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miércoles, 10 de junio de 2015

El diezmo ¿qué dice la Biblia?



Nunca se aparten de ti la misericordia y la verdad; Átalas a tu cuello, escríbelas en la tabla de tu corazón; y hallarás gracia y buena opinión ante los ojos de Dios y de los hombres” (Proverbios 3. 3-4)


Lo que la biblia dice respecto al diezmo
Un análisis a la luz de las escrituras



ÍNDICE

    Introducción    
Antes de abordar este delicado aspecto de la doctrina que trata acerca del diezmo, deberemos entender que es un tema que no podemos evadir debido a que en los últimos tiempos ha adquirido un exagerado énfasis por sobre otros aspectos fundamentales del mensaje evangélico.

Así que, en primer lugar, será necesario saber que este asunto tendrá que ser puesto a consideración con mucha reverencia; y en segundo lugar, escudriñar las Escrituras con especial atención a lo que dice muy explícitamente; pues, por esta cuestión, se ha generado una división incomprensible donde, por un lado están quienes defienden su práctica en la actualidad, y por el otro quienes se oponen terminantemente. Es tan importante la discrepancia que ha trascendido el ámbito religioso dando lugar a gente del mundo que, sin conocer del tema, también opinan inmiscuyéndose en algo del cual están excluidos.

En consecuencia, los genuinos creyentes debemos asumir el compromiso de escudriñar la Escritura a fin de no tener dudas al respecto; es nuestra responsabilidad discernir lo que está escrito a fin de testificar con certezas la verdad del evangelio honrando a aquel que redimió nuestras almas. ¿Por qué es tan importante discernir las diferencias entre ofrenda y diezmo? Porque ambos tienen propósitos distintos en la economía divina. La ofrenda y el diezmo, más allá de sus funciones específicas, revelan en sus naturalezas, fundamentos implícitos que el Señor ha determinado y revelado para hacer libres a aquellos que ha apartado para ser santos de Su Iglesia.

Las otras “iglesias” pueden discrepar con esta visión y sostener lo que crean conveniente para ellos. Bien vale citar en esta oportunidad, lo que le dijo el Señor al profeta Jeremías en similares circunstancias advirtiendo sobre falsas doctrinas que se predican en Su Nombre: “Qué tiene que ver la paja con el trigo” (Jeremías 25. 23-28).

A través de la historia de la iglesia –desde sus comienzos–, los apóstoles tuvieron que luchar en dos frentes para poder llevar a cabo su ministerio evangélico. En ningún momento satanás ha querido aceptar que pueda llevarse a cabo aquel propósito del Señor que es redimir y edificar una Iglesia santa y pura para Él. Por eso es que, no sólo se ha esmerado en atacarla desde afuera sino también pervertirla desde adentro; y como no tiene cabida dentro de la Iglesia del Señor, ha ideado la forma para infiltrarse en las congregaciones de distintas denominaciones y manipular miembros débiles, carnales e ignorantes de su Palabra con la finalidad de contaminar y debilitar la pureza de Su doctrina.

Ahora bien, como el basamento de la Iglesia es LA ROCA inconmovible de los siglos, el Señor Jesucristo, y sus cimientos están firmemente consolidados por medio del Fundamento Apostólico; es de esperarse que el maligno, como único recurso que le queda para afectar a la Iglesia, es tratar de desviar y aun corromper a los que la sobreedifican, llevándolos sutilmente por caminos engañosos. ¡¡CUIDADO!!

Si en verdad creemos que pertenecemos a la Iglesia del Señor, el mandamiento es: cada uno mire cómo sobreedifica” (1 Corintios 3. 10).

Entonces, frente a esta evidente amenaza debemos estar apercibidos y saber de qué manera satanás intenta corromperla desde adentro.

Si conociéramos más de lo que el Señor demanda a sus santos, Indudablemente sabríamos que es a través de las falsas doctrinas que predican los falsos edificadores.

Hace dos mil años que el maligno viene aplicando la misma fórmula tratando de lograr su objetivo. Pero mientras quede un remante fiel, la Iglesia del Señor permanecerá en pie, inalterable por medio del Espíritu, hasta su venida. El apóstol Pablo dice al respecto en santa indignación: Estoy maravillado de que tan pronto os hayáis alejado del  que os llamó por la gracia de Cristo, para seguir un evangelio diferente. No que haya otro, sino que hay algunos que os perturban y quieren pervertir el evangelio de Cristo. (Gálatas 1. 6-7).

Presta mucha atención, el único evangelio en el que debes creer, aceptar y sostener, es el EVANGELIO DE LA GRACIA SOBERANA, no te dejes engañar, en la actualidad, sigue siendo un problema los judaizantes que todavía no han desaparecido totalmente dentro de la iglesia. Desde aquellos primeros judíos convertidos al cristianismo que sostenían como “doctrina” que los gentiles convertidos del paganismo al cristianismo debían circuncidarse, guardar ciertos ritos religiosos, como así también algunas exigencias de la Ley, hoy están aquellos que siguen confundiendo aspectos fundamentales de la doctrina

Por ejemplo, confunden Ley con Gracia, Israel con la Iglesia, el día de reposo con el día de adoración, el reino milenial con el estado eterno y lo que es “ofrenda” con “diezmo”. Por supuesto que todo esto, es porque ignoran los distintos propósitos de Dios para con el hombre a través de los tiempos; es decir, confunden los distintos pactos, dispensaciones y períodos. Tal confusión es muy grave para aquellos que han asumido la responsabilidad de enseñar la Palabra de Dios. Y aunque pareciera ser un error que ha pertenecido sólo al pasado, aún hoy está presente dentro de distintas y variadas iglesias que dicen practicar La Sana Doctrina. Por un lado, es consecuencia de malas enseñanzas, bien intencionadas o no. Por otro lado, no menos grave, se debe a la inapetencia por parte del creyente, de cosas que pertenecen al crecimiento espiritual; es decir, no anhelan“crecer en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor Jesucristo”.

Ante este panorama, las condiciones han sido propicias para que en estos últimos tiempos prolifere una gran cantidad de “iglesias” que, en el nombre del Señor, sostienen y predican que sus miembros –e incluso aquellos que no lo son-, deben ofrendar el diezmo de sus ingresos, bajo el cargo de que el Señor les retirará sus bendiciones si no lo hacen.

Esta prédica sistemática y persistente ha impactado de tal manera en el ánimo de tanta gente que, por temor e ignoranciaofrenda sin la más mínima idea de lo que ese acto representa verdaderamente.

Por otro lado, se descuida el mandato del Señor Jesucristo: predicar el evangelio y hacer discípulos. Hoy, salvo raras excepciones, no se predica el verdadero evangelio ni se instruye como es debido acerca de lo que el Señor ha demandado específicamente  para su Iglesia.

Esta manipulación de las personas, ha logrado el nacimiento de verdaderas empresas en donde se manejan fuertes capitales y cuyo fin primario, por no decir exclusivo, es el de llenar las arcas de“falsos pastores” que un día tendrán que dar cuenta de sus actos delante del Señor.

 Antes de entrar en el tema debemos saber dos cosas fundamentales: la primera es que la Biblia dice lo que quiere decir, ella es la Palabra “viva y eficaz. Doy gracias a Dios porque he entendido que su Palabra se presenta con una claridad meridiana cuando se dirige a un espíritu predispuesto a recibirla. La segunda cosa es la que tiene que ver, precisamente, con la predisposición de nuestro espíritu. El creyente debe dejarse guiar por su Santo Espíritu para acceder y entender Su verdad, cosa que no a todos es revelada.

Ahora, entrando de lleno en el tema del Diezmo será interesante confrontar lo que algunos “enseñadores” sostienen, con lo que la Biblia dice. Éste es el único procedimiento válido para traer luz sobre cualquier aspecto que trata la Palabra de Dios, pues ella es la palabra profética más segura, a la cual hacéis bien en estar atentos como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro, hasta que el día esclarezca y el lucero de la mañana salga en vuestros corazones” (2 Pedro 1. 19).

Después de estas simples preguntas, cada uno deberá sacar sus propias conclusiones y tomar una posición al respecto.

3. ¿Qué se diezmaba?    

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