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miércoles, 15 de abril de 2015

CLAUDIA CISNEROS: “LA BULLA EN LA CALLE ASUSTA A LOS POLÍTICOS Y GOBERNANTES”

Claudia Cisneros junto a otros activistas convocaron a un plantón por redes sociales. Foto: Perú.com

Muchos se sorprendieron con la velocidad en que se organizó la marcha del #17J contra la “repartija”, ¿se podría haber hecho lo mismo hace 10 o 20 años?
No, porque no había medios sociales, donde puedes coincidir rápidamente con gente indignada por un mismo tema. Esto es mucho más veloz que usar el teléfono para llamar a tus amigos o pasar volantes, como se hacía antes; son un elemento fundamental para que se den así de rápido estas convocatorias.
Por el contrario, la marcha contra los aportes obligatorios – que invirtió más tiempo en convocar gente a través de estos medios – no tuvo la participación esperada, ¿qué protestas logran dar el salto a la calle? ¿Por qué?
Hay varias diferencias entre la “repartija” y el caso de las AFP. Para empezar, era menor el público afectado por el segundo tema. Se trató de difundir el hecho de que todo el sistema de AFP está mal planteado para que más gente apoyara la marcha, pero toma mucho más tiempo y trabajo bajar al llano. Además, el voto de confianza y los “cornejoleaks” hicieron que no tuviera la atención mediática que sí logró la “repartija”.
La fuerza de la primera convocatoria tuvo dos determinantes: primero, el audio que se filtró era la constatación de que se repartían, como un botín, cargos que requieren personas que no respondan a un partido sino al puesto institucional que ejercen. Segundo, la mayoría de medios estuvo en contra de la “repartija”; esto ayudó a que el mensaje llegara rápido y fuerte. En las AFP hubo posiciones más divididas.
Suele medirse el éxito de una corriente de protesta que se origina en Internet según cuánta gente convoca en plantones o marchas. ¿La calle es la única vía para hacer efectiva las demandas de la población?
Jamás diría que es una vía exclusiva, no debería serlo. Hay otras vías para quejarte, cuestionar o apelar, pero suelen demorar más, a veces requieren de presupuesto, aunque por ello no deberían dejar de hacerse. Pero la calle siempre ha sido un punto de inflexión importante en el curso de la historia. Para mí fue un descubrimiento vivencial, una novedad, ver cómo un poco de presión popular en las calles puede ayudar bastante – porque no digo que sea definitivo o que siempre funcione – a que los políticos den marcha atrás.
La bulla en la calle asusta a los políticos y gobernantes más de lo que la gente cree. Para mí eso ha sido clarísimo, no solamente por las consecuencias sino por comentarios que he escuchado de congresistas; y no porque salir a la calle haga que se den cuenta que hicieron mal, sino por su popularidad, la imagen de su partido, otros intereses.
¿Cuál fue el rol de los partidos políticos y redes sociales “no digitales” en la organización de estas dos marchas? ¿Hubo diferencias significativas?
Hubo gente de izquierda en las dos marchas; y en la “repartija” incluso estuvo la juventud aprista. Pero los partidos políticos no participaron directamente de la organización, que yo sepa. Una de las características de estas marchas que se inician en los medios sociales es que las convocan un pequeño círculo, y la organización se arma en función de quienes se adhieren.
En el caso de la repartija, en que hubo varios grupos involucrados, uno empezó, el otro se adhirió, se repartieron funciones, se hizo “activaciones” en la calle. La organización tampoco fue sistemática, se va armando en el momento, dependiendo de quienes se van adhiriendo.
Según el analista Aldo Panfichi, las “masas independientes” se interesan por la política cuando se afectan sus proyecciones personales de vida futura, y no por partidos políticos o ideologías, ¿estás de acuerdo con esta afirmación? ¿Son estas protestas un ejemplo?
En general, sí; pero no de manera excluyente. Por ejemplo, la “repartija” no afectaba directamente nuestros bolsillos, no era algo que concretamente nos iba a afectar al día siguiente. Era una cuestión de vigilar la calidad de la democracia, había que defender esas pequeñas cuotas de independencia e institucionalidad.
Pero siguen siendo protestas coyunturales, no están articuladas.
Eso puede ser un problema. Esto no quiere decir que se deban evitar o condenar; al contrario, son útiles pero muestran la debilidad de nuestros órganos partidarios. Si tuviéramos partidos constituidos, donde la gente se sienta representada en sus ideales, probablemente podríamos prescindir de esa presión en la calle. Sin embargo, lo que queda de ellos está muy degradado, no tienen solidez ni representatividad. De hecho uno de los lemas en las marchas era: “tú no me representas”. Tenemos que salir a la calle para representarnos y representar lo que como ciudadanos creemos que es lo mejor para el país.
La marcha contra la “repartija” coincidió con un contexto de protestas y “primaveras” en Chile, Brasil y México, que tuvieron como protagonistas a los jóvenes organizados a través de los medios sociales, ¿por qué el Perú no formó parte de los “indignados”?
Vivimos en una economía bastante sana comparada a otras partes del mundo; lo cual hace que la gente se sienta cómoda: tiene más trabajo que antes, tiene más dinero para gastar, la clase media en el Perú ha crecido. En Lima, donde se centra el poder político y social por ser un país centralista, hay cierta comodidad que hace que la población no tenga temas de fondo y de largo aliento por los cuales protestar, aunque todavía hay mucha pobreza extrema, servicios que no llegan a todos los peruanos. En lo que respecta a la ética y la política estamos llegando a un fondo, con políticos condenados, aliados al narcotráfico, etc. Pero tiene que haber un detonante.
¿Han considerado que si no forman parte de una organización estos esfuerzos seguirán siendo coyunturales y sin perspectiva de mediano o largo plazo?
Sí lo hemos conversado. Es un poco complicado, todavía no tenemos una respuesta. Por un lado uno no quiere conformar algo que se parezca en nada a lo que ya hay, porque es lo que tratamos de combatir. Por el otro lado, necesitas entrar al juego y estar conforme a ciertas reglas. Formar un partido político es una opción para darle organicidad y continuidad en el tiempo. Pero no sé cuánto estamos dispuestos a atrevernos, también hay mucho por perder.
¿Qué cosas hay por perder?
En la política muchas veces tienes que transigir y negociar. En cambio, cuando eres un ciudadano independiente puedes siempre protestar por lo que crees sin tener que obedecer a un mandato partidario.
¿Cuáles son los aportes y desventajas de los medios sociales en la discusión política?
Encuentro muchos aportes. La posibilidad de enterarte en tiempo real de lo que pasa en el mundo es muy ventajosa, no solamente para seguir el pulso a las noticias sino para conocer mejor a los políticos. Antes tenías un acceso limitado a sus reacciones; ahora, con los medios sociales, puedes ponderarlos, interactuar con ellos y vigilarlos mejor. También permite forjar comunidades transitorias por temas coyunturales, con las cuales se convocan marchas, por ejemplo.
Sobre las desventajas, se puede caer muy fácilmente en la banalidad durante una discusión o hacer un “apanado virtual” a alguien. Como cualquier sistema, no es perfecto; pero es más lo que aporta. Gran parte de la discusión política se ha trasladado a estos medios.

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