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miércoles, 28 de septiembre de 2016

COLECTIVO CIUDADANO "INCLUIR PARA CRECER" CIPC

SALUDOS Y BENDICIONES

Martha Goicochea Duclos
marthagoicochead@hotmail.com

Apreciados hermanos y hermanas:

En primer lugar para hacerles llegar mi fraternal saludo y en segundo lugar para hacerles recordar  los  temas puntuales del trabajo en cuanto al Plan Operativo Anual - CIPC - RLL ( POA - 2016 - CIPC-RLL) que revisamos en la reunión de ayer con el objetivo de sacar adelante  los pendientes.

1. Oración Política y Escatológica
1.1. Sin oracion no hay misión
1.2.  Huir de la realidad o encararla con un compromiso transformador
2. Desarrollo de Capacidades: 
2.1. Institucional: Fortalecimiento de capacidades
-  De cada uno de los miembros
- De la Imagen Institucional
2.2. Comunitario
- Identificación e Incorporación de Nuevos Líderes Eclesiales y Sociales
- Fortalecimiento de Capacidades de Nuevos  Miembros
3. Nuestra Responsabilidad y Compromiso ante el acontecer actual en ejercicio de nuestro carácter maduro como miembros de la Iglesia de Cristo:
3.1. Taller sobre Elaboración de un Diagnóstico y Sistematización de Experiencias
- Insumos: Conversatorios en las reuniones mensuales
- Sistematización
- Diagnóstico final
4. Taller de Seguimiento Concertado
4.1. Elaboración de Recomendaciones: Reportes y Alertas
  
Esperando poder tratar este tema en la reunión mensual del mes de Octubre es mi oración porque puedan revisar estos puntos para poder orientar nuestro trabajo de una manera eficiente y redimiendo el tiempo.

En el precioso AMOR de Cristo

Martha Elvira
RPM # 988936262

domingo, 26 de junio de 2016

LAS ESTRELLAS DE LA UNIÓN EUROPEA


Ana Roncal
Buenos días a todos

Hasta ayer las encuestas daban por ganadora a la opción de permanencia de Reino Unido en la UE. Alguien tenía interés en creerlo, pero el mundo todavía no está totalmente al revés, al parecer.  

En Julio del 2015, un artículo que escribí "Los Cristianos y la Unión Europea" fue publicado en la web del CEPV o Consejo Evangélico del País Vasco 


y está allí aún. Lo dije ya en 1999, y muchos pensaron que estaba loca (debo estarlo para pensar que alguien me va a creer.... o tratar de delucidarlo desde la Bibia), la UE viene del espíritu equivocado.

Pueden hacer comentarios en el blog, sobre todo si no están de acuerdo!  sería interesante formar opinión, que nos se levantemos con una voz de propuestas, de reforma....

Termino de escribir ésto en www.anaroncal.com

miércoles, 1 de junio de 2016

¿DÓNDE ESTÁ NUESTRA ALTERNATIVA?

Ana Roncal

Saludos, les envío algo posteado en mi Facebook hoy, y adjunto una foto del cuarto donde Lutero tradujo el NT al alemán.  
En estos días de tremenda turbulencia política tanto en España, como en Perú y en USA -y esta adición de USA debe hacernos pensar en qué tiempos estamos ya- , quiero traducir algo que he leído acerca de Abraham Kuyper, calvinista, premier de Holanda a principios del siglo XX, un hombre quien supo unir a la iglesia reformada y a la católica en la misma visión -bíblicapara su país:

"... el Premier Kuyper presentó su posición oficial acerca de lo que sería su gobierno. Dijo que había dos tipos de principios cristianos....los primeros, relativos a salvación y los del segundo tipo, los relativos a la vida natural, incluyendo asuntos públicos. Así, trajo a la mesa principios cristianos en materia de ciudadanía, familia, empleadores y empleados, matrimonio, escuelas, iglesias y gobierno. El pensaba que en una sociedad democrática era apropiado a los cristianos organizarse sobre la base de principios cristianos con una agenda común para proteger la base cristiana de la sociedad Al mismo tiempo EL RESPETÒ EL DERECHO DE LOS SECULARISTAS A PROMOVER SUS PROPIAS AGENDAS.

El enfrentamiento básico en un parlamento - continuó- sería entre aquellos quienes creían que todo asunto de ley pública debe tomar en consideración al DiosTodopoderoso y aquellos que no querían considerar a Dios. El Estado, él insistía, debe tener en cuenta lo que la Biblia dice sobre las consecuencias del pecado"
PREGUNTAS QUE PODEMOS HACERNOS.
1. CRISTIANOS, CATOLICOS Y EVANGÈLICOS ¿DÒNDE ESTÀ NUESTRA AGENDA COMÙN DE GOBIERNO? CREEMOS EN EL MISMO DIOS DEL CRISTIANISMO
2.Si el problema para Kuyper no es que haya una agenda secularista... ¿ENTONCES CUÀL ES EL PROBLEMA PARA UNA NACIÒN A LA HORA DE ELEGIR?
3.¿Cuànto va a tomar que al menos entre sectores -evangélicos por ejemplo- haya un acuerdo?

Si hay candidatos a gobierno corruptos o inmorales, eso no es el problema, "normal no más" habría que decir. El problema es que no haya alternativa.

lunes, 30 de mayo de 2016

la participacióN De los evaNgÉlicos eN la polÍtica peruaNa

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Por: 
Martín Ocaña Flores

La “derecha evangélica”

juan_stam

POR: JUAN STAM

NUEVO SOCIALISMO Y CRISTIANOS DE IZQUIERDA

Pedro José Gómez Serrano

El objetivo explicito de esta investigación consiste en explorar las posibilidades de que la cultura cristiana liberadora pueda enriquecer a la tradición política de izquierdas cuyos referentes ideológicos se encuentran hoy en día bastante diluidos o, al menos, muy debilitados y que parece necesitada de encontrar una nueva fundamentación utópico-moral para recomponer su identidad en la época del capitalismo globalizado. 

Pedro José Gómez Serrano, profesor de Economía Mundial, Universidad Complutense de Madrid 
 
Hace varios meses Ediciones HOAC publicaba un nuevo trabajo de Rafael Díaz-Salazar dedicado a reflexionar sobre la potencial fecundidad del dialogo entre las tradiciones del socialismo democrático y del cristianismo liberador, asunto éste que está siendo objeto de debate en los últimos años en varios foros de discusión y que cuenta, dentro de las organizaciones políticas o sindicales de izquierda, tanto con simpatizantes como con detractores. El autor, firme partidario de la colaboración entre ambas matrices culturales y éticas, realiza un análisis histórico y sociológico de la relación entre ambas instancias, abordando, de modo simultáneo, cuestiones teóricas y prácticas.

El objetivo explicito de esta investigación consiste en explorar las posibilidades de que la cultura cristiana liberadora pueda enriquecer a la tradición política de izquierdas cuyos referentes ideológicos se encuentran hoy en día bastante diluidos o, al menos, muy debilitados y que parece necesitada de encontrar una nueva fundamentación utópico-moral para recomponer su identidad en la época del capitalismo globalizado. 

La contribución de los cristianos de izquierda al pensamiento y la práxis de las formaciones socialistas y comunistas ha sido admitida y valorada en la mayoría de los países de Europa Occidental pero, en España, la cuestión no ha dejado de plantearse con muchos recelos derivados, en parte, de la vieja pugna entre el clericalismo y el anticlericalismo que ha caracterizado a nuestra sociedad.

Junto a la relevancia del asunto tratado, otras dos cuestiones hacen sumamente interesante el trabajo de Rafael Díaz-Salazar. En primer lugar, permite recuperar parte de la historia de la aportación de los cristianos a la construcción del movimiento obrero en España, tanto por lo que se refiere a la elaboración de pensamiento crítico como a la generación de organizaciones sindicales y políticas. 

Se trata de una cuestión de justicia, pues esta importante contribución ha sido muchas veces olvidada o minusvalorada en el discurso oficial de la izquierda y se encuentra por completo ausente en los simplistas esquemas mediáticos que reproducen un imaginario en el que la religión cristiana se sitúa siempre en el lado del conservadurismo político. 

Por otra parte, resulta de gran interés el marco teórico que Díaz-Salazar propone para analizar y evaluar las posibles relaciones que cabría establecer entre lo religioso y lo político o, más en concreto, entre el cristianismo liberador y una nueva izquierda, abierta a la pluralidad de movimientos sociales que hoy promueven un cambio emancipador y solidario.

¿Desde donde se plantean las cuestiones básicas de este estudio de sociología político-religiosa? A mi parecer, desde una indudable simpatía hacia ambas corrientes sociales (la socialista y la cristiana), que deja traslucir una evidente implicación personal en la problemática objeto de análisis. Esta perspectiva dota a todo el libro de una sana carga de apasionamiento, pero lleva al lector a preguntarse, en numerosas ocasiones, cuándo se está analizando científicamente "lo que es" y cuándo el texto está expresando los deseos del autor sobre lo que "deberían ser" las relaciones entre ciertos grupos critianos y el movimiento socialista. 

Lo cual lleva, a mi modo de ver, a una lectura un tanto embellecida de la aportación cristiana a la transición social y política en España. Siendo los hechos rememorados, ciertos y significativos, se percibe, no obstante, cierta falta de autocrítica respecto al movimiento obrero cristiano, tanto por lo que se refiere a su comportamiento global como a su relevancia real eclesial y social.

La estructura de la investigación afronta cuatro cuestiones de indudable interés. En primer lugar, se analiza la evolución de las relaciones entre política y la religion en la España contemporánea distinguiendo tres grandes etapas: años treinta, franquismo y democracia. A lo largo de menos de un siglo se asistiría a la sorprendente aparición de un sector de Iglesia muy significativo, cuantitativa y cualitativamente, que no se alinearía dentro del conservadurismo político, sino entre los sectores socialmente más progresistas.

Precisamente, el capítulo segundo del libro aborda la descripción de las señas de identidad de la cultura política de los cristianos de izquierda. En el terreno del pensamiento destacaba el radicalismo ético y político de sus planteamientos (originado de forma autónoma en un contexto social tan adverso como el del franquismo); en el terreno práctico, tendrá mucha importancia la adopción de una metodología formativa activa y experiencial (con sus tres momentos del "ver", "juzgar" y "actuar") orientada a la promoción de militantes que, por su parte, prefirieron realizar su vocación en el seno de organizaciónes de clase no confesionales a crear partidos o sindicatos católicos. 

Algunos analistas consideran que los movimientos obreros cristianos especializados desempeñaron una función crucial: hicieron posible una transformación de la mentalidad de muchos trabajadores en una perspectiva de izquierdas, que habría sido imposible de otro modo, dado el recelo inicial de la mayoría de los obreros hacia las organizaciones socialistas y comunistas tradicionales. 

La tercera parte del ensayo de Díaz-Salazar analiza el contenido específico de las propuestas políticas de los cristianos de izquierda. Quienes elaboraron la reflexión de estos grupos se caracterizaron mayoritariamente por efectuar una crítica cristiana radical de la civilización capitalista que les llevaba a propugnar la construcción de un modelo autogestionario de socialismo. 

La transición política española descolocó a este sector de militantes obreros que se "quedaron solos" tanto en el seno de la Iglesia como en el entorno social. Tres factores originarían una severa crisis en este colectivo católico: la reacción conservadora eclesial temerosa del contenido crítico de este movimiento, la extensión de la secularización religiosa que deslegitimó la motivación cristiana de la acción social y el auge sociocultural del neoliberalismo que convirtió en inviables las propuestas políticas del igualitarismo autogestionario muy, alejado de las aspiraciones moderadamente reformistas de la mayor parte de la sociedad española. 

Esta triple crisis conduce, actualmente, a la búsqueda de nuevas ubicaciones sociales y formulaciones ideológicas. En el último capítulo de su investigación, Rafael Díaz-Salazar realiza un estudio comparativo de las distintas políticas que los partidos socialistas europeos han adoptado respecto al colectivo cristiano progresista que es, sociológicamente, una de las bases más amplias entre sus votantes. Es en este terreno donde se descubre una anomalía en el caso español que, de forma general, no ha prestado atención a la creación de un marco de diálogo y mutuo enriquecimiento, que sí es habitual en el resto de Europa Occidental.

Con todo, el trabajo de Díaz Salazar tiene una pretensión eminentemente práctica, presenta varias conclusiones operativas y abre un abanico de cuestiones que pueden ser importantes para ampliar y profundizar el debate político en nuestro país. Enumeramos alguna de las tesis e interrogantes más importantes en la confianza de que puedan estimular el pensamiento de los colectivos de izquierda:
  1. La cultural actual ha consagrado el objetivo de alcanzar el máximo bienestar material posible a realizar desde una perspectiva individualista. Ello ha supuesto una clara erosión de los valores de la solidaridad, la igualdad y la justicia que constituyen el nucleo de las cosmovisiones cristiana y socialista. ¿No surge en el terreno de la denuncia de la ideología dominante un campo de cooperación que puede ser fecundo?
  2. Para que el socialismo obtenga una base social amplia, desde la que impulsar políticas que atiendan tanto a la eficiencia como a la equidad, hace falta que exista un humus ético-cultural de valores universales compartidos. Sin él, la política acaba siendo presa del pragmatismo o se pone al servicio de aquellos que mejor pueden defender sus intereses: los poderosos. ¿No podrían sumar las tradiciones cristiana y socialista su capital simbólico humanitario y universalista para reconstruir la cultura de la solidaridad?
  3. Hay una lectura de la fe cristiana y una praxis relativamente extendida entre los creyentes que poseen una clara potencialidad crítica, emancipatoria y esperanzadora, que se verifica en numerosos lugares del planeta. Esta fe en clave liberadora muestra una notable resistencia frente a la seducción del programa neoliberal. ¿Debe la izquierda mantener su discurso crítico y monolítico frente a toda forma de experiencia religiosa, apelando a su carácter filosóficamente alienante y políticamente conservador o debe, por el contrario, diferenciar entre distintos tipos de concrección del cristianismo y estudiar la posibilidad de diseñar estrategias diferenciadas e incluso alianzas sociales?
  4. Es preciso clarificar si este tipo de cristianos progresistas son mayoría, minoría o pura anécdota en el actual panorama eclesial y social para poder valorar si una política específica hacia ellos puede tener un verdadero interés práctico. No hay duda de que, en el pasado, la Iglesia española fue matriz de sensibilidad ética y militancia sociopolítica. Pero dado el proceso de secularización al que hemos asistido en las últimas décadas, ¿cabe esperar que los grupos de Iglesia sigan siendo capaces de continuar su labor educativa hacia la vocación social y generar, en consecuencia, sujetos transforadores de la realidad?
  5. En el caso de que las cuestiones anteriores se contestaran positivamente aún quedarian muchos asuntos para clarificar: ¿A qué nivel cabe la colaboración? ¿En que terrenos debe realizarse una crítica mutua constructiva? ¿Qué lugar le corresponde a lo religioso en la política y cual debe ser la actitud política ante lo religioso?... Son interrogantes que habrán de abordarse en otra ocasión

Principios bíblicos para el liderazgo político.

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LA PARTICIPACION DEL CRISTIANO EN POLITICA

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Dionisio Orjuela R.
Pastor-docente,  Ibagué,  Colombia
INTRODUCCION
En el año de 1991 ocurrieron dos hechos trascendentales para la nación y la iglesia colombianas. El primero fue la realización de la Asamblea Nacional Constituyente que reformó la centenaria constitución política de Colombia. El segundo fue que por primera vez en la historia de la nación, dos evangélicos hicieron parte de una Constituyente. Su participación se reflejó en la redacción final de la Carta Magna con la inclusión del nombre de Dios en su encabezamiento (donde antes aparecía el de la iglesia Católica), la ruptura del Concordato (Un comadrazgo entre la iglesia católica y el estado colombiano avalado por la constitución de 1886) y la inclusión de la ley de Libertad Religiosa.
Sin embargo, a partir de 1991 comenzó en Colombia una “fiebre” de participación de cristianos de diferentes iglesias y denominaciones en la “política”. Con la “fiebre” vino también la polarización al interior de la iglesia evangélica colombiana y las divisiones internas, al punto que para las elecciones del 2002, Tan solo 11 años después, el partido que había abanderado las pretensiones políticas de los cristianos evangélicos en Colombia prácticamente desapareció del mapa político de la nación.
De esta manera, la experiencia de la iglesia colombiana y su participación en la política se sumó a las de no muy grata recordación de países como Brasil, Perú y Guatemala, este último con los presidentes Ríos Montt y Serrano Elías.
La pregunta que a la luz de esta desafortunada experiencia se hacen la gran mayoría de creyentes colombianos es: Debe la iglesia en general y el cristiano en particular, participar en política? Aunque de entrada es necesario añadir una pregunta a la inicial: Cuál Política? Esa es la pregunta que esta monografía busca responder.
1. DEFINICION DE TERMINOS: POLITICA
La enciclopedia Microsoft-Encarta, presenta varias definiciones del término político, ca. “Del latínPolitĭcus, y éste del gr. πολιτικς. Perteneciente o relativo a la doctrina política. Perteneciente o relativo a la actividad política. Dicho de una persona: Que interviene en las cosas del gobierno y negocios del Estado. Arte, doctrina u opinión referente al gobierno de los Estados. Actividad de quienes rigen o aspiran a regir los asuntos públicos. Actividad del ciudadano cuando interviene en los asuntos públicos con su opinión, con su voto, o de cualquier otro modo”.
La palabra política ha tenido y tiene diferentes connotaciones. En la mayoría de los círculos evangélicos en Colombia, (y Latinoamérica?) su connotación es negativa. Una de las razones de la misma es el historial de corrupción de los partidos políticos tradicionales y  las no muy afortunadas experiencias de participación de cristianos en la arena política.
Quizás la animadversión del pueblo evangélico ha sido más hacia el concepto y práctica de la “politiquería” el cual responde mejor a la realidad con que se ha hecho la política en América Latina.
Ateniéndonos a su origen etimológico la palabra política viene del sustantivo griego polis que significa ciudad. El verbo politeuomai se ha traducido como administrar o gobernar una ciudad. Asi entonces, el término política llegó a significar el arte o ciencia de gobernar o administrar una ciudad, pueblo o estado.  (Ramírez p.13)
El doctor Jaime Ortiz H. primer representante evangélico en una Asamblea Nacional Constituyente en Colombia, agrega a la definición anterior la de “hacer política” Para Ortiz ésta es la responsabilidad que tiene una persona de administrar con justicia, eficiencia y honestidad, la ciudad. (Ortiz p.14)
Ampliando un poco más el significado, el teólogo e historiador Pablo A. Deiros habla de dos conceptos del  término: Uno amplio o general y otro específico. En su sentido general “La palabra política define los medios y la ética de las relaciones sociales. Política, es entonces, todo lo que tiene que ver con el bienestar común en términos de una nación en sus relaciones internas y externas” (Deiros p.10)
En su sentido específico, la política es llevar a la práctica ese bien común por medio de organizaciones de ciudadanos que procuran usar el poder para implementar sus propias ideologías. Deiros llama a la general, la política con mayúscula y a la específica la política con minúscula. (Deiros p.11)
2. BASES BIBLICO-TEOLOGICAS DE LA PARTICIPACION DEL CRISTIANO EN POLITICA (RELACION IGLESIA-ESTADO)
Otra manera de expresar la participación del cristiano en política es hablar de la responsabilidad  del cristiano frente al estado.
James P. Eckman cree que la responsabilidad del creyente hacia el estado es claramente enseñada en la Biblia. Cita por ejemplo la sentencia de Jesús en respuesta a la pregunta de sus discípulos en relación con el pago de impuestos: “Dad a César lo que es de César y a Dios lo que es de Dios” Mr.12:13-17, la exhortación del apóstol Pablo a someterse al estado Rom.13:1-7 y su invitación a interceder por los “que están en eminencia” 1Tim.2:1-7
Para Eckman son básicamente cuatro los deberes del cristiano frente al estado: Respetar al estado, por cuanto el estado es ministro de Dios, Obedecer a sus representantes y leyes,  pagar los impuestos y orar por las autoridades constituidas. (Etica Cristiana, págs.261-265)
Karl Barth, piensa  que “La súplica de 1Tim. 2: 1 es la más íntima y la que al mismo tiempo abarca y radicaliza todas las demás”  exhortaciones del Nuevo Testamento a los creyentes en relación con el estado. (Barth, p. 59)
Bajo esta premisa incluye otros deberes como el respeto a las autoridades, aunque aclara que el mismo debe adoptar la forma crítica cuando el poder estatal se extravía de la disposición divina.
Menciona también la prestación del juramento y el servicio militar con las naturales reservas cuando se está frente a un estado totalitario u homicida. Incluye además la elección responsable de la autoridad, decisión responsable sobre las leyes, atención responsable a su cumplimiento.
Concluye afirmando que la iglesia al realizar “La auténtica predicación y enseñanza escriturística y la auténtica administración de los sacramentos, es la que desde el punto de vista de la criatura, apoya y mantiene al estado” (Barth, p.74)
René Padilla, conocido teólogo latinoamericano, en  su ponencia “El estado desde una perspectiva bíblica” afirma que los escritores bíblicos no enfocan directamente el tema del estado, porque para ellos el poder político institucionalizado es un hecho cuya realidad histórica no necesita comprobarse.
Hace una exégesis de Rom.13:1-7, pasaje en el que según el, encontramos la enseñanza apostólica sobre la que debe ser la actitud cristiana frente al poder político. Esa actitud debe ser una de sometimiento a las autoridades políticas, a las cuales Dios ha delegado la responsabilidad de castigar el mal y fomentar el bien. (Deiros, págs 23-29)
3. REVISION HISTORICA
La participación política de las diferentes iglesias y denominaciones a través de la historia ha adoptado múltiples expresiones. En esta revisión se incluyen dos tradiciones representativas del espectro cristiano evangélico en América Latina.
    a. IGLESIAS REFORMADAS
Sydney H. Rooy en su ponencia “Relaciones de la iglesia con el poder político”- modelo reformado-  comienza citando el libro del expresidente colombiano Alfonso López Michelsen “La estirpe calvinista de nuestras instituciones políticas” Según su prologuista monseñor Carlos José Romero, desde el renacimiento hay dos tendencias enfrentadas en el mundo: La católica y la protestante. Esta última es “herencia del dualismo maniqueo, revisada por Lutero y Calvino, según la cual la santidad es imposible al hombre…de ahí que la política prescinda de toda consideración moral ya que la actividad exterior del hombre jamás puede ser buena, ni contribuir a su destino futuro” (Deiros, p.42)
En la conclusión de su libro, López Michelsen afirma que la separación de la iglesia y el estado, y su división de la vida del hombre y de la sociedad, es la raíz de los males políticos de nuestro tiempo. (Deiros, p.43)
Rooy hace un estudio detallado del modelo de la relación Iglesia-Estado en la ciudad de Ginebra bajo la tutela de Calvino. Afirma entre otras cosas que si bien en teoría Calvino quiso la separación de la iglesia y el estado, en la práctica fue muy difícil mantener separadas las funciones eclesiásticas y políticas.
Aunque para algunos la experiencia de Ginebra puede considerarse una teocracia, para Rooy esto no haría justicia a la posición calvinista que procuró separar la iglesia como cuerpo místico de Cristo, del cuerpo político, dos regímenes distintos aunque complementarios, necesarios para el bien común. El mismo Calvino mostró su preferencia por el “gobierno de muchos”.
     b. IGLESIAS BAUTISTAS
En su ponencia “Relaciones de la iglesia con el poder político –Modelo Bautista-”, Pablo A. Deiros, menciona tres como las posturas que en esta materia han mantenido los bautistas en su participación política, dígase en su relación con el estado: Compromiso, descompromiso y algunos modelos alternativos.
Como ejemplos de la primera posición cita el papel que cumplieron los  bautistas en Inglaterra durante la revolución liderada por Oliver Cromwell en 1642.
Entre los Bautistas en Norteamérica durante el período de la colonización inglesa destaca Rogelio Williams (1603 a 1683) a quien Deiros considera un separatista extremo. El promovió una teoría política que llamó “la doctrina de las dos tablas”. Basado en el principio de la libertad religiosa introdujo también la separación de la iglesia y el estado, lo cual aplicó a la colonia que había fundado.
Después de la declaración de independencia, los bautistas lograron influir en la elaboración de la constitución política de los Estados unidos.
Durante el siglo XIX la participación de los bautistas en la política interior y exterior fue notable aunque no unánime. En la guerra con México (1845-1848) por ejemplo, los bautistas del sur ofrecieron su apoyo mientras los del norte se opusieron. En la guerra civil, los bautistas del norte la consideraban una cruzada contra la abolición de la esclavitud mientras los del sur apoyaron la confederación. Esto llevó a la división de las tres grandes denominaciones: Metodistas, presbiterianos y bautistas.
En el siglo XX, los bautistas han mostrado un compromiso evidente con la cuestión política y social.
Deiros resume su esbozo histórico opinando que en general los bautistas en el mundo anglosajón han mostrado un compromiso responsable frente a su participación en asuntos de política.
Paradójicamente, como ejemplo de la segunda posición, el descompromiso frente al poder político, Deiros menciona la de los bautistas en Latinoamérica. Dice “En ciertos casos, tal actitud ha llegado al borde de la indiferencia o abulia en materia política, cuando no, al rechazo total y oposición a toda forma de gesto político” (Deiros, p.110)
Como actitudes alternativas menciona los movimientos de carácter defensivo, como los emprendidos en defensa del ideario bautista, los principios humanitarios y de ciertos valores. Otras actitudes han sido más agresivas como la promoción de la acción evangelizadora de la iglesia.
4. DEBE EL CRISTIANO PARTICIPAR EN POLÍTICA:  ¿CUAL POLITICA?
Después de revisar las consideraciones bíblico-teológicas e históricas en relación con la participación del creyente en política, la respuesta a la pregunta planteada se hace más compleja. No puede responderse con un simple si o no.
Por un lado, la falta de participación de la iglesia y de los cristianos en la política, obedece a varias razones: En primer lugar una conceptual: La concepción que se tiene acerca de la política. La mayoría de los cristianos manejan el concepto de “política con minúscula”  y al considerarla como algo corrupto y corruptor optan por abstenerse de todo tipo de relación con aquello que “huela” a política. Esta posición se ha expresado con frases tales como: “El poder corrompe”, “No es posible ser cristiano y político al mismo tiempo”
En segundo lugar, hay una razón sociológica: La mayoría de los miembros de nuestras iglesias han sido personas de estratos socio-económicos bajos, los cuales han sido históricamente excluidos de las acciones políticas con excepción de la del voto útil a favor de los partidos tradicionales en época de elecciones.
En tercer lugar existe una razón teológica. Tal como anota Deiros: Énfasis teológicos como el dualismo (Espíritu-materia, evangelismo-acción social), el fundamentalismo, escatologías como la dispensacionalista han contribuido a la ausencia de participación del creyente en acciones políticas concretas (Deiros,  p. 112)
También puede anotarse una razón misiológica. A la mayoría de los  misioneros que llegaron a América Latina sus agencias misioneras les prohibían, por razones obvias, involucrarse en cualquier tipo de intervención en la política doméstica. Su influencia y su ejemplo cundieron en las nuevas congregaciones que se levantaron con la misma mentalidad.
Esta realidad ha venido cambiando, sin embargo, desde el último cuarto del siglo veinte. Evidencia de ese cambio la constituyen experiencias como las de Brasil, Perú, Guatemala, Colombia, que sin ser del todo afortunadas, reflejan una apertura del pueblo evangélico a participar en favor del bien común de su ciudad o nación por medio de organizaciones políticas constituidas para dicho fin.
Ahora, es necesario distinguir entre la participación en política del creyente o un grupo de creyentes en forma individual y una iglesia local o denominación cristiana.
Como anota Eckman no hay mandamientos expresos ni evidencias en la Biblia de la participación en política de una congregación local, (Etica Cristiana, págs 268,69)
Deiros puntualiza por otro lado que ningún partido político puede abrogarse el título de cristiano o evangélico ya que ninguno puede expresar absolutamente los contenidos de la fe. (Deiros, p. 11)
CONCLUSION
A partir de una revisión somera de la Biblia y de la historia se puede concluir que el cristiano en particular y la iglesia en general no pueden dejar de participar en política. La pregunta de rigor sería entonces no si el cristiano debe sino cómo debe participar en política. Como el mismo Deiros anota, si bien el cristiano no está obligado a militar en un partido o causa política (política con minúscula) si tiene la responsabilidad de “hacer política” con mayúscula (Deiros, p.12)
En   otras palabras, no se puede ser apolítico. Decidir no participar en política es asumir una posición política. Como Harvey Cox dijera “No decidir es decidir”
Esa participación en la política debe por un lado expresarse en sus responsabilidades para con el estado (Tal y como han sido consideradas) pero también en el caso de creyentes que son ciudadanos de regímenes democráticos: Ejerciendo su derecho al voto, manteniéndose informado de los asuntos sociales, económicos y políticos de su nación, Evaluando al gobierno, sus representantes y políticas a la luz de la Biblia y promoviendo la justicia. (Etica Bíblica, págs 265-268)
Para Ortiz es “éticamente imperativo que nosotros aportemos al país lo que como cristianos debemos aportar” (Ortiz p.17)
La motivación con la cual se quiere participar en política es importante. Si el creyente al igual que los politiqueros tradicionales quiere acceder al poder para servirse a si mismo  o exclusivamente a su propia comunidad religiosa, mas bien debe abstenerse de participar.
La motivación del verdadero cristiano debe ser la de procurar el bien común de la ciudad, estado o nación que le ha elegido. (Ortiz, págs 15,16)
Karl Barth, John H. Yoder y otros coinciden en que la mejor manera en que la iglesia puede participar políticamente es siendo iglesia y cumpliendo su misión en el mundo.
Barth afirma“Asi como la justificación divina es el continuo legítimo, asi la iglesia es el continuo político. Y el hecho de que lo sea es su primera y fundamental contribución con el estado. Solo necesita ser iglesia para serlo también de hecho” (Comunidad, p.66)
Por su parte Yoder citando a J.H. Oldham puntualiza: “La iglesia está preocupada por su tarea fundamental de recrear una nueva vida social verdadera, de dos maneras. En primer lugar, su contribución más grande a la renovación de la sociedad es a través del cumplimiento de sus funciones primarias de predicar la palabra y de su vida como comunidad de adoración.” (Yoder, p.115)
BIBLIOGRAFÍA
Barth Karl. Comunidad Cristiana y Comunidad civil. Trad. Por Diorki. Barcelona: Editorial Fontanella, 1976, 139 págs.
Deiros, Pablo Alberto. Los evangélicos y el poder político en América LatinaGrand Rapids: NuevaCreación-W.B. Eerdmans Publishing Company, 1986, 361 págs.
Ortiz Hurtado Jaime. Biblia y buen gobierno. 1a ed. Bogotá: Edision, 1995, 51 págs.
Ramírez Marco Fidel. Política: Principios y peligros. 1a ed. Bogotá: Ed. Nuevo liderazgo, 1996, 147 págs.
Nyenhuis, Gerald y James P. Eckman. Ética cristiana: Un enfoque bíblico-teológico. Miami: Logoi, 2002, 570 págs.
Yoder John H. Jesús y la realidad políticaDowners Grove: Ed. Certeza, 1985, 220 págs.

Voto Evangelico - Elecciones 2016 - Peru

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martes, 17 de mayo de 2016

CRISTIANOS PERUANOS CON VERÓNICA

PRONUNCIAMIENTO “CRISTIANOS Y CRISTIANAS CON VERÓNIKA”

A.    La participación de varios líderes y miembros de iglesias evangélicas en los partidos políticos más conservadores del Perú, ha desvirtuado el sentido ético de la tradición evangélica originaria, caracterizada por la defensa de los derechos de los sectores sociales desvalidos y la promoción de valores espirituales, éticos y morales, acordes con la equidad, la igualdad, el servicio y la justicia como pilares de un nuevo orden social. 

B.     Haciendo eco de las raíces evangélicas más genuinas, el compromiso cristiano exige asumir opciones por la Vida en todas sus dimensiones. Opciones que deben caracterizarse por la defensa de los derechos humanos fundamentales, privilegiar a los sectores sociales más empobrecidos de nuestra sociedad y promocionar aquellos valores espirituales, éticos y morales en todas las esferas de las acciones privadas y públicas, acordes con la equidad, la transparencia, la igualdad, la integridad, el servicio y la justicia como bases de una nueva humanidad, con la coparticipación de mujeres y hombres en la reconstrucción del Estado y dentro del marco de un Nuevo Orden Internacional. 

C.     En esa perspectiva, se observa con preocupación en nuestra patria que aquellos líderes vinculados al conservadurismo religioso intentan apropiarse del poder político, valiéndose del voto de la feligresía, para anteponer su agenda religiosa y personal antes que la atención de las demandas sociales urgentes que reclama la ciudadanía en esta coyuntura histórica. 

D.    Es más indignante aun el respaldo que este sector de políticos evangélicos brinda a candidaturas presidenciales plagadas de denuncias por corrupción, mentiras, impunidad, complicidad con el narcotráfico, violaciones de derechos humanos y plagios. Frente a la distorsión y tergiversación del sentido liberador de la espiritualidad en el espacio público –que debería contribuir a la dignificación de nuestros pueblos- así como al uso utilitarista de la fe en beneficio de intereses vinculados a las élites de poder, un grupo de líderes y lideresas vinculados a sectores religiosos, movimientos sociales, organizaciones de derechos humanos, y movimientos de inspiración cristiana en general, queremos expresar lo siguiente:

1.     Rechazamos toda iniciativa política que atente contra la integridad del ser humano y la naturaleza, instrumentalizando los sentimientos religiosos en función de un sistema económico depredador de las riquezas nacionales, egoísta, individualista e idolátrico del capital.

2.     Expresamos nuestra más rotunda disconformidad por el oportunismo político asumido por aquellos líderes evangélicos que integran listas electorales de partidos políticos ética y moralmente cuestionados, porque consideramos que colisionan con los valores esenciales del evangelio del Reino de Dios.

3.     Apoyamos los procesos de transformación del Estado de cara a una nueva gestión de las políticas públicas contra toda forma de autoritarismo y exclusión, fundado en el diálogo permanente con todos los sectores sociales y su capacidad de respuesta oportuna a las necesidades más urgentes de la realidad peruana en el marco de su identidad pluricultural, soberanía nacional e internacional.

4.     Manifestamos nuestro apoyo a la candidatura de Verónika Mendoza (FRENTE AMPLIO), porque encontramos acercamientos éticos entre los valores cristianos y su propuesta política basada en tres ejes centrales: reactivación, redistribución y diversificación.

5.     Sabemos que todo proyecto por la emancipación de los pueblos tiene sus limitaciones, pero dentro de este proceso es el que consideramos más coherente con nuestras opciones éticas, nuestra urgencia de justicia social, la reivindicación de los pueblos originarios, el cuidado de la Tierra y el Sumak Kawsay/ Suma Qamaña (Buen Vivir) que se expresa más convincente en este momento histórico.

6.     De forma semejante a lo que propone el Frente Amplio, queremos un nuevo Perú, donde no exista el enriquecimiento ilícito ni la corrupción, donde haya justicia social, se respeten los derechos humanos y se defienda y distribuya equitativamente las riquezas dentro de nuestra sociedad. ¡Votamos por la construcción de una Patria Hermosa, pluricultural y soberana, contra la mentira, la manipulación, la ambición económica, la exclusión y las grandes e inaceptables asimetrías sociales y económicas!

Lima, 29 de febrero de 2016

FIRMAN:

Luzmila Quesada, DNI 06955287 (Teóloga); Daniel Córdova, DNI 07520300 (Pastor); Rosanna Panizo, DNI 25829591 (Teóloga); Dorothea Ortmann, C.E. 000070541 (Teóloga); Víctor Mendoza, DNI 05849713 (Teólogo); Benjamín Bravo, DNI 06078214 (Pastor); Alejandro Cussianovich, DNI 08800070 (Teólogo); Héctor Flores, DNI 08486906 (Pastor); Amparo Huamán, DNI 08534435 (Teóloga); Yvan Ruiz (Teólogo);César Barahona, DNI 10181550 (Teólogo Benedictino); Macoy Torres, DNI 10082423 (Pastor); Víctor Huamán, DNI 09642780 (Teólogo); David Cuenca, DNI 09978128 (Comunicador); Ernesto Cárdenas, DNI 70587031 (Ingeniero); Carlos Tirado, DNI 09869193 (Educador); Sarvia Luis, DNI 21246456 (Educadora); Fiorella Garay, DNI 42147863 (Abogada); David Limo, DNI 06981398 (Docente); Verónica Suchero, DNI O9446658 (Comunicadora); Marco Escurra, DNI 08727147 (Comunicador); Etel Cáceres, DNI 24710957 (Educadora); Juan Ambrosio, DNI 07715950 (Docente); Alexandra Toledo F8142360 (Consultora-Estados Unidos) ;Jaime Vásquez, DNI O7780803 (Consultor en Desarrollo Humano); Luis Ruiz, DNI 07042667 (Docente); Héctor Salazar (Sociólogo); Enrique Jaramillo G. DNI 07224140 (Educador); Marilú Valenzuela, DNI 09467062; Gloria Ccorahua, DNI 09468148; Agustín Mogollón, DNI 03824383;Erlinda Iñiguez, DNI 03598066; Manuel Rodríguez, DNI 07949388; Waldir Chávez, DNI 09918570; Luis Verástegui, DNI 10739996; Ana Yucra, DNI 06923198; Marco Paredes, DNI 05071465; Rubén Vega, DNI 09484925;David Zeñas, DNI 09028696; Pablo Barrera, DNI 06465887(Sociólogo-Brasil); Esteban Cuya (Comunicador-Alemania); Amilcar Castañeda, DNI 0646564-3 (Antropólogo-Costa Rica); Mario Olivera, DNI 06336615-9 (Sociólogo-Costa Rica); Tomas Echevarría, DNI 06465860 (Educador de adultos-Costa Rica); Mirna Gaydu (Docente-Argentina); Héctor Laporta, DNI 25789506 (Antropólogo-Estados Unidos); Fermín Condori (Bolivia);José Toledo, DNI 08666466 (Teólogo-EEUU); (Consultora-EEUU); Abner Barrera, DNI 06196182 (Docente-Costa Rica). Siguen firmas... 
e: normal; widows: 1; word-spacing: 0px; -webkit-text-stroke-width: 0px;">Abner Barrera, DNI 06196182 (Docente-Costa Rica). Siguen firmas...