los campesinos, qué dificltades teníamos, cómo era nuestra situación, incluso cómo se hacían los cultos. Por cierto, esa noche, mientras bajaba las escaleras de la casa pastoral, se me viró un pie y se me partió el tacón del zapato. Frank, como siempre muy amable, me pidió el zapato y con un mortero me lo arregló. Fuimos al parque Céspedes a conversar un rato. En aquella época los jóvenes acostumbraban a reunirse en los parques de pueblo.
Me dijo que antes de regresar a Sagua, iríamos al Morro.Y así fue. Le había contado que era la primera vez que visitaba Santiago, que era una campesina de pura tinta. Y él se reía y me volvía a preguntar cosas del campo. En el Morro nos tomamos varias fotografías y merendamos en una cafetería cercana. Yo iba con mi amiga Flora y su novio. Pedimos unos refrescos y chicharritas de plátano.
Recuerdo que para hacer una maldad, escondí el plato de chicharritas debajo de la mesa y cuando Frank fue a cogerlo se quedó con las manos vacías y todos nos reímos.
Hubo un momento en que nos detuvimos a mirar el mar Entonces Frank me dijo: “Si pudiéramos irnos juntos en una de esas lanchas de recreo, tendríamos una linda experiencia”.
Y mientras lo decía me miraba con mucha ternura.
Esa mirada suya nunca la he podido olvidar.Con el tiempo fuimos fomentando una amistad mediante las cartas que yo le escribía y las que él me enviaba En una de aquellas cartas me pregunta cómo era el sitio donde yo vivía, qué condiciones teníamos allí, si estaba
apartado de la carretera. Incluso, me llega a decir que iba a ir a mi casa. Luego supe por un compañero suyo que estaba preso. Escondí todas sus cartas y fotografías Ya Frank estaba conspirando y era demasiado peligroso.
Unos meses antes de su muerte, en mi casa, en la finca, ya había compañeros escondidos. Muchachos que venían de la ciudad, pasaban por allí y luego seguían camino a la Sierra Maestra.
¿Qué sintió cuando supo que habían asesinado a Frank? Para mi fue un impacto muy grande porque ya sabía en lo que él andaba y los peligros que corría. Fue difícil. No recuerdo si a raíz de eso o unos días después en mi casa se produce un combate. Mi mamá empezó a contar los camiones del ejército que pasaban por el frente de casa. Ya iba por veinte. Se puso muy nerviosa. Entonces decidimos enviar un aviso para pedir refuerzos pues el capitán Sosa Blanco ya había comenzado a incendiar casas, a matar campesinos en la zona. Llamé a mi sobrino para que avisara a los rebeldes.
Cuando llegó el refuerzo, comenzó el tiroteo. Fue un momento duro porque no había preparación para enfrentar aquello.
Empecé a romper sábanas para auxiliar a los heridos.Hábleme sobre Frank como cristiano. Era muy recto de carácter, muy responsable pero a la vez muy tierno, dulce. ¿Como influyó en su personalidad, en su carácter el hecho de ser cristiano, bautista en este caso?
En una de las últimas cartas que me envía, me dice que está preso. Le repondo: “Procura con diligencia presentarte a Dios como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que traza bien la palabra verdad”. Y él me dice: “La mujer aprende en silencio como conviene porque no permito que la mujer tenga autoridad. Mas se salvará engendrando hijos”. Fíjate qué curioso. En su respuesta alude o parafrasea una cita bíblica. Recuerdo que mi hermano me
contaba que en los Colegios de El Cristo los varones acostumbraban a tomar frases e incluso estrofas completas de los himnos cristianos para enamorar a las muchachitas.
Claro, no puedo decir que entre Frank y yo existió un sentimiento amoroso. Si digo eso te engaño. Lo que nos unió fue una atracción, una empatía, un sentimiento compartido
que tenía que ver con nuestro origen social: ambos procedíamos de familias humildes: él, de la ciudad; yo, del campo; lo que hubo fue una identificación espiritual por causa de nuestra fe, por ser ambos bautistas.
¿Frank tenía una vida de iglesia, es decir, asistía a los cultos?
Sí, como no. Incluso me contaba la formación que había recibido de sus padres que eran cristianos.
El reverendo Francisco País Pesqueira nació en Marín, ciudad gallega del noroeste de España, el 25 de mayo de 1862. Su primer trabajo fue como zapatero, luego trabajó en una peletería. Según cuenta su hija Sara en su libro Instrumento escogido, publicado en Cuba en 1959, a su padre le gustaba mucho la música; tocó varios instrumentos, entre ellos el cornetín, el bombardino y el órgano.Fue el primer converso y el primer bautizado en la iglesia de Marín, provincia de Pontevedra, siguiéndole más tarde sus padres y otros miembros de su familia. Fue pastor de la Primera Iglesia Bautista de Santiago de Cuba. También ofició en Alto Songo, hoy Songo La Maya, El Caney y otros sitios cercanos a la ciudad de Santiago.
Por mi parte, le contaba los trabajos que pasábamos en el campo para ir a la iglesia, para asistir a los cultos.
Imagínate que muchas veces teníamos que pasar arroyos grandes o alumbrarnos con mechones. Para las clases nocturnas encendíamos una penca de guano para tener claridad.
En el campo no era igual que en la ciudad. Esos relatos le llamaban la atención y lo motivaban. Él me decía que ser cristiano en la situación que vivía el país no era fácil; que un verdadero cristiano no podía aceptar los abusos, crímenes y la violencia tranquilamente. Incluso, en nuestra primera charla, él me contó el impacto que le había causado la muerte de Rubén Batista. Imagino que la situación de desesperanza, la violencia, los asesinatos y las desigualdades tan profundas que existían en la sociedad, le hicieron madurar de manera muy rápida.
Creo que en él se produce un crecimiento como cristiano y como persona sobre todo después del golpe de Estado de Batista. Los valores que estaban en él, como resultado de su formación cristiana, comenzaron a chocar con la realidad de violencia y desesperanza que vivía el país. Es decir, esos valores de justicia, de amor al prójimo, de sufrir los males y las penurias del otro, comenzaron a tener verdadero sentido para Frank cuando descubre la falsedad, los crímenes y las injusticias que se cometían; entonces comprende la necesidad de transformar aquella situación.
Muchas personas que lo conocieron, entre ellas Vilma Espín, dicen que era un hombre a quien le gustaba mucho meditar…
Es cierto. Muchas veces se quedaba pensando antes de decirte algo. Se quedaba como con las palabras retenidas.
Él te quería decir algo, pero de pronto se quedaba así, pensando, pensando y movía la cabeza una y otra vez. Son cosas que ahora recuerdo que fueron muy lindas y a vez muy tiernas.
Dicen que le gustaba el dibujo, la música y tenía preferencia por la obra de Martí…
Le encantaba tocar el piano y cantar en el coro de la iglesia.
Recuerdo que en una de mis cartas le mandé un dibujo de mi casa, que estaba en una loma y desde ahí se veía el mar… Imagínate era un dibujo un poco torpe pero a él le gustó mucho. Nuestra amistad fue creciendo. Y continuamos el cruce de cartas. Luego supe que tenía novia. Era Elia Frómeta.
Esta Biblia perteneció a Frank y se conserva hoy en el Museo de la Revolución. Tiene una
dedicatoria a su amigo santiaguero Amaro.
4
Después de la muerte de Frank, se involucra usted y su familia en la lucha, ¿cómo se produce esto?
Mi casa se convierte en capitanía, y la de mi tío Fulgencio Fonseca, en hospital. Incluso antes de que asesinaran a Frank ya en mi casa había rebeldes. En la finca de mi papá estaba el cementerio. Cuando se produce el combate que te conté antes, la familia se fue a vivir a distintos lugares:vallas de gallos y otros sitios…
¿Qué significó haber conocido a Frank, qué huellas dejó en usted?
Fue una apertura a mi pensamiento, a mi sensibilidad. La breve pero intensa amistad que me unió a Frank me enseñó muchas cosas. Una de ellas es que ni él ni yo negamos nunca nuestra fe. Te digo más, si Frank viviera ahora, tampoco hubiera negado su vocación cristiana. Siempre
pensé que negar mi fe, negar el Evangelio, era como negarme a mí misma, traicionarme. Para mí evangelio y revolución siempre estuvieron unidos. Al principio de la Revolución, trabajé en el Estado Mayor del Ejército y en las navidades cantaba himnos cristianos y villancicos. Y también estuve un tiempo en el Hospital Militar. Mira tú qué cosas, recuerdo que había un compañero, que era músico de la sinfónica y, muchas veces, en la sala de anatomía patológica del hospital nos poníamos a cantar himnos cristianos.
Haber conocido a Frank —en realidad lo conocí más por sus cartas—, es un orgullo y un aprendizaje, algo hermoso que guardaré siempre en mi memoria. En una de aquellas cartas, me detalla los sucesos ocurridos cuando el ataque al cuartel Moncada. En ella me expresaba sus verdaderos principios cristianos. Unos meses antes, recibí otra misiva
en la cual incluía esta cita bíblica:
Acuérdate de Jesucristo, del linaje de David, resucitado de los muertos conforme a mi evangelio, en el cual sufro penalidades […]. Por tanto, todo lo soporto por amor a los escogidos, para que ellos también obtengan la salvación que es en Cristo Jesús con gloria eterna. 2 Tim 2: 8-10. Julio de 2007. Acompañadas por Zoraida González, la subdirectora del
Museo de la Revolución, antiguo Palacio Presidencial, subimos las escaleras Han transcurrido más de veinte años desde aquel día en que Ruth Gainza descubrió que una carta de Frank, dirigida a ella, estaba expuesta en el salón de los moncadistas.
Ruth me toma la mano y siento su estremecimiento. Atravesamos la puerta del salón. El sol reverbera. “Hay demasiada luz”, me dice nerviosa, visiblemente conmovida. Se acerca a la vitrina. Sus ojos se detienen en la carta, fechada el 29 de julio de 1953 con el membrete de la Asociación de Alumnos de la Escuela Normal de Oriente. Curso 1952-1953. “Es su letra, la letra de Frank”. Me aparto para tomar una foto. Ruth regresa nuevamente a Santiago y la memoria vuelve a despertar los recuerdos dormidos. El culto en la iglesia, el paseo por el Morro. Todo regresa como en una película.
Los ojos de Frank. Cuánta ternura en la mirada de aquel muchacho taciturno que supo poner al lado de su corazón la Biblia y la pistola.
Fragmento de la carta de Frank a Ruth Gainza. 29 de Julio de 1953.
[…] a mí me da una rabia y un sentimiento y te digo que esa mañana salí con un grupo buscando armas y te digo que si las hubiera encontrado a estas horas estaría yo también peleando con ellos. Me da muchísimo dolor que los estén asesinando así y yo con los brazos cruzados, viviendo cómodo en mi casa, es como para desesperar a cualquiera…
Frank Isaac País García nace el 7 de diciembre de 1934 en Santiago de Cuba. Su padre, Francisco País Pesqueira, de origen español, pastor de la Primera Iglesia Bautista de Santiago de Cuba, muere cuando el niño tiene cinco años. De su madre, Rosario García, también española, recibe Frank y sus dos hermanos, Agustín y Josué, una recta educación sustentada por el amor, el respeto y la necesidad de compartir responsabilidades.
Se distinguió por su sentido de la justicia, la disciplina y el amor al prójimo.
Además de la Biblia, era un ferviente lector de toda la obra de Martí, en especial, de la revista ilustrada La Edad de Oro que recomendaba a sus alumnos del colegio “El Salvador”. Le gustaba la música, la poesía, cantar y dibujar.
Aunque quiso estudiar arquitectura, la vocación de maestro se impuso. Ingresó en la Escuela Normal para Maestros de Oriente. Su quehacer revolucionario a través de varias organizaciones lo convirtieron desde muy joven en una figura de prominencia dentro del movimiento revolucionario. El 10 de marzo de 1952, con el golpe de Estado de Batista, comienza su etapa de madurez revolucionaria.
Milita en varias organizaciones hasta que integra el M 26-7, dentro del cual ocupó la responsabilidad de jefe nacional de Acción y Sabotaje. Muere asesinado el 30 de julio de 1957 en su natal Santiago. De él diría el Che: “fue uno de esos hombres que se imponen en la primera entrevista; sus ojos mostraban enseguida al hombre poseído por una causa, con fe en la misma; y además, que ese hombre era un ser superior. Hoy se le llama “el inolvidable Frank”. Para mí, que lo vi una sola vez, es así”.
Agradecimientos: Elizabet Rodríguez y Alain Gutiérrez, del Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau; José Andrés Pérez, Zoraida González, Adela Hernández y José A. Viera, del Museo de la Revolución.

miércoles, 15 de abril de 2015

Mensaje a los Cristianos

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Camilo Torres
Las convulsiones producidas por los acontecimientos políticos, religiosos y sociales de los últimos tiempos, posiblemente han llevado a los cristianos de Colombia a mucha confusión. Es necesario que en este momento decisivo para nuestra historia, los cristianos estemos firmes alrededor de las bases esenciales de nuestra religión.

Lo principal en el Catolicismo es el amor al prójimo. "El que ama a su prójimo cumple con su ley." (S. Pablo, Rom. XIII, 8). Este amor, para que sea verdadero, tiene que buscar eficacia. Si la beneficencia, la limosna, las pocas escuelas gratuitas, los pocos planes de vivienda, lo que se ha llamado "la caridad", no alcanza a dar de comer a la mayoría de los hambrientos, ni a vestir a la mayoría de los desnudos, ni a enseñar a la mayoría de los que no saben, tenemos que buscar medios eficaces para el bienestar de las mayorías.

Esos medios no los van a buscar las minorías privilegiadas que tienen el poder, porque generalmente esos medios eficaces obligan a las minorías a sacrificar sus privilegios. Por ejemplo, para lograr que haya más trabajo en Colombia, sería mejor que no se sacaran los capitales en forma de dólares y que más bien se invirtieran en el país en fuentes de trabajo. Pero como el peso colombiano se desvaloriza todos los días, los que tienen el dinero y tienen el poder nunca van a prohibir la exportación del dinero, porque exportándolo se libran de la devaluación.

Es necesario entonces quitarles el poder a las minorías privilegiadas para dárselo a las mayorías pobres. Esto, si se hace rápidamente es lo esencial de una revolución. La Revolución puede ser pacífica si las minorías no hacen resistencia violenta. La Revolución, por lo tanto, es la forma de lograr un gobierno que dé de comer al hambriento, que vista al desnudo, que enseñe al que no sabe, que cumpla con las obras de caridad, de amor al prójimo, no solamente en forma ocasional y transitoria, no solamente para unos pocos, sino para la mayoría de nuestros prójimos. Por eso la Revolución no solamente es permitida sino obligatoria para los cristianos que vean en ella la única manera eficaz y amplia de realizar el amor para todos. Es cierto que "no haya autoridad sino de parte de Dios" (S. Pablo, Rom. XIII, 1). Pero Santo Tomás dice que la atribución concreta de la autoridad la hace el pueblo.

Cuando hay una autoridad en contra del pueblo, esa autoridad no es legítima y se llama tiranía. Los cristianos podemos y debemos luchar contra la tiranía. El gobierno actual es tiránico porque no lo respalda sino el 20% de los electores y porque sus decisiones sales de las minorías privilegiadas.

Los defectos temporales de la Iglesia no nos deben escandalizar. La Iglesia es humana. Lo importante es creer también que es divina y que si nosotros los cristianos cumplimos con nuestra obligación de amar al prójimo, estamos fortaleciendo a la Iglesia.

Yo he dejado los privilegios y deberes del clero, pero no he dejado de ser sacerdote. Creo que me he entregado a la Revolución por amor al prójimo. He dejado de decir misa para realizar ese amor al prójimo, en el terreno temporal, económico y social. Cuando mi prójimo no tenga nada contra mí, cuando haya realizado la Revolución, volveré a ofrecer misa si Dios me lo permite. Creo que así sigo el mandato de Cristo: "Si traes tu ofrenda al altar y allí te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti, deja allí tu ofrenda delante del altar, y anda, reconcíliate primero con tu hermano, y entonces ven y presenta tu ofrenda" (S. Mateo V, 23-24).

Después de la Revolución los cristianos tendremos la conciencia de que establecimos un sistema que está orientado por el amor al prójimo.

La lucha es larga, comencemos ya...
Camilo Torres

Primera edición: Periódico Frente Unido, Bogotá - Colombia, año 1, no. 1, agosto 26 de 1965, pág. 3.
Esta edición: Marxists Internet Archive, agosto de 2001.

CLAUDIA CISNEROS: “LA BULLA EN LA CALLE ASUSTA A LOS POLÍTICOS Y GOBERNANTES”

Claudia Cisneros junto a otros activistas convocaron a un plantón por redes sociales. Foto: Perú.com

Muchos se sorprendieron con la velocidad en que se organizó la marcha del #17J contra la “repartija”, ¿se podría haber hecho lo mismo hace 10 o 20 años?
No, porque no había medios sociales, donde puedes coincidir rápidamente con gente indignada por un mismo tema. Esto es mucho más veloz que usar el teléfono para llamar a tus amigos o pasar volantes, como se hacía antes; son un elemento fundamental para que se den así de rápido estas convocatorias.
Por el contrario, la marcha contra los aportes obligatorios – que invirtió más tiempo en convocar gente a través de estos medios – no tuvo la participación esperada, ¿qué protestas logran dar el salto a la calle? ¿Por qué?
Hay varias diferencias entre la “repartija” y el caso de las AFP. Para empezar, era menor el público afectado por el segundo tema. Se trató de difundir el hecho de que todo el sistema de AFP está mal planteado para que más gente apoyara la marcha, pero toma mucho más tiempo y trabajo bajar al llano. Además, el voto de confianza y los “cornejoleaks” hicieron que no tuviera la atención mediática que sí logró la “repartija”.
La fuerza de la primera convocatoria tuvo dos determinantes: primero, el audio que se filtró era la constatación de que se repartían, como un botín, cargos que requieren personas que no respondan a un partido sino al puesto institucional que ejercen. Segundo, la mayoría de medios estuvo en contra de la “repartija”; esto ayudó a que el mensaje llegara rápido y fuerte. En las AFP hubo posiciones más divididas.
Suele medirse el éxito de una corriente de protesta que se origina en Internet según cuánta gente convoca en plantones o marchas. ¿La calle es la única vía para hacer efectiva las demandas de la población?
Jamás diría que es una vía exclusiva, no debería serlo. Hay otras vías para quejarte, cuestionar o apelar, pero suelen demorar más, a veces requieren de presupuesto, aunque por ello no deberían dejar de hacerse. Pero la calle siempre ha sido un punto de inflexión importante en el curso de la historia. Para mí fue un descubrimiento vivencial, una novedad, ver cómo un poco de presión popular en las calles puede ayudar bastante – porque no digo que sea definitivo o que siempre funcione – a que los políticos den marcha atrás.
La bulla en la calle asusta a los políticos y gobernantes más de lo que la gente cree. Para mí eso ha sido clarísimo, no solamente por las consecuencias sino por comentarios que he escuchado de congresistas; y no porque salir a la calle haga que se den cuenta que hicieron mal, sino por su popularidad, la imagen de su partido, otros intereses.
¿Cuál fue el rol de los partidos políticos y redes sociales “no digitales” en la organización de estas dos marchas? ¿Hubo diferencias significativas?
Hubo gente de izquierda en las dos marchas; y en la “repartija” incluso estuvo la juventud aprista. Pero los partidos políticos no participaron directamente de la organización, que yo sepa. Una de las características de estas marchas que se inician en los medios sociales es que las convocan un pequeño círculo, y la organización se arma en función de quienes se adhieren.
En el caso de la repartija, en que hubo varios grupos involucrados, uno empezó, el otro se adhirió, se repartieron funciones, se hizo “activaciones” en la calle. La organización tampoco fue sistemática, se va armando en el momento, dependiendo de quienes se van adhiriendo.
Según el analista Aldo Panfichi, las “masas independientes” se interesan por la política cuando se afectan sus proyecciones personales de vida futura, y no por partidos políticos o ideologías, ¿estás de acuerdo con esta afirmación? ¿Son estas protestas un ejemplo?
En general, sí; pero no de manera excluyente. Por ejemplo, la “repartija” no afectaba directamente nuestros bolsillos, no era algo que concretamente nos iba a afectar al día siguiente. Era una cuestión de vigilar la calidad de la democracia, había que defender esas pequeñas cuotas de independencia e institucionalidad.
Pero siguen siendo protestas coyunturales, no están articuladas.
Eso puede ser un problema. Esto no quiere decir que se deban evitar o condenar; al contrario, son útiles pero muestran la debilidad de nuestros órganos partidarios. Si tuviéramos partidos constituidos, donde la gente se sienta representada en sus ideales, probablemente podríamos prescindir de esa presión en la calle. Sin embargo, lo que queda de ellos está muy degradado, no tienen solidez ni representatividad. De hecho uno de los lemas en las marchas era: “tú no me representas”. Tenemos que salir a la calle para representarnos y representar lo que como ciudadanos creemos que es lo mejor para el país.
La marcha contra la “repartija” coincidió con un contexto de protestas y “primaveras” en Chile, Brasil y México, que tuvieron como protagonistas a los jóvenes organizados a través de los medios sociales, ¿por qué el Perú no formó parte de los “indignados”?
Vivimos en una economía bastante sana comparada a otras partes del mundo; lo cual hace que la gente se sienta cómoda: tiene más trabajo que antes, tiene más dinero para gastar, la clase media en el Perú ha crecido. En Lima, donde se centra el poder político y social por ser un país centralista, hay cierta comodidad que hace que la población no tenga temas de fondo y de largo aliento por los cuales protestar, aunque todavía hay mucha pobreza extrema, servicios que no llegan a todos los peruanos. En lo que respecta a la ética y la política estamos llegando a un fondo, con políticos condenados, aliados al narcotráfico, etc. Pero tiene que haber un detonante.
¿Han considerado que si no forman parte de una organización estos esfuerzos seguirán siendo coyunturales y sin perspectiva de mediano o largo plazo?
Sí lo hemos conversado. Es un poco complicado, todavía no tenemos una respuesta. Por un lado uno no quiere conformar algo que se parezca en nada a lo que ya hay, porque es lo que tratamos de combatir. Por el otro lado, necesitas entrar al juego y estar conforme a ciertas reglas. Formar un partido político es una opción para darle organicidad y continuidad en el tiempo. Pero no sé cuánto estamos dispuestos a atrevernos, también hay mucho por perder.
¿Qué cosas hay por perder?
En la política muchas veces tienes que transigir y negociar. En cambio, cuando eres un ciudadano independiente puedes siempre protestar por lo que crees sin tener que obedecer a un mandato partidario.
¿Cuáles son los aportes y desventajas de los medios sociales en la discusión política?
Encuentro muchos aportes. La posibilidad de enterarte en tiempo real de lo que pasa en el mundo es muy ventajosa, no solamente para seguir el pulso a las noticias sino para conocer mejor a los políticos. Antes tenías un acceso limitado a sus reacciones; ahora, con los medios sociales, puedes ponderarlos, interactuar con ellos y vigilarlos mejor. También permite forjar comunidades transitorias por temas coyunturales, con las cuales se convocan marchas, por ejemplo.
Sobre las desventajas, se puede caer muy fácilmente en la banalidad durante una discusión o hacer un “apanado virtual” a alguien. Como cualquier sistema, no es perfecto; pero es más lo que aporta. Gran parte de la discusión política se ha trasladado a estos medios.

domingo, 12 de abril de 2015

Jóvenes, trabajo y política

Enrique Fernández Maldonado
ENRIQUE FERNÁNDEZ MALDONADO
¿Qué traen de nuevo las marchas juveniles con las que abrimos este 2015?  Por un lado, desentumecen una agenda política signada por la corrupción y la inseguridad ciudadana. Hoy los jóvenes marcan el timing político local a partir de un pretexto inmejorable para expresar disconformidades diversas: la aprobación de una ley que los discrimina por ser jóvenes. Y junto con ello, devuelve al centro de la discusión un tema interesadamente soslayado en las últimas décadas: la cuestión laboral como eje del conflicto político y social. 
No son datos menores. El carácter mayoritariamente juvenil de la protesta es un rasgo que no se veía desde fines de los noventa. A pesar de su espontaneidad, es importante destacar el soporte que brindan un conjunto de organizaciones universitarias y partidarias que lograron encauzar las marchas. Y si bien la convocatoria se dio a través de las redes sociales (lo que generó una amplia y rápida difusión, generando reacciones de indignación, solidaridad o simpatía en individuos no organizados), la contundencia de las últimas marchas (se habla de 20 mil marchantes en cada una) posiciona la acción colectiva como el terreno de la disputa política. Todo lo cual suma varias interrogantes; siendo quizá la más importante entender si estamos ante un movimiento con capacidad para mantener su presencia en las calles, negociar con el gobierno u otros sectores (el empresariado, por ejemplo) y sortear los cantos de sirena en épocas pre-electorales. 
La participación de jóvenes en la política local no es novedad en nuestro país. En los años veinte del siglo pasado surgieron liderazgos juveniles (Mariátegui, Haya) que expresaron un quiebre generacional en lo político y cultural. La “nueva izquierda” de los sesentas fue más universitaria que sindical. Lo mismo vimos en las protestas estudiantiles de fines de los noventas, y de manera más discreta en la tecnocracia yuppie del Estado neoliberal. La cuestión de estos días es si asistimos a la formación de un movimiento social en condiciones de influir en la política peruana. A la manera de los “pingüinos” chilenos, que pusieron en agenda –a partir de una intensa movilización– una serie de reformas laborales, educativas y políticas tomadas en cuenta por el actual gobierno.  
Lo segundo para destacar es el factor detonante. Tras dos décadas de neoliberalismo, el debate laboral había prácticamente desaparecido de la escena política y mediática. Apenas se discutía esporádicamente en torno al salario mínimo, o con ocasión de alguna huelga importante, confinada a las páginas interiores de pocos tabloides. Primaba la ideología del “cholo barato”, casi incuestionable en el medio local. Hasta que el gobierno aprobó la Ley de Empleo Juvenil e instaló en el debate público el tema de la desigualdad laboral y económica. Tanto así que el destino de las últimas marchas no fue el Ministerio de Trabajo, bastante desdibujado; sino el símbolo máximo del poder económico y del gran empresariado, la Confiep.
Ciertamente la cuestión laboral no agota las motivaciones. Estas marchas son expresión de una suma de crisis. De la política, producto del desprestigio y desconfianza que genera un sistema político incompetente, caudillista y poco representativo. De la economía, cuya desaceleración ya se deja sentir en algunos sectores. De una crisis social que podemos llamar de anomia, alimentada por un combo desestructurante donde actividades ilegales, informales y delictivas permean casi todas las esferas de la sociedad y el territorio. En este tipo de escenarios, los jóvenes se encuentran entre los más vulnerables a distintas formas de exclusión social, cultural y económica; ahora alentadas abiertamente desde el propio Estado con leyes que establecen dobles estándares laborales.
Aunque masivas y descentralizadas, estas marchas expresan el malestar de un sector específico de la población. Jóvenes urbanos, con estudios finalizados o en formación, que resienten una medida que los relega en la escala de derechos. Sectores que no se movilizaron –hay que decirlo– cuando se aprobaron la ley Mypes, ni el régimen especial para la agroexportación –los antecedentes más cercanos del deterioro progresivo de la institucionalidad laboral. Pero que estos días no tardaron en identificar una fuente de desigualdad (injustificable) que los afectaba directamente. En adelante, si logran integrar su protesta enfocada en la derogatoria de la Ley Pulpín, a una plataforma programática más amplia que les permita granjear nuevos apoyos y articularse con otros actores en similares condiciones, estaríamos entrando a un nuevo ciclo de la política local. Veremos qué nos trae este nuevo año.

sábado, 11 de abril de 2015

FREI BETO Y LA TEOLOGÍA DE LA LIBERACIÓN

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Carlos Alberto Libânio Christo. Conocido como Frei Betto. Sacerdote de la Orden de los dominicos. Escritor de ideas progresistas que ha apoyado los movimientos de liberación en América Latina

Datos biográficos

Es hijo del periodista Antônio Carlos Vieira Christo y de la escritora de libros de cocina regional Stella Libânio.
Ingresó a la JEC (Juventud Estudiante Católica). A principios de los años sesenta, realizó trabajos como periodista. En 1964 (con veinte años de edad) mientras era estudiante de periodismo decidió ingresar en la orden de los dominicos.
Ese mismo año, durante el gobierno de la dictadura militar brasileña fue encarcelado y torturado durante 15 días. Profesó en esa orden, el 10 de Febrero de 1966, en São Paulo.
En 1969 fue detenido otra vez, y pasó cuatro años en la cárcel debido a su oposición política al régimen militar. En 1973 —al recuperar la libertad— se mudó a una favela (barrio paupérrimo) en la ciudad de Vitoria. Aunque nunca empuñó un arma, fue colaborador de la organización guerrillera ALN (Acción Libertadora Nacional), y —junto a otros frailes dominicos— desarrolló un grupo de apoyo a los perseguidos políticos. Durante esos años estudióteologíafilosofía y antropología.
En 1979 se mudó a una favela de São Paulo. Allí conoció al dirigente obrero Lula da Silva (actual presidente de Brasil).
Se convirtió hasta el día de hoy en amigo personal de Luís Inácio Lula da Silva y de Leonardo Boff. Es padrino de la hija del compositor y político Chico Buarque y del hijo del diputado Vicentinho, ex presidente de la CUT.
Después de cumplir 4 años de cárcel, el STF redujo su sentencia a 2 años. Relató su experiencia en la prisión en el libro "Bautismo de sangre" (traducido en Francia e Italia. El libro describe los bastidores del régimen militar, la participación de los frailes dominicos en la resistencia a la dictadura, la muerte del guerrillero Carlos Marighella (1911-1969) y las torturas sufridas por el dominico Frei Tito (1945-1974). El libro fue llevado al cine en la película homónima, dirigida por Helvécio Ratton y estrenada en 2006 en Brasil.
En los años ochenta empezó a asesorar a algunos «países socialistas» sobre las relaciones Iglesia-Estado. Viajó a Cuba,ChecoslovaquiaChina, la Unión SoviéticaNicaragua y Polonia.
Sigue vinculado al convento de los dominicos de São Paulo, en el que conserva su celda. Participa en los retiros que promueve la orden y ejerce de alguna manera la actividad pastoral.
Ha desarrollado su actividad pastoral entre las CEB (Comunidades Eclesiales de Base) en los barrios del cinturón industrial de San Pablo.
En dos ocasiones —1985 y 2005— fue premiado con el Jabuti, el premio literario más importante de Brasil. En 1986 fue elegido Intelectual del Año por la Unión Brasileña de Escritores. Asesor de movimientos sociales, como las Comunidades Eclesiales de Base y el Movimiento de Trabajadores Rurales sin Tierra. Entre 2003 y 2004 fue asesor especial del presidente Luiz Inácio Lula da Silva y coordinador de Movilización Social del Programa Hambre Cero.

Vida política

Brindó su apoyo y se unió a la amplia lista de prominentes figuras de la América Latina que han manifestado su apoyo a la independencia de Puerto Rico a través de su adhesión a la Proclama de Panamá aprobada por unanimidad en el Congreso Latinoamericano y Caribeño por la Independencia de Puerto Rico celebrado en Panamá el 18 y 19 de noviembre de 2006.
Entre estos autores que dieron su apoyo inequívoco al derecho de Puerto Rico a ejercer su derecho a la plena descolonización y libre determinación, se encuentran las siguientes figuras cuyo reconocimiento es de talla mundial: Mario BenedettiThiago de MelloPablo Armando FernándezEduardo GaleanoGabriel_García_MárquezPablo MilanésCarlos MonsiváisMayra MonteroErnesto SabatoLuis Rafael Sánchez y Ana Lydia Vega

Obras

  • Bautismo de sangre (memorias).
  • De las catacumbas (cartas personales).
  • El amor fecunda el universo. Ecología y espiritualidad (con Marcelo Barros).
  • 1988: La noche en que Jesús nació.
  • Fidel y la religión.
  • La mosca azul.
  • Calendario del poder.
  • Entre todos los hombres (ficción; biografía no autorizada de Jesús).
  • Sinfonía universal: la cosmovisión de Teilhard de Chardin (ensayo).
  • Trece cuentos diabólicos y uno angélico (ensayo).
  • Alfabeto: autobiografia escolar (memorias).
  • La obra del artista. Una visión holística del universo (ensayo).
  • Uala, o amor (literatura juvenil).
  • Alucinado sonido de tuba (ficción juvenil).
  • Hotel Brasil (ficción).
  • El vencedor (ficción juvenil).
  • Un hombre llamado Jesús (novela).

Premios

  • 1985: premio Juca Pato, por Batismo de sangue.
  • 1982: premio Jabuti, de la Cámara Brasilera del Libro, por Batismo de Sangue.
  • 1996: trofeo Sucesso Mineiro, por la Prefectura Municipal de Belo Horizonte. *1998: premio CREA/RJ de Meio Ambiente, em 1998, do CREA/RJ.
  • 1998: medalla Chico Mendes de Resistencia, concedida por el grupo Tortura Nunca Más (de Río de Janeiro).
  • 2000: trofeo Paulo Freire de Compromisso Social.
  • 2000: Medalha da Solidariedade do governo cubano.
  • 2007: título de Ciudadano Honorario de Brasilia, concedido por la Cámara Legislativa del Distrito Federal.

Fuentes