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domingo, 19 de agosto de 2012

MISIÓN PROFÉTICA DE LA IGLESIA CRISTIANA PARA EL SIGLO XXI

POR: UBALDO TEJADA GUERRERO – jesusenacción46@gmail.com

A MANERA DE PRESENTACIÓN
Estimados hermanos y hermanas, lo que está en juego en el siglo XXI, es la dignidad de la persona humana, cuya defensa y promoción nos han sido confiados por el Creador, y de los que son rigurosa y responsablemente deudores, los hombres y mujeres en cada coyuntura de la historia, porque la iglesia de Cristo basa su confianza en las personas humanas, en su libre albedrío, porque hemos sido creados a imagen de Dios y redimidas por su hijo, Él se interesa por nosotros, Él tiene poder para cambiar el mundo y Él se propone hacerlo.
Es un principio bíblico, que el cristianismo, jamás ha transado con ningún sistema de ordenamiento en que el Estado, pretende derecho de dominio en el alma del hombre, por ello cuanto mas se haya encarnado el cristianismo en el hombre, mas ciudadano cristiano también es de éste mundo, para asumir el rol histórico de servicio a los demás, cuando se otorga privilegios que convierten a los más de los hombres en víctimas de los menos.
Recordemos hermanos cristianos, que la palabra de Cristo excede toda sabiduría humana, porque las de los hombres son palabras, pero la de ÉL es la palabra; porque la de los doctores son verdades, pero la de ÉL es la verdad; porque todos los sabios van a lo accidental, pero ÉL va a lo esencial; y, porque todos los jueces van a los hechos, pero ÉL va a las intenciones.
La iglesia cristiana ha tenido que luchar por obtener un espacio propio en el escenario eclesiástico, social, político y económico en Latinoamérica y el Caribe, así muchas veces el rechazo y la incomprensión de muchos hermanos y hermanos, han llevado al aislamiento y a la apatía en sus propias iglesias y en sus países.
Otras veces, al ser minorías políticas, han llevado a la paralización de esas comunidades de fe, para proclamar un evangelio pertinente y veraz, que responda a las urgentes necesidades que sufre nuestra población. Pero lo más notorio hemos visto cuando se participa en contiendas políticas, donde se tergiversa el papel de las iglesias evangélicas, donde hemos visto silenciamiento, manipulación o sencillamente se las ignora, olvidando como cristianos, el testimonio profético que las iglesias están llamadas a dar.
Éste testimonio profético implica: tareas, compromisos y voluntades de los cristianos, que debemos compartir con los hombres y mujeres de buena voluntad, porque el desarrollo y la paz es tarea de todos, y seguir luchando contra quienes digan que ésta es sólo una visión utópica, pero debemos esforzarnos y ser valientes para perseverar, que como cristianos y cristianas, sabemos que no sólo es una tarea humana, de lo que se trata es que con ello estamos contribuyendo a la edificación de la iglesia como cuerpo de Cristo, y para está misión, no estamos solos, estamos con Dios.
El siglo XX representó un reto para la iglesia de Jesucristo: varias guerras mundiales y civiles, genocidio, totalitarismo, destrucción nuclear y ecológica, secularismo rampante, mega iglesias, industrialización, hambre y pobreza, teología de la prosperidad, revolución sexual y epidemias.
A principio del siglo XXI el ser humano pensó que controlaba el medio ambiente, consciente de los problemas que lo rodeaban, pero confiado en su habilidad para solucionarlos. Pero la realidad del planeta tierra, se encargaron de borrar ésta percepción equivocada, sencillamente porque no entendemos que la espiritualidad es una respuesta a la voz de Dios proclamado en las Escrituras, predicada por la Iglesia y anhelada por las necesidades y lágrimas del mundo, de los mas pobres que se alcanza a través Dios en el amor entendido como cuidado del prójimo, el respeto al que piensa diferente y el aprecio por todos los que aman a Dios y al ser humano.
Finalmente el definir comunitariamente la espiritualidad nos abre una experiencia nueva se ser y hacer iglesia, entendida como asamblea, que se constituye cuando el espíritu llega a personas que están unánimes y juntas, solamente así la masa se convierte en cuerpo de Cristo, el miedo cede a la bendición y las tinieblas huyen ante la luz del espíritu.
Así comprenderemos porque en éste siglo XXI, la espiritualidad que necesitamos en la  iglesia de Cristo, nos puede llevar a buscar mas de Dios para poder anunciarlo a un mundo que tiene sed de Dios, pero del Dios vivo, de aquel que no habita en templos hechos con manos humanas, sino en el corazón humano, de la creación que urge de una iglesia que no levante paredes, sino que tiende puentes a la sociedad, que ve los problemas de este mundo como sus problemas, y que ve la mano de Dios redimiendo y obrando en la historia, un Jesús resucitado, un Jesús en Acción.

ALGUNAS HIPÓTESIS DE TRABAJO PARA LA EDIFICACIÓN DE CIUDADANÍA CRISTIANA
1.       Que para nosotros los cristianos y cristianas del Siglo XXI, no debemos dudar que la iglesia tiene el derecho y el deber de denunciar las injusticias sociales, políticas y económicas, interpretando la realidad contemporánea a la luz de los principios de la palabra de Dios. Esto es lo que significa discernimiento: la oración personal y comunitaria sobre nuestra propia realidad a la luz de la palabra de Dios, donde los bienes de éste mundo deben estar destinados para el bienestar de todos, porque la regla del libre comercio sólo funciona éticamente, cuando ambas partes en el acuerdo tienen igualdad de condiciones.
2.       Que parece que la orden de Dios es que primero es el templo y luego el país. En el siglo XXI estamos asistiendo a una reconstrucción sustancial del templo, es decir de la iglesia. Pero los cristianos observamos que el mundo está en ruinas. Allí es donde hoy, está el centro de la atención de Dios, ello implica entender si como líder de la iglesia de Cristo encuentro en mi rebaño a alguien que sea mejor predicador o mejor maestro bíblico, debo regocijarme de todo corazón por esas capacidades, y darles un campo de acción para crecer y florecer.
3.       Que la autoridad de Cristo es para TODA la creación: temporal como eterna, espiritual como natural, es decir que no sólo los poderes demoniacos tienen que rendirse a la autoridad de Cristo, sino que las estructuras de poder, tienen también que rendirse a su señorío, y nosotros investidos con ese poder, somos llamados para entrar en la nación, en el plano de los poderes de gobierno.
4.       Que las estructuras morales, que contradicen el plan de Dios para un desarrollo humano, son principalmente dos: primero, el afán de ganancia exclusiva; y segundo, la sed de poder con el propósito de imponer a los demás la propia voluntad, estando en la práctica indisolublemente unidas, pudiendo una predominar sobre la otra, para ello requerimos una ética fundada en la palabra de Dios.
5.       Que en nuestro mundo económico de los que defienden un modelo neoliberal, argumentan que el Estado no debe intervenir en éstos asuntos, y que la libre competencia es la mejor forma para llegar al mayor bien del número de personas. Que éste es un principio contrario a los principios bíblicos y la misión de la iglesia, donde el bien común es el bien de todas las personas, y arranca desde la búsqueda del bien común, especialmente de los más pobres.
6.       Que como cristianos, tememos y nos disgustan las estructuras de poder, estamos intimidados como rechazados por ella, nos sometemos a ellas, y a veces nos damos cuenta de que ellas nos seducen y nos compra. A veces utilizamos la iglesia hecha con manos humanas, como una cerca para impedir el mal, criticamos y condenamos los fracasos del mundo, pero no nos preocupamos de el, olvidando que el cuidado y la preocupación no es sino amor en acción, sencillamente porque el mundo es creación de Dios y está bajo su control final.
7.       Que en el plano de la influencia y del cambio de estructuras el plano redentor es tan importante como la guerra espiritual, los cuales deben ir de la mano, porque si nosotros no como cristianos, no nos involucramos activamente para el cambio en las estructuras que están dañando al prójimo; toda nuestra guerra espiritual será improductiva, porque no entendemos que cambiar las estructuras de poder en la dirección de la justicia, es reedificar una nación en ruinas.
8.       Que desde nuestra perspectiva ética cristiana sobre el desarrollo humano, una cosa urgente es que las organizaciones internacionales (FMI, OMC, BM, G7,etc), deben determinar sus objetivos y métodos desde el principio del bien común y de cada uno, porque mientras los países ricos se volvían cada mas más ricos, gracias a la producción ya la venta de sus productos elaborados, los países pobres depender casi exclusivamente de la venta de sus materias primas no elaboradas, cuyos precios fluctúan en los mercados mundiales, sin que ello puedan controlarlos, causando crisis con graves consecuencias para el poder adquisitivo de los mas pobres.
9.       Que sobre lo que conocemos como la opción preferencial por los pobres, la misión de la iglesia y los cristianos debe ser esforzarnos por defender a las personas que sufren la privación de sus derechos básicos. Porque cuando la ganancia y el provecho se consideran como el motor del progreso económico y el libre mercado como la ley suprema de la economía o la propiedad privada como un derecho absoluto, entonces este modelo sin freno conduce a la dictadura, genera el imperialismo internacional del dinero.
10.   Que nuestro evangelio es un mensaje permanente en una realidad social que evoluciona y que está en permanente cambio, por lo que la iglesia tiene el deber de pronunciarse y de comprometerse frente a éstos nuevos desafíos, donde son los mismos pueblos del Perú profundo que sufren hambre que interpelan a los ricos, donde es la iglesia que sufre ante éstas angustias y hace un llamado para que el Estado solucione estos reclamos.
11.   Qué en política puede parecer indecente hablar de Dios, pero lo que necesitamos hacer es redescubrir, que las esferas políticas y económicas de la vida necesitan una responsabilidad ética que responda a la pregunta ¿Sobre que estándares morales aprobamos a nuestros políticos? Porque no basta sólo un análisis económico para superar los problemas de la pobreza y el subdesarrollo, siempre se necesita un cambio de actitudes espirituales hacia el bien común.
12.   Que la iglesia se encuentra dentro de éste mundo, con el propósito de ayudar a todas las gentes, a conseguir su pleno desarrollo humano, en la forma más amplia posible, para participar en los frutos de la civilización y en el pleno desarrollo de sus capacidades humanas, donde el tema del desarrollo humano, no sólo es un estudio académico, es un mensaje que debemos hacerlo en oración. Cristo ha puesto a la justicia y a la dignidad humana por encima de todo legalismo, de todo sistema e ideologías.
13.   Que un desarrollo puramente económico, basado sólo en cifras macroeconómicas es una contradicción, porque existe una conexión intrínseca entre el desarrollo auténtico y el respeto por los derechos de la persona, demuestra una vez más el carácter ético del desarrollo. En igual dirección las potestades de éste siglo, no pueden utilizar impunemente la naturaleza, porque los recursos naturales son cada vez mas limitados, por ello tenemos que ser conscientes acerca de la calidad de vida.
14.   Que la crisis de los partidos y la profunda debilidad de los organismos de la sociedad civil otorga al poder político y económico, un grado de autonomía demasiado grande, y peligroso frente al combate a la delincuencia, al terrorismo, al narcotráfico y la corrupción; y lo más grave a las adhesiones políticas un carácter muy frágil. Cuando se acumulan las riquezas excesivas en manos de unos pocos y se utiliza el poder del Estado para defender a éstos grupos privilegiados, comprendemos que el desarrollo humano es el nuevo nombre de la paz.
15.   Que los ciudadanos cristianos somos el cuerpo del Estado en éste mundo, por lo tanto cada ciudadano tiene que encontrar un espacio y una forma para decir lo que siente y piensa respecto a su país en el que vive y como estamos siendo gobernados. Ello implica repensar las estrategias políticas, más allá de las decisiones puramente electorales, o desde los cuadros “técnicos” de élite de los ministerios de economía o de los bancos de reserva, o desde cúpulas centralistas en las capitales de cada nación.
16.   Qué estamos los ciudadanos cristianos trabajando nuestro propio perfil en nuestra región de Latinoamérica y el Caribe, delineando una opción ciudadana plena dentro de un país multicultural y multiétnico, de todas las sangres, ello exige a la iglesia que se pone al servicio de los seres humanos, para ayudarlos a comprender la realidad de éste mundo, de tener una actitud de solidaridad, para forjar una región mas humana y mas digna. Cristo ha proclamado el respeto incondicional que el mundo debe a la infancia. ÉL ha dignificado a la mujer y ha hecho de la familia fundida en la indisolubilidad absoluta del vínculo conyugal, la clave de la sociedad humana que las potestades de éste siglo, han hecho descansar en la propiedad absoluta de los bienes o en su negación para los mas pobres.
17.   Que hablar de defensa de la democracia, implica no sólo el acto de votar, sino el asumir responsabilidades, y tiene como consecuencia participar activamente de lo que está pasando. Si uno participa del acto de votar, como un proceso civil de enorme responsabilidad; la pregunta que debemos hacernos es ¿Por qué los jóvenes no tienen un punto de vista?, ¿Por qué se los relega sólo a funciones “técnicas”?, ¿Por qué no se los escucha? La respuesta es porque no hay movimientos políticos juveniles.
18.   Qué afianzamos la perspectiva de los movimientos y partidos regionales, base de una nueva Latinoamérica y el Caribe, que revalora las tradiciones de nuestras etnias andinas y selváticas, que adquiere confianza como portadores de cultura y constructores de nación. No es que la iglesia es la primera institución que ha descubierto el hecho histórico del subdesarrollo y de la pobreza, sino que la iglesia ofrece una valoración ética de éste fenómeno, entendida que el desarrollo integral de la persona, no puede realizarse sin el desarrollo solidario de la humano.
19.   Que los gobernantes consiguen acumular votos, pero no tienen adherentes convencidos, que hace del uso del poder, una rápida caída de popularidad, por no encontrar asideros estables ni en la política, ni en la sociedad. El papel de la iglesia es hacer un llamado a la conciencia que, tanto los gobiernos, como los ciudadanos tomen sus decisiones plenamente conscientes de la problemática y de la relación causal que existe entre la riqueza de pocos y la pobreza de muchos. 
20.   Que se cierne sobre la estabilidad democrática, una precariedad de la sociedad civil y de la sociedad política, erosionando aún más la débil institucionalidad de los poderes del Estado y de los partidos políticos que deben sustentarlo. Es necesario afianzar la conciencia acerca de los derechos humanos y de la interdependencia de la solidaridad y del destino común de todos, y la preocupación ecológica. Se trata de construir un mundo en el que cada persona, sin exclusión de raza, género, religión o nacionalidad, pueda vivir una vida plenamente humana.
21.   Que debemos afirmarnos en la unidad amplia y el movimiento popular solidario, en un trabajo permanente, por conseguir que una nueva sociedad plebeya, multicultural y multiétnica, encuentren expresión en el Estado, termine la búsqueda de una expresión de ciudadanía política que los represente en el siglo XXI. Porque la iglesia rechaza los métodos violentos y anárquicos para lograr una cambio estructural en la sociedad, pero ello no debe ser una excusa para evitar la introducción de cambios radicales y estructurales.
22.   Que la iglesia dejaría de ser iglesia, sin en ella no se escuchara la palabra justicia, por ello es imposible anunciar el evangelio sin sufrir persecución, cuando uno hace la obra de profeta, con palabras actuales y con gestos concretos, revolucionarios, para transformar las relaciones humanas al espíritu de Jesús, inmediatamente se presenta solapada o abierta, la persecución. Y esto pasa no solamente en el campo de la actuación política, sino en todos los sectores de la vida y hasta en las iglesias hechas con manos humanas.

A MANERA DE COLOFÓN:

A.      En el siglo XXI, la misión para todos los cristianos, es el deseo de construir una civilización de solidaridad mundial para el desarrollo humano, donde es imprescindible el papel de la oración, conjuntamente con el estudio de la realidad de la miseria para descubrir sus causas y encontrar los medios adecuados para superarlos, así los cristianos y las personas que lo hacen serán amigas e instrumentos de la paz.
B.      En el siglo XXI, la misión de todos los cristianos, es implementar un modelo de aprovechamiento sostenible de los recursos naturales (concesiones, licencias, permisos, contratos, autorizaciones), mediante mecanismos de participación social y gubernamental.
C.      En el siglo XXI, la misión de los cristianos, es penetrar con espíritu cristiano la mentalidad y las costumbres, las leyes, las estructuras de las comunidades de vida los Estados, donde no es simplemente que aceptemos que el desarrollo humano es el nuevo nombre de la paz, sino que dicha paz sea fruto de la solidaridad, que sólo se alcanzará con la realización de la justicia social e internacional.
D.      En el siglo XXI, la misión de los cristianos, mas allá del trabajo para vencer el hambre y hacer retroceder la pobreza, es tratar de construir un mundo en el que cada persona, sin exclusión alguna de raza, género, religión o nacionalidad, pueda vivir una vida plenamente humana.
E.       En el siglo XXI, la misión de los cristianos, es apostar por fortalecer la dignidad de las personas, considerando su acceso universal y de calidad a la salud, la educación, el agua, la vivienda, trabajo y pensiones dignas, pero fundamentalmente respeto por sus derechos como ciudadanos.
F.       En el siglo XXI, la misión de los cristianos, es perseverar que los jóvenes, las nuevas generaciones, se involucren mas en la política, entendida como el arte y la ciencia del buen gobierno al servicio de nuestro prójimo.
G.     En el siglo XXI, la misión para todos los cristianos sobre la problemática económica y cultural, tiene un carácter ético-moral, y por eso la iglesia cristiana está obligada a pronunciarse, reivindicando el carácter de aplicación de la palabra de Dios a la vida de la gente y de la sociedad, así como a las realidades terrenas.

PERÚ, REGIÓN LA LIBERTAD, TRUJILLO A LOS 18 DÍAS DEL AÑO 2012.


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