viernes, 11 de enero de 2013
jueves, 10 de enero de 2013
UNA CARTA CON REPERCUSIONES
Carta a los congresistas
UNIVERSIDAD NACIONAL AUTÓNOMA DE MÉXICO
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Aumento de sueldo. Carta a los congresistas del Perú. - Con Nuestro Peru
Televisión Educativa y cultural Mar, 01/08/2013 - 22:31
Por: Ubaldo Tejada Guerrero – Analista Global
martes, 8 de enero de 2013
CARTA A LOS CONGRESISTAS DEL PERÚ
POR: UBALDO TEJADA GUERRERO –Analista Global.
Señores Congresistas de la República del Perú:
En los últimos 70 años, el país ha vivido una gran revolución de la cultura, protagonizada por millones de provincianos del otro Perú a los cuales ustedes dicen representar; pero con sus hechos, están acabando de dinamitar, no sólo el Congreso, sino la democracia tan precaria hasta hoy.
Para su conocimiento existe una sociedad nacional emergente, formada producto de la migración provinciana de más de 8 millones de peruanos, en el proceso de descentralización forzada interna y hacia el exterior en más de 3 millones, producto de la globalización mundial.
La sociedad nacional emergente es la que les dice: no es ético su aumento de sueldo, y es una bofetada a la pobreza de los más de 1´400,000 empleados del Estado, de los mas de 3 millones de las empresas privadas, de los mas de 1 millón de pensionistas, amas de casa y desempleados.
Éste Estado fracturado y en desborde permanente por una sociedad nacional emergente, se ha convertido hoy en un modelo de relación del Perú profundo olvidado con el poder político, incapaz de reformarse, pese a su autonomía e inmunidad congresal, que casi siempre termina en impunidad.
El otro Perú real, no sólo emerge a las espaldas del Perú oficial, es un activo emprendedor, promotor de la modernización económica, sino que a partir de 1,980, se ha convertido en un protagonista activo de la vida política del siglo XXI; y, en las últimas elecciones (locales, regionales y nacionales), se pone en evidencia que bajo liderazgos honestos y creíbles, que sepan captar sus mensajes, son capaces el 2,014-2,016 en convertirse en la fuerza motriz para el cambio de estructuras y la regeneración moral que el país requiere.
Señores congresistas, con sus hechos demuestran que son incapaces de administrar éticamente sus sueldos, con los recursos que los ciudadanos les damos a través de nuestros impuestos al Estado. Les pedimos que se capaciten, porque en pleno siglo XXI, el Perú ni podrá importar gerentes para el Congreso, ni el Estado, tendremos que desarrollarlos en nuestras propias organizaciones desde los sindicatos, colegios profesionales, asociaciones, empresas y del mismo Estado; esto, no desplaza las ideologías, sino que las hace más productivas.
En una democracia es bueno que existan las ideologías, como expresión de la libertad de pensamiento, pero también es bueno que existan sólidos conocimientos, habilidades y destrezas para la aplicación de planes de acción. Recordemos que el profundo cambio del Perú no está sólo en los Planes de Desarrollo Concertado (local, regional o nacional); estará en su producción eficiente, en la elevación de la productividad, en la transformación del país por su fuerza de dirigentes, que década vez debe ser mayor en calidad y honestidad.
Los peruanos de la sociedad nacional emergente, les dicen que su reto será armonizar sus propias estrategias de desarrollo del Estado con las que demanda el Perú real, esto significa en lenguaje sencillo que aceptemos que tenemos que aprender lo que no sabemos; y, que tendremos que aprender que en nuestra inteligencia debemos dejar un espacio libre denominado “células de exposición al cambio”.
Señores congresistas, como parte de las élites de éste país, tienen una responsabilidad con el Perú, con las empresas, con los partidos políticos; pero fundamentalmente con los trabajadores de ésta sociedad nacional emergente, a los cuales algún día puedan decirles que son personas imperfectas, que después de conocerse a si mismas, han decidido batallar hasta el fin de sus días, en el ánimo de ser ejemplo de transparencia de valores, que hoy día nuestro pueblo busca en los líderes políticos, basta de caudillos y outsiders.
Éste servidor les dice, que no es una condición para un buen congreso, el pago de insultantes aumentos. ¡No! ¡Mil veces no! Ustedes no han sido contratados por concursos de méritos, ni en parlamento es una línea de carrera para jubilarse. Ustedes deben responder a sus electores, sin tomar acuerdos a espaldas del pueblo. ¿Por qué no puede introducirse una figura legal de revocatoria, como una manera de evaluación meritocrática ciudadana para el Congreso?
Finalmente, hasta hoy no avizoramos una élite de nuevos intelectuales y líderes políticos y culturales, que sean capaces de conducir creativamente éste renacer provinciano, y lo convierta en un verdadero movimiento regional de ciudadanos organizados, con la tendencia de integrarse a verdaderos partidos nacionales, regenerados moralmente, con ideología, estatuto y programa, que fomente cambios estructurales en el Estado, la empresa y las instituciones del Perú real al servicio del pueblo peruano.
Espero su amable respuesta.
Que Dios los bendiga.
Atentamente,
UBALDO TEJADA GUERRERO –Analista Global.
domingo, 6 de enero de 2013
El falso problema de la deuda pública. El caso de EE.UU. (y de España)
abril 30, 2012 por maestroviejo

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No existe plena conciencia en muchos círculos progresistas de que el llamado “problema de la deuda pública” es un fenómeno creado artificialmente para justificar el desmantelamiento del Estado del Bienestar. Un Ejemplo claro, entre otros muchos, es el debate existente en EEUU sobre tal deuda.
En un intento de reducir el Estado del Bienestar, las fuerzas conservadoras y neoliberales (las derechas) están promoviendo la percepción de que la deuda pública del Estado federal es insostenible, requiriéndose recortes muy sustanciales del gasto público, y muy en particular del gasto público social, incluyendo el de la Seguridad Social y el de los servicios públicos del Estado del Bienestar (Haciendo especial énfasis en los programas federales de asistencia sanitaria a los ancianos, ‘Medicare’, y a las personas en situación de extrema pobreza, ‘Medicaid’, programa, éste último, que se cofinancia junto a los Estados para cubrir a las personas llamadas “médicamente indigentes”, término que se utiliza para definir a aquellas personas que no pueden pagar las facturas médicas.
En la promoción de tal postura, los medios de difusión de la derecha (como el ‘The Wall Street Journal’) publican artículos e informes que son citados también por los corresponsales españoles en EEUU sin ninguna crítica, contribuyendo a la difusión de tal percepción. Entre ellos destaca Antonio Caño, el corresponsal de ‘El País’ en Washington.
El problema de tales reportajes es su nula credibilidad científica. Veamos los datos. La deuda pública federal creció en los últimos diez años (del 2000 al 2010) 9,2 billones de dólares. Este crecimiento ha sido causado por los siguientes gastos:
1) el 34,2% de este crecimiento (3,15 billones) nace del recorte de impuestos aprobado por el presidente Bush, que ha beneficiado primordialmente a las grandes fortunas;
2) el 22,9% (2,1 billones) del crecimiento del gasto militar, consecuencia de las guerras de Irak y Afganistán; y
3) el 9,8% (0,9 billones) de la ayuda directa (subsidios públicos) a la banca (y que no incluye los préstamos a Wall Street, 9 billones que no se contabilizan al presupuesto del Estado, pues se consideran –erróneamente- como préstamos).
En total, la gran mayoría del crecimiento de la deuda pública (el 67%) se debe a medidas de apoyo al complejo militar industrial, a la banca y a las rentas superiores. Sin embargo, ninguna de las medidas encaminadas a reducir la deuda pública está orientada a cambiar estas políticas. En su lugar, se intenta reducir el gasto público social, concretamente la Seguridad Social y los servicios sanitarios, y ello a pesar de que la Seguridad Social (las pensiones principalmente) no ha contribuido en absoluto al crecimiento de la deuda pública.
Todo lo contrario, la Seguridad Social (que no se contabiliza en el presupuesto federal) ha estado en superávit en los últimos veinticinco años (alcanzando los 2,4 trillones de dólares), calculándose que producirá un trillón de dólares más en el superávit de los próximos diez años (en este artículo se utiliza “trillones” y “billones” según la terminología estadounidense). En realidad, las estimaciones más creíbles, por su rigor, son las producidas por los propios expertos de la Seguridad Social que señalan que la Seguridad Social estadounidense no tiene ningún problema de solvencia durante los próximos 50 años.
La Seguridad Social no ha contribuido en absoluto al crecimiento de la deuda pública, al contrario. Sus intereses han estado financiando la deuda pública. El argumento de que hay que reducir las pensiones a fin de salvar la deuda pública, que hace ‘The Wall Street Journal’, y que reproduce Antonio Caño en ‘El País’, es insostenible y muestra una ignorancia o malicia que pertenece a la esfera de creencias dogmáticas neoliberales impermeables a la luz de los datos.
En cuanto a los servicios públicos sanitarios, ellos han contribuido en un porcentaje muy menor (1,9%) al crecimiento de la deuda pública. En realidad, el capítulo más importante que ha contribuido al crecimiento de tal déficit ha sido el capítulo ‘D’ de ‘Medicare’, es decir, el gasto farmacéutico, consecuencia de la medida adoptada por el presidente Bush jr., que prohibió (sí, sí, prohibió) al Gobierno federal marcar el precio de los productos farmacéuticos comprados por tal gobierno, permitiendo que fuera la propia industria farmacéutica la que definiera tales precios. El capítulo de farmacia, que se contabiliza aparte, fue el que representó un porcentaje mayor, 4,8% (450 millones), resultado del gran poder de la industria farmacéutica, que recogió amplios beneficios, conllevando este incremento.
Un 2,7% (255 millones) del aumento se debió a la bajada de impestos, resultado del crecimiento del desempleo. Un 2,9% (270 millones) fue resultado del crecimiento del pago de los intereses de la deuda.
El estímulo económico, iniciado por el presidente Bush y expandido notablemente por el presidente Obama, representó el 20,6% del crecimiento de la deuda pública (1.896 millones). Este estímulo consistió en rebajas de impuestos (durante el mandado del presidente Bush), a los cuales el presidente Obama añadió inversiones públicas en creación de empleo, medida más estimulante del crecimiento económico que la reducción de impuestos, y que frenó la Recesión que iba en camino de convertirse en Depresión.
El segundo error que hace la derecha estadounidense y que reproduce la derecha española, es considerar el tamaño de la deuda pública (como porcentaje del PIB) como el indicador de su gravedad, es decir, de su impacto negativo en la economía. Este error es fácilmente demostrable, cuando se observa que los intereses de la deuda pública en EEUU son los más bajos de los existentes hoy en el mundo desarrollado. Si los bonos públicos se percibieran como arriesgados e inseguros, como ocurre en España (que tiene una deuda pública mucho más baja que el promedio de la UE-15 y de EEUU), sus intereses serían elevadísimos.
Y en cambio son bajísimos y, a pesar de ello, los mercados financieros los valoran muy positivamente (ignorando las valoraciones negativas que hacen de ella las agencias de rating). ¿Cuál es, pues, el problema con la deuda pública en EEUU? En realidad, ninguno. Lo que ocurre es que la derecha (tanto en EEUU como en España) está utilizando todo tipo de argumentos, errores y falsedades para cargarse al Estado del Bienestar.
Una situación semejante ocurre en España. La deuda pública española es más baja que la del promedio de la UE-15, el grupo de países de la UE de semejante desarrollo económico al español, e incluso más bajo que la deuda pública alemana. Los elevadísimos intereses del Estado español (que incluye tanto el Estado central como el autonómico y municipal) no tienen nada que ver, repito, nada que ver, con el tamaño de la deuda pública.
Ni tampoco mucho que ver con la manoseada “confianza de los mercados”. Tiene que ver primordialmente con decisiones políticas, entre las cuales una de las más importantes es la negativa del Banco Central Europeo (que no es un banco central, sino un ‘lobby’ de la banca, y muy en especial de la banca alemana) a comprar deuda pública española, exigiendo al Estado español que desmantele su Estado del Bienestar como condición de que el Banco Central compre tal deuda pública. Es un chantaje vergonzoso que se utiliza por la derecha española (y europea) para conseguir lo que siempre han deseado. El llamado “problema de la deuda pública” es un problema artificial, es decir, creado por voluntad política (de sensibilidad neoliberal) a fin de desmantelar las conquistas sociales de las clases populares. Así de claro.
Fuente: Sistema Digital
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viernes, 4 de enero de 2013
Despertar del sueño. Lectura para encargarse de la realidad
Autor/a: Ángel Manzo Montesdeoca. 18/12/2012
Ángel Manzo es ecuatoriano, Pastor de la Iglesia TEAMO de la ACyM en Guayaquil, ministerio que dirige con su esposa Dolores, y sus hijos: Samantha, Andrés, Cristopher y Madelaine. Expositor del programa radial Reflexiones de Actualidad que se transmite por HCJB2, por más de 10 años al aire. Licenciado en Ciencias Humanas y Religiosas, Master en Teología Practica por FATELA, actualmente cursando la Maestría en Estudios Teológicos (UNA), participa en diversas actividades de educación bíblica teológica en América Latina y El Caribe.
“Por mi parte sostengo que el poder del evangelio
para la salvación y el bienestar en un contexto global depende de la
articulación cristiana de una visión crítica liberadora así como de un
compromiso teológico por la liberación”
Elisabeth Schüssler
“Cuando José despertó del sueño, hizo lo que el ángel del Señor le había ordenado: recibió en casa a [María] su esposa, y no tuvo relaciones conyugales con ella hasta que dio a luz un hijo, al que José puso por nombre Jesús”
Mt 1,24-25
Un día soñé:
“Que todas las naciones estaban unas contra otras. El Medio Oriente se había convertido en codicia de los más poderosos, mientras los países del mal llamado tercer mundo en solidaridad se unían a la lucha en defensa de los países abusados en sus derechos. Es como si todos hubieran olvidado que lanzar una bomba a un país hermano es asesinar a personas inocentes: niños, niñas, mujeres, jóvenes, hombres, ancianos y ancianas, personas con discapacidad. La ambición podía más, la sed de tener y poseer, ha remplazado el cuidado del prójimo. Las motivaciones egoístas han salido a la luz, la guerra de los más fuertes sobre los débiles se inicia abiertamente. Las religiones por su parte, han preferido ser indiferentes, no levantan su voz ni se involucran, el caos reina, y la perdición no es el infierno del más allá, sino el de aquí…”
¡Ay Dios mío! qué sueño, qué mal sueño, a buena hora solo fue eso, un sueño. Quienes han tenido la experiencia de tener malos sueños saben que lo más liberador en esta experiencia de sueños catastróficos es despertar. La salvación llega cuando despertamos, y nos damos cuenta que era solo eso, un mal sueño. Es que el sueño en lo seres humanos es un espacio para la proyección de sus más loables anhelos, o la experiencia del inconsciente con sus mayores temores.
De sueños saben muchos personajes bíblicos, desde el joven llamado Eutico que en pleno discurso de Pablo se quedó rendido del sueño al borde de la ventana (Hch 20,9), y desde luego José, hijo de David, también sabe de sueños, especialmente cuando uno se va a la cama con tantas preguntas sin ser respondidas, como aquellas que generó su experiencia de vida, al enterarse de que su esposa María estaba embarazada. Permítaseme especular las posibles interrogantes de José:
¿Por qué a mí? ¿Por qué si amo a Dios? ¿Se tratará de un castigo? ¿Será una prueba de fe? ¿Serán las consecuencias de mis antepasados con sus pecados generacionales? ¿Me equivoque con la mujer que elegí o me eligieron? ¿Cómo me pudo engañar? ¿Cómo no me di cuenta de la clase de mujer que era? ¿En qué momento pasó? ¿Será que yo soy el culpable? ¿Es por mi apariencia física? ¿En qué fallé? ¡Ay amor mío, que terriblemente absurdo es estar vivo! cantará con Luis Eduardo Aute. En fin, preguntas ante las que lo mejor que nos puede suceder es quedarnos dormidos, caer en el sueño para aliviar la falta de respuestas a una situación tan sensible como la que vivió José.
Respuestas y más preguntas sin responder
Pero, si nos imaginamos que el sueño soluciona las cosas, no es así en el caso de José. Si la situación ya de por sí estaban bastante mal para el hijo de David, peor con lo que le trae el sueño, donde un ángel trata de tranquilizar su temor, animándolo a acoger a María como su esposa; le aclara que no se trata de una infidelidad, sino que es obra de Dios. Además le otorga la misión de adoptar al niño como si fuera su propio hijo, que de paso ya se le había dado el nombre, que ahora él debía aceptar como si él mismo hubiese ejercido el derecho de su primogénito. El sueño era claro, José debía ser segundo. Cuestión nada fácil para un hombre cuya masculinidad se afirma por el honor de la procreación y la descendencia.
Si José se había quedado dormido con muchas preguntas, ahora despierta con más y nuevas preguntas: ¿Cómo debo llamar al niño, hijo mío o hijo de Dios? ¿Cómo será la relación con un niño que no es mío? ¿Cómo presentarlo ante los demás? ¿Me van a creer? ¿Será mi primogénito y heredero? ¿Estoy capacitado para educar a un hijo de Dios? ¿Qué va a suceder si me equivoco como padre? ¿Y si no logro llevarme bien con el niño? ¿Podré tener más hijos?
Ahora me pregunto: ¿Será que estas preguntas hicieron despertar del sueño a José? ¿quién sabe? Lo cierto es que José despertó del sueño e hizo todo lo que el ángel le había ordenado: acogió a María como su esposa y al niño como hijo legítimo al poner su nombre, Jesús.
Por más difícil que fue la experiencia de José, y lo desafiante del mensaje mientras soñaba, José despertó para asumir la historia. Y es que el proyecto redentor solo tenía sentido si José despertaba, pues la identidad de Jesús para el evangelista Mateo depende de su linaje, si Jesús no era acogido por José no podía ser hijo de David y dar cumplimiento a la promesa de que el Mesías sería un descendiente de David.
Pero, ¡bravo José! despertaste, y no dudo que haya sido difícil para ti, tal vez te levantaste con más preguntas que respuestas, pero asumiste lo que la historia te puso por delante. Es que cuando los problemas asoman, muchas veces como poniéndose todos de acuerdo para llegar en el mismo momento, sentimos que la vida se nos viene encima, y queremos soñar con los ojos cerrados y no levantarnos más, o levantarnos con la esperanza de que al despertar todo haya sido solo un mal sueño; pero levantarse, despertar y encontrarnos con todo allí, solo esperándonos, no es lo más alentador para asumir la historia.
Despertar como camino del cambio
¡Ay José!, como nos inspiras para despertar a muchas realidades con las que a veces queremos dormir y no despertar del sueño. Hoy nos animas a despertar para asumir la historia, aquella que cada uno vive y asume, con sus propios sinsabores y alegrías. Es que siendo francos, hay cosas ante las que a veces nos asusta despertar.
Despertar a la realidad puede generar crisis, especialmente para quienes han llevado la vida en una burbuja, sea en el seno de su hogar o cualquier espacio que ha tendido a alejarse constantemente de la realidad, o como dicen por allí, “del mundo malo y pecaminoso”. Pero toda crisis siempre es una oportunidad para el cambio, para algo mejor, de allí que el despertar sea el camino para el crecimiento y desarrollo de nuestros propios recursos.
Pero ¿para qué?
Despertar sí, para asumir el ministerio de la vida, la vocación humana de libertad y amor, la construcción de caminos siempre nuevos y cambiantes, los desafíos de la condición humana, llamada siempre a ser más.
Despertar para hacer realidad los sueños, ya que aunque los sueños son esenciales para proyectar la realidad, los sueños solo son sueños, estímulos para transformar la realidad o generarnos temor. Esto me hace pensar en los deseos y sueños que tienen muchas personas: quieren hacer esto, aquello, lo otro; sin embargo, solo es eso, sueños, anhelos nobles y sublimes, que nunca llegan a convertirse en el mínimo esfuerzo de cambio y compromiso, es decir, llegar a ser utopías movilizadoras.
Las implicaciones
Despertar es ver la realidad, dejarnos desafiar por ella, asumirla, comprometernos y encargarnos de ella. Ante la realidad de la vida siempre tenemos opciones de nuestra participación; como la historia del buen samaritano, podemos ser simples espectadores de la realidad o agentes para el cambio impulsados por una misericordia activa.
Despertar a la realidad con toda su complejidad, injusticia y gracia. Como podemos ver en muchas realidades, no siempre la justicia prevalece; muchas veces nuestro esfuerzo no tiene ningún reconocimiento, a decir verdad se enfrentan consecuencias, aunque todos optan por la sinceridad, pero cuando se elige ese camino nos volvemos vulnerables. Quienes nos aman muchas veces nos usan, y a veces solo servimos en la medida en que somos útiles para los demás. Pero la realidad está allí, sigue allí, y espera por una acción llena de esperanza, que sueñe y se comprometa con el cambio.
Pero ¿qué momento estás experimentando en tu vida hoy? ¿Qué actitud tienes frente a la vida? ¿Es un sueño del que quieres despertar o del que mejor prefieres que sea eterno? ¿Cómo familia, qué tiempo están afrontando? ¿Qué desafíos tenemos por asumir? ¿Qué llamados estamos rehusando acoger?
Es posible que las respuestas no se encuentren al despertar del sueño, pero seguro que aparecen en el camino del compromiso. La realidad no siempre es fácil de interpretar, pero siempre es un llamado a acoger y actuar con el discernimiento de la historia, aquella que cada uno de nosotros asume y se vuelve protagonista y gestor de los cambios necesarios desde su fe en Dios.
Que la Navidad sea ocasión para despertar y acoger el adviento de una realidad que exige nuestro involucramiento, un cambio de posición: de meros espectadores a participantes activos y militantes de su transformación; entonces pues, ¡A despertar se ha dicho!
“Señor, reconozco que a veces he dormido mucho como una escapatoria estratégica para no querer encarar la realidad y las situaciones difíciles de la vida. Hoy quiero que me despiertes, no solo del sueño sino de mi letargo de insensibilidad. Sé que la realidad no va a cambiar aunque siga durmiendo o despierte, la realidad estará allí esperándome. Te pido que trates conmigo dormido o despierto, quiero acogerte como mi esperanza e inspiración que necesita mi ser para ser esperanza y motivo de sueño a quienes los han perdido, pues como alguien dijo una vez “a quien iremos, solo tu tienen palabra de vida eterna”.
El concepto “política” desde el cristianismo
02/01/2013, Juan Pablo Espinosa Arce.


1. El sentido histórico de la actividad política desde la Encarnación
En estas líneas queremos esbozar la relación o el diálogo que se puede establecer entre la política, su concepto, su praxis y la fe cristiana. Los parámetros que tendremos en consideración al momento de realizar nuestro desarrollo se concentran en los siguientes puntos:
1.El sentido histórico de la actividad política desde la Encarnación.
2.La propuesta profética del anuncio de las buenas noticia y de la denuncia de las estructuras que van en contra de la libertad y de la igualdad.
3.La actitud escatológica desde la praxis histórica y política que se realiza desde el Reino en la dialéctica del ‘ya’ y del ‘todavía no’.
Por medio de estos puntos, queremos leer la política a la luz de los principales presupuestos teológicos de la fe cristiana, y levantar categorías o conceptos que nos ayuden a comprender la realidad de la cual somos testigos y protagonistas.
1. El sentido histórico de la actividad política desde la Encarnación
Sin duda el misterio de la Encarnación del Verbo, constituye una de las grandes novedades del cristianismo respecto a otras religiones. Ahora ya no es el hombre el que se acerca a Dios, sino que es Dios mismo quien asume la condición terrena para poder entrar en un diálogo fructífero con el género humano. Jesucristo es llamado por los Sinópticos el “Emmanuel”, el Dios-con-nosotros, con lo cual se hace énfasis en esta relación. Jesucristo, es la palabra que Dios tenía que decir al mundo al final de los tiempos (ver Hb 1).
Jesucristo al pasar a formar parte de la historia, viene a dar sentido a la vocación terrena del hombre. No por nada el Vaticano II sostiene que a la luz del Verbo Encarnado se comprende el misterio del mismo hombre (Cf. GS 22) Con esto se sostiene que, el misterio de la encarnación es la “estructura fundamental y principio operativo de la existencia cristiana, es el sí de Dios a la historia humana” (Bucciarelli, 1974, p. 114). Dios en Jesucristo recorre nuestros caminos, conoce nuestras esperanzas, temores, nuestro ser partícipes de una determinada sociedad. Por la Encarnación, todo lo que es histórico fue iluminado de una u otra forma por Jesucristo, todo puede adquirir un valor cristiano. La misma comunidad creyente, comprende que desde el encuentro con Jesucristo no puede sino afirmarse como mundana, “en el sentido de que no excluye de su interés apostólico ninguna de las cosas del mundo” (Mullor, 1968, p. 10). Esto lo afirma el Vaticano II cuando sostiene que “todo lo que constituye el orden temporal, a saber (…) las instituciones de la comunidad política, las relaciones internacionales, y otras cosas semejantes…” (Apostolicam actuositatem, 7), ya adquieren un valor distinto por el hecho de estar constituidas dentro del plan creacional de Dios en Jesucristo.
Teniendo este presupuesto, podemos llegar a comprender la actividad política a la luz de la Encarnación. Hemos dicho anteriormente que el misterio del Verbo encarnado ilumina y le da un nuevo sentido a la historia y a las relaciones que dentro de ella se establecen. La política al ser parte de la realidad histórica y al comportar necesariamente las relaciones entre los hombres, también resulta afectada por la luz del Verbo. Lo que la Encarnación viene a suprimir es la abstracción religiosa o antropológica, ya que ahora ya no es una mera teoría o conjunto de doctrinas, sino que todo se fundamenta en el encuentro que Dios en Jesucristo tiene con el hombre.
La política se asume como socialización, como promoción del bien común desde el respeto, la igualdad, la solidaridad. Lo que el cristiano, el creyente, debe realizar siempre a la luz de la Encarnación, es “tener conciencia de la vocación particular y propia que tienen en la comunidad política; en virtud de esta vocación están obligados a dar ejemplo de sentido de responsabilidad y de servicio al bien común” (GS 75) Jesús asumió la vocación de estar encarnado en los problemas de su tiempo. El creyente que está ‘cristificado’ en virtud del bautismo, deberá promover y ejercer esta misma vocación profética, pero esto lo veremos en el punto siguiente.
2. La propuesta profética del anuncio de las buenas noticia y de la denuncia de las estructuras que van en contra de la libertad y de la igualdad
Queremos rescatar el aspecto profético, ya que este presenta esa doble relación existente entre el anuncio de buenas nuevas y por otro lado, las denuncias de aquellas estructuras que van coartando las libertades de los hombres. El sentido profético se comprende como “aceptar la historia como un lugar en que Dios se manifiesta” (Bucciarelli, 1974, p. 177). Es interesante comprender que el profeta bíblico no se presenta como el adivino que proyecta sus predicciones hacia futuros desconocidos, sino que es un hombre o una mujer que tiene un claro sentido social, encarnado en la historia de su pueblo, y que puede leer los acontecimientos temporales y discernirlos a la luz de la fe y de la Palabra revelada en la historia.
Es interesante ver algunas de las actitudes fundamentales del profeta o del discípulo. Lo importante que se debe considerar en la apertura de la fe a la revelación divina, es una capacidad concreta y una actitud de escucha y de lectura de la presencia de Dios mediante los signos de los tiempos. Veamos el texto de Isaías: “mañana tras mañana despierta (el Señor) mi oído para escuchar como los discípulos” (Is 50,4) La actitud del discípulo era la de sentarse a los pies de su maestro para aprender de él. El ‘oído despierto’, denota un claro sentido de fidelidad, es poner nuestra atención en la revelación. También Isaías habla de que el profeta o el discípulo debe ‘confortar con la palabra’, esto es, anunciar las buenas nuevas de Dios y denunciar aquello que va dañando los derechos de la persona. San Pablo retomará esta misma reflexión cuando escribe “lo que ni el ojo vio, ni el oído oyó, ni al corazón del hombre llegó, lo que Dios preparó para los que le aman” (1 Cor 2,9) Lo anterior se presenta como una invitación a vivir la sabiduría que Dios otorga a quienes están dispuestos a escuchar su voz en los signos de los tiempos, en la historia, en la política, en la pedagogía, en fin, en la historia comprendida como lugar de encuentro con Dios.
Vemos también como los profetas utilizan categorías sociales, políticas, culturales, económicas o religiosas para expresar la voluntad de Dios, el cual se posiciona en la línea de los excluidos de los sistemas. Desde esta opción, el profeta anuncia la voluntad de Dios que fundamentalmente es el respeto por la dignidad, esto contenido en el anuncio de “la liberación política del hombre, la liberación humana a lo largo del curso de la historia, la liberación del pecado y la entrada en comunión con Dios” (Bucciarelli, 1974, p. 178). Junto a esta proclamación de buenas noticias, el profeta denuncia aquello que va en contra de lo que anteriormente hemos expuesto, de aquello que coarta las libertades.
El mismo Jesús retomará la línea profética veterotestamentaria, desde el anuncio de un tiempo favorable y de un Evangelio, dirigido especialmente a los marginados del sistema judío. Queremos citar el texto con el que se da inicio al ministerio de Jesús en Galilea, en cuyos versículos se presenta la imagen del enviado de Yahvé: “El Espíritu del Señor sobre mí, porque me ha ungido para anunciar a los pobres la Buena Nueva, me ha enviado a proclamar la liberación a los cautivos y la vista a los ciegos, para dar libertad a los oprimidos y proclamar un año de gracia del Señor. (…) Esta Escritura, que acabáis de oír, se ha cumplido hoy” (Lc 4, 16-19.21) Consideramos que este texto refleja el ‘programa político’ de Jesús, político en el sentido de entablar relaciones humanas desde los procesos de liberación de estos ‘sujetos escatológicos’. Lo que Jesús declara está “realizándose en hechos históricos liberadores”, ya que “anuncia su cumplimiento pleno y lo impulsa efectivamente a la comunión total” (Bucciarelli, 1974, p. 178).
3. La actitud escatológica desde la praxis histórica y política que se realiza en el ‘ya’ de la historia pero que tendrá su consumación en el ‘todavía no’
Decíamos anteriormente que Jesús anuncia las buenas nuevas a los marginados y excluidos de Israel por causas de enfermedades o por ser pecadores. Estos grupos se vienen a constituir como ‘sujetos escatológicos’, entendidos como aquellos primeros destinatarios de la acción de Dios que acontece en los últimos tiempos. Ahora bien, ¿de qué manera vamos a entender la escatología? La escatología nos habla de la esperanza que se aloja en el tiempo presente pero que se va proyectando a lo que será el futuro. Es un llamado a la espera, pero también a no dejar de lado el devenir histórico. La escatología debe provocar una praxis histórica que dé testimonio de la esperanza del Reino. El creyente debe establecer un juicio crítico sobre la existencia y, en palabras del Concilio Vaticano II, auscultar los signos de los tiempos.
La escatología cristiana nos aporta una visión nueva sobre la realidad, en donde el esperante cristiano está proyectado en dirección del futuro esperado, pero con la exigencia de permanecer en constante vigilancia de las realidades presentes, en las cuales y a pesar de la presencia del Reino, evidenciamos señales de muerte y opresión, especialmente con los sectores más excluidos. Lo que aquí se promueve es una praxis escatológica basada en la justicia y la libertad, ambas implicadas en la promesa de la resurrección.
Uno de los aspectos que nos servirán para hacer el nexo entre escatología y política o compromiso social, está contenido en la visión histórica que la primera posee. La escatología es “una protesta contra el mal, contra la injusticia social reinante. Por otro lado, esta teología también expresa la esperanza en la nueva creación donde la plenitud de la vida humana será la concreción histórica de la eterna voluntad de Dios” (Ocaña, 2008, p. 12) Desde esta perspectiva se desarrolla toda la acción de Jesús, ya que su anuncio se realiza en esta clave teológica e histórica. Quizás uno de los textos más ejemplificadores es el discurso escatológico de Mateo 25, en el cual el Hijo del hombre anuncia que las acciones realizadas para con los más ‘pequeños’, fue al mismo personaje divino al que se le realizó. Con esto se produce un llamado a la acción histórica impulsada por la justicia.
CONCLUSIÓN
Concluiremos el apartado de escatología y política con el nexo que nos presenta el Vaticano II. El Concilio provocó una revalorización de la historia como lugar teológico en la cual los hombres son interpelados a escuchar la voz de Dios que resuena en el tiempo. A partir de esto, se establecen también diferentes lineamientos desde los cuales se invita a la comunidad a actuar desde los desafíos que comporta el mensaje de Jesús. Es así como “surge una pregunta decisiva también para la escatología, a saber, la de una concepción cristiana del quehacer político” (Noemí, 1988, p. 59). Por ello, las iglesias deben ser conscientes de la necesidad de un discernimiento teológico en clave política, económica, pedagógica, cultural, estructuras temporales encarnadas en la historia, y visualizar en ellas los signos de la presencia de Dios, de manera de que viendo nuestra realidad seamos capaces de juzgarla desde los principios del Evangelio y del Reino y actuar favorablemente ayudando a concretar el gran kairós que representa la liberación y la dignificación de los sujetos sociales que se apropian del Evangelio y realizan la subversión de la historia que se concretará en la escatología, en el todavía no de nuestro peregrinar transitorio por las sendas del mundo y la cultura.
Referencias:
-Bucciarelli, C. (1974). Realidad juvenil y catequesis. Central Catequística Salesiana: Madrid.
-Mullor, J. (1986). La nueva cristiandad, apuntes para una teología de nuestro tiempo. BAC: Madrid.
-Noemí, J. (1988). Sobre el enfoque escatológico del Concilio Vaticano II y su vigencia en la teología católica. Teología y Vida, XXIX, 49-59.
-Ocaña, M. (2008). Lectura teológica-apocalíptica del tiempo latinoamericano. Signos de vida, 48, 11-14.
miércoles, 2 de enero de 2013
GRACIAS HERMANA MARTHA, GRACIAS GI KAIROS
Apreciado hermano Ubaldo:
"El Señor es nuestra fuerza y nuestro escudo,
nuestro corazón en EL confía;
de EL recibimos ayuda.
Nuestro corazón salta de alegría y con cánticos le damos gracias"
Salmo 28: 7
En el Amor de Cristo
Martha Elvira Goicochea Duclós
Grupo Impulsor Kairós - Trujillo
Apreciados hermanos, hermanas, amigos y amigas:
Hoy
Hoy, aquí y ahora, quiero despertar de mi letargo.
Para darme cuenta de que cada día no es tan solo un día más:
es un regalo, una promesa, un grandioso y humilde renacer.
Hoy, aquí y ahora, elijo ser quien quiero ser y la vida que quiero vivir.
Hoy puedo ser lo que ayer no fui,
vivir lo que ayer me negué,
mirar los ojos que ayer no miré,
dar el amor que ayer no di,
evitar la palabra que ayer no evité,
aprender la lección que ayer no aprendí,
ofrecer el perdón que ayer no ofrecí
y bendecir la vida que ayer no bendije.
Esta mañana es un milagro.
Hoy elegí.
Hoy puedo.
Hoy vivo.
(María Lucía Tarayre, de su libro “Vivo”.
¡¡¡ FELIZ AÑO NUEVO !!!
Es para mí un privilegio unir mi agradecimiento a nuestro Dios por los cuatro años de vida virtual de Jesús en Acción, años como usted siendo su director reconoce: de esfuerzo y valentía conociendo que DIOS está con los que le buscan y les agrada hacer su Voluntad. Muchas felicidades por estos cuatro años y que sean muchos más, edificando el Cuerpo de Cristo.
Le adjunto la comunicación que inserté saludando por Nuevo Año, con mucha gratitud hacia su persona por su acompañamiento y por compartir su experiencia dentro del Grupo Impulsor Kairós - Trujillo.
"El Señor es nuestra fuerza y nuestro escudo,
nuestro corazón en EL confía;
de EL recibimos ayuda.
Nuestro corazón salta de alegría y con cánticos le damos gracias"
Salmo 28: 7
En el Amor de Cristo
Martha Elvira Goicochea Duclós
Grupo Impulsor Kairós - Trujillo
Apreciados hermanos, hermanas, amigos y amigas:
Ésta es una preciosa oportunidad para volver a dirigirme a ustedes y decirles que mi oración de acción de gracias de fin de año ha sido acompañada por un pedido especial para este 2013:
Que Dios y Padre bendiga a cada uno de ustedes, que derrame una lluvia copiosa de bendiciones y protección para sus vidas, sus familias, sus ministerios y proyectos.
Que el año que ha terminado haya sido de grandes experiencias, y que lo aprendido sirva para desafiarnos en este nuevo año , nos ayude a ser mejores personas y nos permita tomar el tiempo para seguir creciendo como seres humanos para afrontar cualquier dificultad que se nos presente en lo personal y Profesionalmente y que las capacidades desarrolladas puedan estar al servicio de nuestra comunidad promoviendo una cultura de paz.
Aprovecho también de ésta oportunidad para compartir con ustedes un fragmento del libro "VIVO" de María Lucía Tarayre animándonos a hacer lo que ayer dejamos de hacer ... Disfrútenlo
Hoy, aquí y ahora, quiero despertar de mi letargo.
Para darme cuenta de que cada día no es tan solo un día más:
es un regalo, una promesa, un grandioso y humilde renacer.
Hoy, aquí y ahora, elijo ser quien quiero ser y la vida que quiero vivir.
Hoy puedo ser lo que ayer no fui,
vivir lo que ayer me negué,
mirar los ojos que ayer no miré,
dar el amor que ayer no di,
evitar la palabra que ayer no evité,
aprender la lección que ayer no aprendí,
ofrecer el perdón que ayer no ofrecí
y bendecir la vida que ayer no bendije.
Esta mañana es un milagro.
Hoy elegí.
Hoy puedo.
Hoy vivo.
(María Lucía Tarayre, de su libro “Vivo”.
¡¡¡ FELIZ AÑO NUEVO !!!
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