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sábado, 15 de agosto de 2009

DESARROLLAR NUESTRO LIDERAZGO ESPIRITUAL

Este es uno de los temas que más ha atraído la atención de la iglesia en los últimos tiempos, sin embargo es por los elementos que conlleva humanísticamente la palabra líder y sus implicaciones sociológicas. Esto no supone un proceso de modernismo en la iglesia, mucho menos un cambio de paradigmas, pues en la mayoría de los casos, se siguen las mismas corrientes de antaño pero con nuevas y mas sofisticadas palabras. Existen diferentes definiciones del liderazgo, pues estas se derivan de diversas áreas del que hacer social del liderazgo natural.
Liderazgo y sus áreas de trabajo:
Empresarialmente
Dirigir a un grupo de personas hacia metas comunes y definidas
Militarmente
Comandar a un grupo de soldados hacia misiones específicas.
El diccionario de la RAE dice
Situación de superioridad en que se halla una empresa, un producto o un sector económico, dentro de su ámbito.
Líder
Persona a la que un grupo sigue reconociéndola como jefe u orientadora.
Bíblicamente
El que sirve a los demás, adquiriendo de este modo autoridad y respeto. No se guía ni confía en si mismo, sino depende de Dios y disciplinadamente le busca y obedece.
En psicología social
Rol de la personalidad en el análisis de grupos pequeños.
En sociología
Influencia que se puede ejercer sobre una colectividad.
La corriente seguidora del alemán Max Weber, considerado el fundador de la sociología moderna, distingue tres tipos de liderazgo que se refieren a otras tantas formas de autoridad: el líder carismático, al que sus seguidores le atribuyen condiciones y poderes superiores a los de otros dirigentes; el líder tradicional, que hereda el poder, ya sea por la costumbre de que ocupe un cargo destacado o porque pertenece a un grupo familiar que ha ostentado el poder desde hace mucho tiempo, y el líder legal, que asciende al poder por los métodos oficiales, ya sean las elecciones o votaciones, o porque demuestra su calidad de experto sobre los demás. Esta figura se reconoce comúnmente en el campo de la política y de la empresa privada.
El liderazgo en la Biblia:
Dios busca líderes
Los verdaderos líderes son difíciles de encontrar. Mucha gente y grupos los buscan constantemente, muchas veces para recargar en ellos sus miedos por hacer las cosas por si solos. Este es un mecanismo de defensa llamado Substitución. Y tiene que ver con echar nuestras cargas y responsabilidades en otras personas, en la mayoría de cados, por las que votamos en las elecciones populares. En la historia bíblica Dios ha buscado líderes:
1 Samuel 13:14
Jeremías 5:1
Ezequiel 22:30
La Biblia nos enseña que cuando Dios encuentra alguien conforme a su corazón y que esté dispuesto a hacer su voluntad, Él puede usar su potencial hasta límites inimaginables.
Desde entonces han existido grandes líderes, de la talla de:
Moisés
El gran libertador del pueblo de Israel de la Esclavitud de Egipto, soportando cada prueba que representaba ser guía de más de un millón de personas en un candente desierto.
Gedeón
Libró una gran batalla contra un enorme ejército solamente con la ayuda de pocos soldados, pero supo dejarse guiar por la voluntad de Dios.
David
El primer rey de Israel en la perfecta voluntad de Dios, su labor no solamente fue política, sino religiosa, pues compuso la mayor parte de la himnología del pueblo hebreo y muchas profecías cobre el Mesías, conduciéndolos así a Dios con el ejemplo.
Pablo
El gran apóstol de la iglesia gentil, llamado a ser el pionero de las misiones transculturales y compositor de las principales doctrinas de la iglesia y la teología del Nuevo Testamento.
Pedro
Fue el primer pastor de la iglesia al lado de Juan y demostró un temple jamás visto antes de la investidura del Espíritu Santo, dando hasta su propia vida por sus ideales.
Juan
Pastor de la iglesia y principal escritor de los doce apóstoles, enfocando sus escritos al principal mandamiento dado por su maestro: "Ámense los unos a los otros".
Martín Lutero
Líder reformador del siglo XVI, asiduo lector de los escritos de Juan Huss. Dio el principal paso para alcanzar una reforma de la iglesia, basada en los principios teológicos del Nuevo Testamento, y eliminando todos los dogmas existentes. Traductor del Nuevo Testamento al Alemán.
Juan Wesley
Líder protestante del siglo XVIII, fundador de la iglesia metodista y precursor del movimiento Pentecostal, se levantaba todos los días a las cuatro de la mañana a orar, y a las cinco predicaba el primero de un promedio de tres sermones diarios, habito que practicó durante toda su vida.
Juan Calvino
Líder de la iglesia reformada del siglo XVI, fundador del movimiento calvinista y principal teólogo de su tiempo.

viernes, 14 de agosto de 2009

TEOLOGIA ANDINA 2009

Simposio de Teologia Andina

http://www.iseatbolivia.org/

Documento en PDF aquí.
Lugar: La Paz – Bolivia (Calle Aspiazu Nº 638, casi Av. Ecuador).Fecha: 13 al 15 de agosto de 2009Objetivo: Realizar un simposio internacional de teología que reflexione sobre la coyuntura latinoamericana y los desafíos para el quehacer teológico y la práctica eclesial, y desarrolle sugerencias y propuestas para una pastoral más acorde a los signos de los tiempos.
Ver Programa del Simposio aqui.

1. FUNDAMENTACIÓN
En varios países de América Latina, Abya Yala, diversos movimientos sociales están promoviendo y participando en procesos de cambio social. Hay una multiplicidad de rostros y voces que se entrelazan en los sueños colectivos de una mejora de las condiciones de vida en una tierra empobrecida y explotada durante siglos. Este es el contexto en el cual las personas oran y viven su fe colectivamente, en él las y los líderes de iglesia, y quienes hacen teología, expresan su palabra y desarrollan su práctica. En América Latina, en los tiempos de dictadura, las iglesias y los movimientos populares han gestado una teología propia, que ha enfatizado el carácter liberador del Evangelio. Ahora y en un contexto muy diferente, se hace necesario repensar nuestra teología y el rol de nuestras iglesias.Desde hace varios años diferentes sujetos están expresando con fuerza la especificidad de sus propias luchas: feministas, indígenas, afro-descendientes, discapacitados, con diversas opciones sexuales, etc. Esta diversificación tan necesaria para enfrentar a la sociedad globalizada y excluyente ha permitido multiplicar las hermenéuticas, diversificar la pastoral, reflejar nuevas voces y liturgias. Algunas corrientes clásicas de la teología de la liberación han temido que esa diversificación se transforme en dispersión. Se teme la disolución de un horizonte común que lograra unificar las aspiraciones sectoriales y las luchas locales de tantos actores frente a un neoliberalismo y una globalización con un rostro unificado. La producción teológica podría achicarse aun cuando se relacionara más de cerca con la vida cotidiana y con el quehacer espiritual y político de las comunidades. En todo caso el quehacer teológico, de los diversos sujetos, anda en búsqueda de nuevos paradigmas, de nuevos lenguajes, de nuevas y nuevos expositores: ya no en las anteriores barricadas o catacumbas sino en los intersticios del mercado, de la política y de la cultura única. Hoy vemos a la teología latinoamericana en un tiempo de gestación de duración imprevisible pero que despertará seguramente con sorpresas y nuevas síntesis. Por eso afirmamos que la teología latinoamericana se ha enraizado en los diversos sujetos colectivos, se ha vuelto más modesta, se ha complejizado para profundizarse más.Este es un tiempo de emergencia y participación de amplios sectores y actores postergados por décadas y siglos. Renace la esperanza para muchos de que Estados y Gobiernos asumam de manera diferente la deuda social y económica que tienen con sus propios pueblos. Sectores de empobrecidos recuperan la esperanza y toman la voz a pesar de no sentir todavía en su vida cotidiana una redistribución de riqueza que, de hecho, tarda en definirse. En esta coyuntura donde se definen aspectos importantes para la vida de las personas es necesario preguntarse sobre el rol de las iglesias, de las instituciones religiosas.
¿En qué medida acompañan procesos que, a pesar de confusiones y contradicciones, expresan la voluntad de cambiar la suerte de los más vulnerables y postergados?
¿Por qué muchas jerarquías eclesiásticas se empecinan en defender intereses minoritarios en vez de discernir y acompañar las esperanzas nacientes?
¿Qué pasa con la teología en ese trasfondo político y pastoral?
¿Cómo se retoma en el marco de la emergencia popular los aportes de profetas (bíblicos y latinoamericanos) que pensaron las relaciones entre fe y política en otros contextos y coyunturas?
¿Cómo se involucra a la tarea teológica cristiana las prácticas y las espiritualidades de culturas originarias que empiezan a retomar la palabra?
En estos tiempos de emergencia popular, indígena, generacional y de género se hace necesario escuchar las voces de las personas que, desde su fe, están acompañando los procesos de cambio social. Se hace necesario construir espacios de reflexión sobre el tiempo latinoamericano desde nuestra fe y opción cristiana, tomando en cuenta la fe y la espiritualidad que animan la marcha de las y los esperanzados.
2. INSTITUCIONES COORGANIZADORAS Y AUSPICIADORAS
El Instituto Superior Ecuménico Andino de Teología asume la iniciativa y la responsabilidad logística del evento, en coordinación y corresponsabilidad con varias instituciones bolivianas, latinoamericanas e internacionales.
Las instituciones y organizaciones que asumen una corresponsabilidad en el evento son:
CMC de Holanda (Gente con una misión). Una organización católica que apoya a instituciones religiosas a través de su programa “Fe en liberación”. Posibilitarán la participación de personas insertas en procesos sociales.
CETELA – Comunidad de Educación Teológica Ecuménica Latinoamericana. Instancia que articula a importantes centros de educación teológica y promueve una teología contextual. Participará con delegados/as al evento.
mission 21. Institución que articula y respalda a instituciones teológicas y de desarrollo en América Latina. Apoyará la participación de instancias ligadas a sus programas.
Consejo Latinoamericano de Iglesias (CLAI). Instancia ecuménica que articula a una red de Iglesias cristianas en América Latina. Apoyará el evento y participará activamente en la organización a través de la instancia nacional CLAI-Bolivia.
EATWOT - Teólogos/as del tercer mundo.
Red de Líderes Religiosos de Chicago para América Latina (CRLN).
. Otras instituciones y organizaciones están invitadas a sumarse corresponsablemente en la co-organización y co-auspicio de este evento.
3. OBJETIVOS
Objetivo general
Objetivos específicos:
a. Articular a teólogos/as, educadores/as en teología y líderes de movimientos sociales con opción religiosa en la reflexión sobre la coyuntura latinoamericana.
b. Generar espacios de diálogo específicos sobre el rol de las iglesias en el contexto latinoamericano
c. Construir propuestas para la labor pastoral y teológica latinoamericana, que tome en cuenta el rol de los movimientos y organizaciones sociales.
d. Celebrar en comunidad la presencia del Dios de la vida en los procesos latinoamericanos y globales de búsqueda justicia, inclusión y paz.
e. Celebrar los 15 años de presencia educativa del ISEAT en Bolivia.
4. ACTIVIDADES
El evento se desarrollará en tres fases:
a. Fase previa
Se realizarán contactos con las personas interesadas en asistir al evento, y otras interesadas en la temática. Se construirá un espacio virtual en internet sobre el evento y se colocarán artículos motivadores sobre la temática. Se compartirán reflexiones previas.
b. Fase presencial
El simposio se desarrollará sobre tres días intensos de trabajo, cada cual con un acento propio pero estrechamente interrelacionados entre sí:
- Partiremos del análisis científico y crítico de nuestra realidad buscando, en perspectiva solidaria, tomarle el pulso a la emergencia popular que observamos en muchas partes de América Latina.
- Sobre este trasfondo y con base en casos y situaciones específicas, nos interrogaremos sobre el rol de las iglesias, movimientos y comunidades cristianas para discernir en qué medida y de qué manera están respondiendo a la misión de Dios.
- Buscaremos establecer la agenda mínima de una teología que responda a los desafíos anteriores, prolongando y contextualizando los ejes fundamentales de la teología latinoamericana de la liberación dentro de coyunturas y actores siempre en transformación.Aportes motivadoresCada jornada de trabajo y cada uno de los tres énfasis mencionados serán introducidos por dos ponencias motivadoras: la primera referida al contexto global de Abya Yala, la segunda desde la realidad boliviana misma.Mesas de trabajoPara apropiarnos de estos aportes, criticarlos y reformularlos desde las perspectivas de las personas participantes del simposio, se trabajará cada día en tres mesas de trabajo diferentes:- una primera desde la perspectiva de las espiritualidades y culturas originarias,
- una segunda desde la diaconía entendida como conjunto de acciones de servicio de las comunidades cristianas en diferentes campos tales como desarrollo, salud, política, etc.,
- una tercera desde la educación teológica, sus alcances, metodología, contenidos, limitaciones, etc.Cada una de las mesas estará animada por una persona involucrada y autorizada en el campo específico y, además, habilitada pedagógicamente para facilitar y estimular una producción colectiva. Se contará en cada mesa de trabajo y para cada jornada con estudios de casos para estimular la reflexión.Al fin de cada jornada se tendrá una plenaria para socializar los avances de las mesas, cruzando miradas y definiendo perspectivas comunes.Eventos públicosComo parte del simposio y a modo de compartir los trabajos del mismo con un público amplio se organizarán dos eventos públicos:
- Una conferencia pública con la participación de una o un teólogo latinoamericano de renombre.
- Un panel en el que intervendrán varios de los y las conferencistas o responsables de mesa con el propósito de reflejar la diversidad del debate, de los enfoques y perspectivas en presencia.Celebración ecuménica
Al día después del simposio se realizará una celebración ecuménica. En esta celebración se tendrá un espacio de agradecimiento al Dios de la Vida por los 15 años del ISEAT.
c. Fase de sistematización
El simposio tiene metas tanto formativas como productivas y en este sentido se redoblará de cuidado para escuchar y articular las diferentes voces y perspectivas para recogerlas en un producto y en propuestas que tengan impacto en particular en nuestra identidad y función educativa.

martes, 11 de agosto de 2009

CONEP ACEPTA SUGERENCIA DE "JESUS EN ACCION" PARA DEBATE DE LEY DE IGUALDAD RELIGIOSA EN PERÚ

"Jesús en Acción" agradece a la CONEP.
Hermano Víctor Arroyo
Director Ejecutivo
CONCILIO NACIONAL EVANGÉLICO DEL PERÚ-CONEP

Apreciado Hermano:

Gracias por acoger ésta humilde iniciativa. Debe iniciarse un gran debate a nivel nacional en forma descentralizada en todo el Perú profundo, incluyendo los propios movimientos y partidos regionales y no solamente los centralizados en Lima en el Congreso.

Que Dios guíe a la CONEP y a su liderazgo.

Ubaldo Tejada Guerrero.
http://www.jesusenaccion.blogspot.com/

CONEP acepta sugerencia de "Jesús en Acción"
De: CONCILIO NACIONAL EVANGÉLICO DEL PERÚ
Para: Ubaldo Tejada Guerrero
Enviado: miércoles, 5 de agosto, 2009 13:49:32
Asunto: Re: "LEY DE IGUALDAD RELIGIOSA": URGE DEBATE DE CIUDADANOS CRISTIANOS EVANGÉLICOS Y CATÓLICOS

Apreciado hermano:

El Concilio Nacional Evangélico del Perú hará precisamente lo que Ud. sugiere. Siendo un asunto de interés general, es necesario que lacomunidad evangélica sepa de qué se trata y tenga la oportunidad de expresar su opinión al respecto.

Fraternalmente en Cristo,

Víctor Arroyo C.
Director Ejecutivo
CONEP
"Jesús en Acción" plantea sugerencia a la CONEP
Sent: Wednesday, July 29, 2009 7:33 PM
Subject: "LEY DE IGUALDAD RELIGIOSA": URGE DEBATE DE CIUDADANOS CRISTIANOS EVANGÉLICOS Y CATÓLICOS
Hermanos Evangélicos:

Les escribo desde mi iglesia sin paredes "JESÚS EN ACCIÓN".
En Agosto debe iniciarse el Pleno del Congreso el debate para ver si se aprueba el dictamen aprobado en la Comisión de Congreso sobre la ley de "Igualdad Religiosa"; cuando esoy seguro que ni los mismos Pastores conocen a profundidad el texto, peor los mismos creyentes. Seamos luz en las mentes de nuestros hermanos, y exijamos un debate amplio desde las propias iglesias. No es posible que verticalmente desde Lima, algunas iglesias impongan sus criterios, producto de acuerdos políticos y tedeims evangélicos; pero del Concordato Estado Peruano-Estado Vaticano nada de nada.
Por lo pronto pueden leer una breve opinión en mi calidad de ciudadano, que esta circulando a nivel mundial en internet:

http://trujillodicontacto.blogspot.com/2009/07/igualdad-religiosa-sera-verdad-en-peru.html

Ubaldo Tejada Guerrero.

jueves, 6 de agosto de 2009

MANIFIESTO POR UN ESTADO LAICO EN EL PERÚ

"JESÚS EN ACCIÓN"
http://www.jesusenaccion.blogspot.com/
A LOS PASTORES Y MIEMBROS DE LAS IGLESIAS CRISTIANAS EVANGÉLICAS DEL PERÚ

Desde nuestra iglesia sin paredes “JESUS EN ACCIÓN”, les escribimos con la finalidad de que el cuerpo de Cristo, que es la iglesia, sea realmente luz y sal de las naciones, en un momento que el Perú, ha aprobado en la Comisión de Constitución un dictamen de proyecto de “Ley de Igualdad Religiosa” de espaldas a sus propios creyentes.
“JESÚS EN ACCIÓN” MANIFIESTA:
La comunidad evangélica en el Perú ha sufrido dos equivocadas experiencias políticas: la primera en 1990 con Alberto Kenya, Fujimori Fujimori, y la segunda con Humberto Lay Sun en el 2006, no hagamos una tercera experiencia en el 2009, de legalizar la fe a través de ligar Estado-Iglesia y Estado-Política.
Algunos Pastores, confunden el crecimiento del movimiento evangélico, con desarrollo espiritual; y lo que es peor no existe una verdadera formación para entender lo que implica una legalización de la fe, en una sociedad donde existe un sentimiento de desesperanza en la mayoría de los cristianos, hacia lo que se llama el mundo “secular”, y que hasta ahora los mantiene contentos dentro los lugares de sus iglesias, pero aislados de los problemas reales del prójimo en el Perú.
La pregunta que fluye como cristianos es ¿Sobre que poderes estableció Cristo su autoridad? En primer lugar el desarmo poderes espirituales del mal (Hebreos 2:14) a los que Pablo llama “las huestes espirituales de maldad en las regiones celestes” (Efesios 6:12); pero también desarmó la rebelión de los poderes terrenales: “Principados….potestades…..poderes de este mundo de tinieblas” (Efesios 6:12); y finalmente ellos están sujetos a su autoridad y señorío “Y acercándose Jesús, les habló, diciendo. Toda autoridad me ha sido dada en el cielo y en la tierra” (Mateo 28:18).
El concepto de Pastor como autoridad teocrática dentro de las iglesias, no puede utilizarse para el poder temporal de autoridad democrática, donde los intereses políticos se imponen de acuerdo a la correlación de fuerzas y la tendencias políticas, como sucedió con la aprobación del dictamen de “ley de igualdad religiosa” con la anuencia del el APRA, el Fujimorismo y Restauración Nacional; de clara tendencia neoliberal, al igual que Unidad Nacional a los que poco o nada les importa los problemas del prójimo oprimido del Perú y del mundo.
Existen problemas fundamentales del Perú, a los cuales dichas iglesias no movilizan a sus miembros, ni durante el Fujimorismo, el Toledismo, y ahora en el Alanismo; pero si consagran a Presidentes como Alan García fabulosos Te deum de alto significado político, que no comparten la mayoría de evangélicos del Perú.
Los ciudadanos evangélicos en su calidad de ciudadanos de ésta tierra, debemos tener en claro que el Estado no puede establecer poder sobre la conciencia del ser humano en materia religiosa, sencillamente porque ello es un acto de fe, no de leyes.

“JESÚS EN ACCIÓN” PROPONE:
A.
Una reforma constitucional que modifique el artículo 50º de la actual Carta de 1993, y declare el Estado laico en el Perú en los siguientes términos: “Dentro de un régimen de independencia y autonomía, se reconoce al Estado como laico, respetando a todas las confesiones religiosas, las cuales se organizarán de acuerdo las leyes nacionales, sin que esto signifique privilegio alguno, ni colaboración especial del Estado”.
B. Respetar las decisiones políticas de cada miembro de confesiones religiosas, en su calidad de ciudadano referido a los derechos que tiene toda persona: “A mantener reserva sobre sus convicciones políticas, filosóficas, religiosas o de cualquier otra índole, así como a guardar el secreto profesional” (Artículo 2º-Constitución Política del Perú de 1993).
C. Que las iglesias cristianas evangélicas fundamentalmente se han venido manejando el criterio del autosostenimiento, con el aporte voluntario de sus miembros, y no muchos casos en el Perú profundo han creado fuentes productivas autogestionarias, que son un ejemplo para generar una mentalidad de productor y no ser gravosos para su comunidad.
D. Los Pastores y demás miembros de las iglesias tienen el pleno derecho como ciudadanos de ejercer su militancia política fuera de la iglesia, pero “no utilizar a sus miembros para movilizaciones de corte esencialmente político, para aprobar leyes que nunca han sido conocidas, discutidas, ni aprobadas por la ciudadanía cristiana del Perú ni evangélica, ni católica”.
E. Que existe el deber de todos los pastores, evitar que por falta de conocimiento perezca nuestro pueblo, por ello; “planteamos la urgente necesidad de que los creyentes abramos un espacio cívico ciudadano de participación popular, que permita a la comunidad cristiana debatir en foros mas amplios, donde los partidos y movimientos políticos regionales puedan participar con propuestas sobre éste tema”.
F. Declarar el Concordato Perú Vaticano firmado por la dictadura de Morales Bermúdez en 1979 como ilegal, porque de acuerdo a la Constitución de 1933 todo tratado debió pasar por el Congreso, lo cual no se hizo por estar en dictadura; lo mismo ocurrió con la Constitución de 1993 impuesta en dictadura después del golpe del 5 de abril de 1992 que liquidó la Constitución Histórica de 1979 que si cumplió con aprobarse en una Asamblea Constituyente.

“JESÚS EN ACCION” permanecerá alerta desde su iglesia sin paredes, haciendo un llamado a todos los Partidos y Movimientos del Perú que se reclaman del pueblo, a generar un clima de verdadera defensa de la democracia, la nación y la soberanía nacional; especialmente en el combate contra la corrupción, verdadera lacra republicana, por la falta de una regeneración moral del ser humano.


Trujillo-Perú, 6 de Agosto del 2009.


UBALDO TEJADA GUERRERO
DNI: 17849835

UN POCO DE ASTRONOMÍA, DIOS MARAVILLOSO

"En el principio creó Dios los cielos y la tierra"
Génesis 1:1



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lunes, 3 de agosto de 2009

HOMENAJE A ROMEO LUNA VICTORIA



POR: UBALDO TEJADA GUERRERO
Analista Global
utguerrero31@gmail.com
Defendamos la identidad trujillana, rescatemos los valores humanos de gente valiosa, cuyo impacto ha creado en el colectivo universal, la firmeza de principios como la lección mas importante, que tanta falta hace hoy en este mundo globalizado neoliberal, donde el sabotaje a la verdad es el estilo de una casta política. Incorporemos a Romeo Luna Victoria a la historia del Perú y con ello cumplamos con revalorar su compromiso con el pueblo oprimido al que tanto amó y por el que fue odiado por potestades.
“En 1962, en el Concilio Vaticano II, el Papa Juan XXIII proclamó que la Iglesia había perdido contacto con el mundo afuera de sus propias puertas y que tenía que reexaminar su misión para no perder también su relevancia. Su concepto de una “Iglesia de los pobres” abrió un debate eclesial que amplió la Conferencia Episcopal de Medellín unos seis años más tarde, esta vez con el enfoque centrado en la situación latinoamericana. El lenguaje ambiguo del Vaticano II tomó un tono más fuerte y directo en Medellín, en cuanto a necesidad que la Iglesia mostrara una solidaridad con los despojados de los países latinoamericanos. Durante esa época de intenso debate teológico, el sacerdote peruano Gustavo Gutiérrez publicó Teología de la liberación-Perspectivas (1971). El texto se acerca a los desafíos enfrentados por la Iglesia con un estudio no sólo desde un punto de vista teológico, sino también desde una perspectiva histórica, política y socio-económica. Unos treinta y tres años después de su primera publicación, Teología de la liberación sigue siendo un texto esencial en el estudio del movimiento de la teología de la liberación” .Romeo sacerdote jesuita, trujillano como la marinera, memorable por haber sido el precursor de la teología de la liberación en 1,966, y que mas tarde alcanzó su complemento ideal con Gustavo Gutiérrez en 1,971. http://www.ensayistas.org/critica/liberacion/casadont/gutierrez.htm
Los antecedentes de Romeo Luna Victoria, están relacionados con dos libros: El primero: “Ciencia y Práctica de la Revolución” (Manual para dirigentes políticos), cuya edición, causó enorme estupor a los cristianos escondidos y no quieren ser luz. Ésta obra recibió autorización de otro jesuita Ricardo Durand Flores, Arzobispo del Cuzco en 1965, para poder imprimirse la obra en 1966. Mas tarde en 1978 y 1979 Ricardo Durand apoyó las históricas huelgas del SUTEP. En esos tiempos Romeo era catedrático de ciencias políticas en la Escuela Normal Superior “Enrique Guzmán y Valle” (La Cantuta) en Chosica-Perú, la misma atropellada después por Fujimori.
El pensamiento social cristiano de Romeo Luna Victoria, lo encontramos en la obra mencionada que está dedicada por el autor “A todos los hombres, mis hermanos, en un anhelo vehemente de confraternidad universal; como un modesto aparte a la sagrada causa de la justicia, del progreso y de la paz”. Pero lo que mas impacta es la visión de la crisis mundial del actual siglo XXI, cuando expresó en la introducción: “A nosotros, los hombres de este siglo, nos está tocando vivir una etapa crítica de la historia. Estamos asistiendo al nacimiento de un nuevo mundo, sobre otro de las cenizas que agoniza. Pero, está proximidad, todavía sin perspectiva suficiente, entre la muerte y la vida, es, en gran parte, la causa de toda esta dolorosa sensación de crisis que embarga, los espíritus de nuestra generación. En todos los campos de la actividad humana parece imperar la inseguridad y reinar el desquiciamiento. Valores, normas, instituciones, modos de pensamiento que parecían inconmoviblemente eternos se están viniendo abajo, uno tras otro, en una sucesión vertiginosa” (2 de Febrero de 1,965).
El segundo libro: “Por una democracia socialista en el Perú” (Lima, ediciones Ágape, 1978) copio un párrafo que ilustra su pensamiento: “El verdadero aporte revolucionario del cristianismo no está en el cambio político de la sociedad sino en el cambio ético de la Humanidad. La verdadera revolución cristiana se ubica directamente dentro de cada hombre: Es una revolución interna. Pero un insoslayable imperativo de modelar el mundo externo (sociológico) a imagen del propio mundo interno (psicológico)” (pp. 151-52). http://hablasonialuz.wordpress.com/2007/12/17/romeo-luna-victoria-amigo-cristiano-inabarcable/ . Vigente hoy en día en Perú, cuando la corrupción es una lacra.
Amigo Romeo Luna Victoria, no necesitaste de pomposos homenajes, siempre fuiste humilde por ello recordamos las palabras de tus amigos: “Dos días antes de morir, Romeo nos llamó y acordamos una reunión en casa. Partía al Norte del Perú para animar una jornada con obreros petroleros. De regreso, la nave tuvo un inexplicable “accidente”. Era el 18 de diciembre de 1984. Murió rodeado de los trabajadores que lo acompañaban. En su ley. Tenía 63 años y una vida de coherencia infinita. Un regalo, para esta patria que amó con inteligente intensidad”.

domingo, 2 de agosto de 2009

NUEVO ROSTRO DE LAS IGLESIAS EVANGÉLICAS EN LATINOAMÉRICA Y EL CARIBE

V Asamblea General Buenos Aires, 19-25 de febrero de 2007www.clai.org.ec
Consejo Latinoamericano de Iglesias - Conselho Latino-americano de Igrejas
Panorama de las Iglesias evangélicas
Carlos Mondragón
A pesar de los más de cien años de historia del protestantismo institucional latinoamericano, lo cual supone 4 o 5 generaciones, la mayor parte de los miembros de estas Iglesias no católicas son nuevos conversos (no nacieron en hogares evangélicos). La experiencia de la conversión impregna una dinámica que está en la base del crecimiento ¾ en algunos países “explosivo” ¾ que han tenido estas Iglesias en los últimos cincuenta años. El énfasis evangelizador, especialmente de las Iglesias más jóvenes, es notorio en muchos de los países latinoamericanos, y se muestra por igual en las zonas urbanas, suburbanas y rurales.
Como todo crecimiento, esto trae conflictos y nuevas necesidades que ya los misionólogos se han encargado de documentar. El crecimiento cuantitativo no siempre ha estado acompañado del crecimiento cualitativo; y como todo grupo social, las distintas tradiciones eclesiales no han sido impermeables a las buenas y malas influencias de los diferentes contextos regionales y nacionales en medio de los cuales nuestras Iglesias viven su fe, la predican a sus vecinos, y realizan infinidad de obras en beneficio de sus comunidades. Muchas de esas obras, poco visibles por cierto pero muy eficaces a largo plazo, se hacen entre seres humanos y comunidades que valoran mucho más las pequeñas obras que las muchas palabras. Para nadie es desconocida la poca credibilidad que tienen hoy día los políticos en muchas naciones, cuando ante los ojos de la población pocos cumplen sus promesas de campaña o son incongruentes en lo que dicen con lo que hacen. De ahí que la congruencia ética de un creyente pueda llegar a tener tanto peso en contextos donde predomina la mentira o la corrupción. El papel político que han jugado en países latinoamericanos algunos líderes evangélicos (pienso principalmente en Nicaragua, Argentina y Perú) muestra cierto capital moral que aún, afortunadamente, se conserva. Existen, por supuesto, los ejemplos contrarios. Nos obstante, a nivel popular, un buen porcentaje de los pastores protestantes, y no pocos laicos, gozan de un nada despreciable respeto de la comunidad en medio de la cual viven o cumplen su ministerio pastoral. El asunto del testimonio ético personal y grupal todavía es tomado en serio por muchos hermanos.
La pluralidad del panorama eclesial
No se puede hablar sobre el panorama eclesial de América Latina sin tocar su pluralidad. La dinámica que ha seguido el crecimiento de las Iglesias evangélicas, especialmente de su sector pentecostal y neopentecostal, requiere de un enorme esfuerzo para caracterizar el mundo del cristianismo evangélico latinoamericano. Ninguna Iglesia tiene un solo rostro (y esto cabe también para la Iglesia católica), menos aún las Iglesias que enfatizan el sacerdocio universal de cada creyente, la libertad de conciencia y la lectura directa de la Biblia y su libre interpretación. Poco se ha valorado el papel social que han jugado los valores protestantes en la conformación de las naciones latinoamericanas, principalmente porque se piensa que cualquier influencia en este sentido sería la que han podido tener nuestras minoritarias Iglesias. Esta visión olvida que hay otra dinámica mucho más amplia que se da con el intercambio cultural, político y económico entre las naciones. La influencia de Europa en Latinoamérica, en todos los niveles, viene tanto de los países católicos como de los países protestantes, y sobrepasa el nivel de lo estrictamente religioso. Para nadie es desconocida la influencia que tuvieron en la generación que liberó a los países latinoamericanos de la Corona española y que fundaron en el siglo XIX las nuevas repúblicas, las ideas de un pensador social nacido en esta ciudad llamado Juan Jacobo Rousseau. ¿De dónde llegó a Latinoamérica el espíritu republicano y la idea de la separación Estado-Iglesia, así como el espíritu laicista? Por supuesto no fue de la España monárquica.
Evangélicos: ¿punta de lanza del imperialismo norteamericano?
Por mucho tiempo, los evangélicos latinoamericanos fueron vistos con sospecha por sus compatriotas. La presencia de los misioneros extranjeros reforzaba la idea de que promovían una religión extraña a la cultura latinoamericana y buscaban la desintegración de nuestra identidad nacional. En no pocos casos la acusación generalizada de ser la punta de lanza de la penetración cultural y económica del imperialismo norteamericano, generó un clima de intolerancia hacia nosotros en distintas zonas del continente. Mucho del trabajo de las distintas agencias, europeas o norteamericanas, que apoyaban a las comunidades evangélicas en Latinoamérica se vio afectado por este clima adverso promovido durante casi todo el siglo XX por algunos sectores de la Iglesia católica y de la izquierda política.
Afortunadamente esto esta cambiando hoy día; a la teoría de la conspiración imperialista detrás de nuestras Iglesias se ha impuesto la realidad de un fenómeno de mutación religiosa mucho más complejo en el que intervienen tanto factores endógenos como exógenos. No se puede seguir viendo a la población latinoamericana que ha decidido cambiar de religión o asumir otras convicciones teológicas contrarias a las de la mayoría, como si fueran menores de edad que no saben lo que hacen y fácilmente manipulables desde el extranjero. Y aunque puede haber casos donde esa tesis se confirma, no creo que sea correcto generalizar y subestimar la inteligencia de los pueblos de esa manera. Como no creo que sea correcto seguir haciendo tantas generalizaciones a la hora de criticar nuestras debilidades o resaltar nuestras fortalezas. Los evangélicos latinoamericanos somos sólo imperfectos seres humanos intentando ser fieles al Dios en el que hemos creído, poniéndonos al servicio de nuestros prójimos y de aquellas causas que consideramos justas a la luz de la palabra de Dios. Sin el fundamento de nuestra fe, nuestro compromiso con los más necesitados en nuestro continente se hace débil y puede fácilmente entrar en conflicto o desaparecer.
Este énfasis en lo religioso no debe ser visto como algo negativo. Paradójicamente, en América Latina la religión es algo más que una actividad del domingo y juega un papel muy importante y movilizador, mucho más que lo extrictamente político. A pesar del avance del laicismo, la religión, en sus múltiples manifestaciones, está arraigada profundamente en la abrumadora mayoría de los latinoamericanos. Según los censos oficiales, más del noventa por ciento de la población se declara creyente en la mayoría de los países. Y la Iglesia católica sigue jugando un papel muy importante como grupo de presión a la hora que los gobiernos intentan impulsar algunas políticas públicas. Ningún gobierno busca premeditadamente conflictuarse con la jerarquía católica pues sabe del impacto político que esto le puede traer. Esto genera también tratos desiguales de los gobiernos a las Iglesias. En varios países, parece que hay dos tipos de Iglesias: las de primera y las de segunda categoría. Dejando el segundo nivel a nuestras Iglesias.
En este contexto, las iglesias evangélicas emergen como un elemento dinamizador de la vida religiosa de los latinoamericanos. Es conocido el crecimiento que nuestras Iglesias han experimentado en las últimas décadas, especialmente en su sector pentecostal y neopentecostal; esto está cambiado radicalmente eso que los antropólogos llaman el “campo religioso” latinoamericano. En algunos países, la comunidad evangélica alcanza ya más del quince por ciento de la población, sobresaliendo el caso de Guatemala, que duplica este porcentaje, con una dinámica de crecimiento impensable hace 50 años. Este crecimiento numérico está siendo acompañado por una gran pluralización del universo evangélico que va a la par con un fenómeno de pluralización más amplio que está viviendo la realidad social y política latinoamericana.
El protestantismo latinoamericano es, pues, plural por esencia, lo cual es expresión de una dinámica interna que tiene, por supuesto, sus pro y sus contras. En este sentido, no ocuparé mucho espacio en los aspectos negativos que trae consigo la pluralidad y la diversidad eclesial, aspectos que generalmente son los más conocidos y los que más se resaltan. Me interesa comentar aquí lo que para mí es la parte positiva de esta diversidad.
El mundo y las iglesias se definen en el plural
En un mundo cada vez más plural, no debe extrañarnos encontrar Iglesias plurales: Diversidad de teologías, doctrinas y formas de culto, se unen a una gran diversidad ideológica y política de los miembros de nuestras Iglesias. Al estar formadas por hombres y mujeres de toda la pirámide de la sociedad, llevan a las Iglesias evangélicas los trasfondos ideológicos y de clase de donde provienen. No es extraño, entonces, encontrar en las Iglesias conflictos que trascienden el plano meramente teológico o de la simple creencia, y que son más bien un reflejo del medio social del que se proviene.
No obstante esto, los espacios eclesiales permiten la convivencia pacífica, y enseñan, en la práctica, que la comunión cristiana y el espíritu que la anima puede estar por encima de cualquier diferencia humana. Esto es importantísimo si tomamos si tomamos en cuenta el contexto social donde esta practica comunitaria de las Iglesias se da.
En un contexto de anomia social, de desintegración y crisis de valores, de marginación y pobreza extrema, de crisis familiar y una cultura de la violencia y de la corrupción, la vida comunitaria de nuestras Iglesias, y los valores que ahí se promueven, no debe ser subestimada.
Para muchos seres humanos, especialmente de los sectores más desprotegidos de la sociedad, el culto cristiano y la vida comunitaria que promueve la fe, es el último espacio disponible para aferrarse a la vida y no sucumbir a la desesperanza y la angustia de no saber qué será del día de mañana; si se tendrá trabajo o no, o si los hijos tendrán qué comer.
Es preocupante ver a generaciones de jóvenes para quienes, simplemente, el futuro les ofrece muy poco. Ninguna planta productiva puede crear la cantidad suficiente de empleos para esos millones de jóvenes que cada año se suman al desempleo y agravan la marginación social. En el contexto latinoamericano, esto, desgraciadamente, se aplica también para los sectores educados. Muchos egresados de las universidades terminan trabajando en cosas distintas a su profesión, si es que tienen la suerte de conseguir algún empleo. Por ejemplo, es común encontrar en nuestros países taxistas con títulos universitarios. De ahí que el acompañamiento y el trabajo comunitario que nuestras Iglesias o las agencias de servicio puedan hacer, especialmente con los grupos más vulnerables de la sociedad, se agradezca tanto.
En un mundo con tantas y profundas necesidades, materiales y espirituales, no hay ayudas pequeñas (lo peor sería el inmovilismo y la apatía). Esto mueve a muchas Iglesias, por más modestas que sean, a emprender todo tipo de proyectos para mostrar su amor cristiano y poner en práctica las enseñanzas de Jesús. El viejo principio es el mismo: “Ama a tu prójimo como a ti mismo”. Esto se ha acrecentado en los últimos años a partir de que una triste tendencia teológica antimundo empezó a dejar de ser dominante en un gran sector del pueblo evangélico latinoamericano. La “huelga social” que generó en muchas de nuestras Iglesias parece estar perdiendo terreno. Y aunque todavía hay resistencias, hoy en día hay más cristianos evangélicos dispuestos a comprometerse con asuntos que tienen que ver con toda la sociedad en medio de la cual los creyentes viven irremediablemente.
El fin de la Guerra Fría , período que tuvo también una triste influencia en nuestras Iglesias, aumentó una especie de despertamiento e interés por lo social. Nuevas tendencias teológicas en las últimas décadas han reforzado una visión no dualista de ver el mundo y de conceptualizar al ser humano. Lo cual está llevando a muchos cristianos a reconocer que el Dios de la Biblia también está preocupado por las necesidades materiales de hombres, mujeres, ancianos y niños, y no sólo por las cosas espirituales. Y no estoy hablando de los sectores evangélicos que nunca padecieron de esa miopía, sino de aquellos que hoy predican lo que en los años 70s y 80s cuestionaron y satanizaron. Viene a mi memoria mi propia experiencia y cómo he visto evolucionar a las Iglesias evangélicas a las que me integré hace más de dos décadas.
Nuestras Iglesias están cambiando; el mundo también.
El nuevo contexto globalizador en el que tenemos que vivir la fe nos exige ser creativos para trabajar con Iglesias que hace mucho alcanzaron su mayoría de edad. El crecimiento que esto supone, cuantitativo y cualitativo, ha sido diverso en cada país y ha dado origen a Iglesias autónomas y autóctonas con un gran espíritu misionero. Para nadie es desconocido el hecho de que varias Iglesias evangélicas latinoamericanas están enviando cada vez más misioneros fuera de sus fronteras, y que ni la propia Europa se escapa de ser vista hoy día como campo de misión por estas entusiastas congregaciones. Misioneros latinoamericanos ya están presentes en España y Francia, así como en algunos países del mundo árabe. Y aunque sean casos excepcionales, han iniciado una nueva etapa de significación misionológica.
El auge de las migraciones en el mundo está jugando sin duda un papel importante en este despertar misionero de los países subdesarrollados. Hace cien años hacerse misionero significaba aprender otra lengua, vivir en medio de culturas completamente diferentes y sufrir los primeros meses (ya en el campo de trabajo) de indigestiones estomacales por condimentadas e indigeribles comidas. Generalmente, para cierto sectores misioneros, el trabajo requería de un tiempo de entrenamiento y un mínimo de escolaridad.
Pero para los latinoamericanos que asumen el reto misionero esto ya no es un problema, pues generalmente van a trabajar con comunidades de latinos migrantes establecidos en otros países. El modelo parece repetirse. Basta que un creyente latinoamericano emigre, para que con el paso del tiempo invite a su antigua Iglesia a enviar un misionero a iniciar obra evangelística entre sus nuevos vecinos y conocidos.
Resalto este aspecto porque es uno más de los factores que muestra la dinámica que están viviendo algunas de nuestra Iglesias. Todo este dinamismo interno supone altos grados de motivación y de compromiso de personas que han vivenciado experiencias personales y grupales muy significativas y profundas, producto de su conversión al Dios de la Biblia. El resultado de esta experiencia se puede ver a lo largo y ancho de América Latina en la multiplicación de comunidades evangélicas y en la infinidad de proyectos de servicio que con ayuda o sin ayuda externa las Iglesias impulsan.
Las iglesias evangélicas indígenas en Chiapas
El fenómeno que más me ha impactado en los últimos años lo encontré en las Iglesias evangélicas indígenas del sureste mexicano. Casi siempre vistos como menores de edad y fácilmente manipulables por su estado de ignorancia y marginación, los indígenas nos han mostrado en los últimos tiempos que la sociedad tiene un concepto de ellos que no se apega del todo con la realidad. Ni son menores de edad, ni son incultos (ya que poseen complejas culturas), ni son tontos porque no piensan ni razonan como nosotros, los no indígenas, educados al estilo y en las formas de la racionalidad occidental.
Es sorprendente la dinámica de vida de las Iglesias evangélicas indígenas en algunos países latinoamericanos, (como los países andinos), y la manera en cómo los propios indígenas han asumido el liderazgo de sus Iglesias. ¿Saben ustedes que en México el estado o departamento más protestantizado de todo el país es el de mayor población indígena? Mientras la media nacional de la población evangélica es más o menos del 5%, en el estado de Chiapas, ahí donde surgió el conocido movimiento indígena zapatista, la población evangélica sobrepasa el 30%. En su interior, hay poblaciones donde los indígenas evangélicos son mayoría, casi todos de tradición calvinista. El actual gobernador de este estado, Pablo Salazar Mendiguchia, es, por cierto, miembro de la Iglesia nazarena.
Después de estar en reuniones de pastores indígenas, de visitar sus seminarios y sus congregaciones, uno ve con sus propios ojos lo que produce la experiencia de la conversión y del compromiso que estos cristianos adquieren con su nueva fe. Con palabras semejantes, un joven pastor indígena presbiteriano me decía un día cuando me platicaba cómo se ganaba la vida a la par de su trabajo pastoral: “Ningún sacrificio es grande cuando de lo que se trata es de cumplir la voluntad de Dios, sirviendo a mi gente”. Y así lo hace: camina varios días para visitar 3 o 4 congregaciones perdidas en las montañas del sureste mexicano. Con líderes tan comprometidos y entregados a una causa, no extraña encontrar comunidades con tanta vida, que lo mismo difunden el estudio de la Biblia en sus propias lenguas autóctonas, como hacen obra social compartiendo con otros lo que les permite su propia pobreza.
Más allá de la anécdota, este espíritu de servicio y de entrega no lo encuentra uno sólo entre los indígenas. Por toda América Latina se puede ver a cristianos comprometidos con su fe e impulsando proyectos de servicio a sus comunidades. Unas más que otras, las diferentes Iglesias evangélicas, de las antiguas o nuevas tradiciones teológicas, se hacen presentes en la realidad de los pueblos latinoamericanos. Al ser parte de la misma realidad social, empiezan cada vez más a ser tomadas en cuenta por los gobiernos o las autoridades locales.
Por su crecimiento numérico, las Iglesias evangélicas son también buscadas (a través de sus líderes) por los partidos políticos en épocas de elecciones. Los millones de votos que hoy día representan ya no pasan desapercibidos, ni para los líderes políticos, ni para los líderes evangélicos que han aprendido también a utilizar en su beneficio ese potencial electoral. Esto ha traído un nuevo fenómeno en la historia reciente de América Latina: la irrupción generalizada en algunos países de sectores evangélicos en la arena política. Militancia que, por cierto, tampoco aparece por primera vez en nuestra historia eclesial.
Contrario a lo que había sido su posición y su práctica con respecto a la política (influidos por esas tendencias apolíticas y conservadoras de la época de la Guerra Fría que ya mencionamos), algunos sectores evangélicos irrumpen como nuevos actores en la vida pública. Cada vez más nos enteramos de casos de evangélicos que llegan a los parlamentos, o del papel importante que ha jugado el voto evangélico en la elección de algún presidente o de alguna autoridad local. Los casos recientes de Perú y de Brasil son de gran interés en este sentido.
Esta irrupción en la vida política ha tenido sus pros y sus contras y ha impactado irremediablemente en la vida de las Iglesias. Por un lado, ha traído los sinsabores de una intromisión en la vida política de gente inexperta que, ingenuamente, ha pensado que se puede usar fácilmente el poder político (cuando se alcanza) para beneficiar a las Iglesias evangélicas y facilitar su obra de evangelización a gran escala con el apoyo y los recursos de los gobiernos. Una réplica del histórico y tristemente conocido uso eclesiástico del poder político.
Por otro lado, y a partir del aprendizaje de experiencias fallidas (como la triste experiencia de la relación de los evangélicos con el ex presidente Alberto Fujimori en el Perú), la militancia política de algunos evangélicos está sirviendo también para afianzar y legitimar la presencia de nuestras Iglesias en las sociedades latinoamericanas. Más allá de las buenas o malas experiencias de estos nuevos actores políticos, es un hecho que obligará a la reflexión y al aprendizaje que, espero en Dios, sea lo suficientemente crítico para reconocer y corregir los errores ya cometidos.
Finalmente, con todo y sus problemas, las Iglesias evangélicas tienen ya un lugar en la historia espiritual de América Latina. Su sola presencia ha obligado a las clases políticas a revisar las leyes que protegen a las minorías. Lo cual ha sido un factor positivo para el desarrollo de nuestras endebles y nunca acabadas democracias.
Por otro lado, la presencia de las Iglesias evangélicas en el continente está renovando la vida espiritual de un importante sector de la población. Este aumento de su presencia, ha sido un factor benéfico aún a la Iglesia Católica Romana, pues la está obligando (por lo menos a algunos de sus sectores) a revisar su pastoral y su liturgia, con el fin de evitar la fuga de católicos. ¿Qué encuentran y qué necesidades satisfacen en nuestras Iglesias esos miles de seres humanos que año con año se integran a nuestras comunidades?
De manera autocrítica, algunos líderes católicos reconocen que las Iglesias evangélicas están dando respuestas a necesidades espirituales reales que ellos no tienen la capacidad de atender. Esto, por supuesto, no debe verse en un sentido triunfalista, sino con una profunda responsabilidad. Pues para un pastor o pastora, la llegada de una nueva familia a su congregación es también una responsabilidad más de la que tendrá que dar cuenta al Señor de la historia.
Y si creemos en el sacerdocio universal de todo creyente, o en otras palabras: en la democratización de la responsabilidad ante Dios, el crecimiento numérico que han experimentado muchas Iglesias, por todas sus implicaciones pastorales y de discipulado, debe llamarnos a la reflexión autocrítica. Como también al gozo, pues, después de todo, del Señor es la obra y él la sostiene y la prospera con o sin nuestra ayuda, dejándonos tan solo observar sus frutos.

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El Consejo Latinoamericano de Iglesias-CLAI, es una organización de iglesias y movimientos cristianos fundada en Huampaní, Lima, en noviembre de 1982, creada para promover la unidad entre los cristianos y cristianas del continente. Son miembros del CLAI más de ciento cincuenta iglesias bautistas, congregacionales, episcopales, evangélicas unidas, luteranas, moravas, menonitas, metodistas, nazarenas, ortodoxas, pentecostales, presbiterianas, reformadas y valdenses, así como organismos cristianos especializados en áreas de pastoral juvenil, educación teológica, educación cristiana de veintiún países de América Latina y el Caribe.